El satélite canario Alisio-1 capta desde el espacio el vertido del petrolero encallado frente a Omán
El satélite Alisio-1, la primera misión espacial propia del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha detectado desde el espacio una mancha de petróleo asociada al petrolero Caroline Bezengi, encallado cerca de la isla omaní de Al Qibiliya, en el archipiélago de Al Hallaniyat, en el mar Arábigo.
La imagen fue captada el 22 de septiembre con Drago-2, una cámara infrarroja desarrollada íntegramente en Canarias por el equipo de IACTEC-Espacio, y permite observar la extensión del vertido alrededor del buque.
La detección supone una demostración en un caso real de las capacidades de la tecnología espacial desarrollada en Canarias para la observación de la Tierra y la detección de contaminación marina.
El accidente del petrolero Caroline Bezengi
El Caroline Bezengi sufrió un grave incidente a comienzos de junio de 2026 mientras navegaba en aguas próximas a Omán. El buque, un petrolero de gran tamaño que transportaba crudo, sufrió una explosión que dejó al barco inutilizado y posteriormente terminó encallado en una zona rocosa próxima a la isla de Al Qibliyah.
La causa concreta del incidente no ha quedado establecida de forma concluyente. Tras quedar varado, el petrolero comenzó a perder hidrocarburos, generando una mancha de petróleo que fue seguida mediante diferentes sistemas de observación por satélite.
Las autoridades omaníes han desarrollado operaciones de salvamento y contención del vertido con la colaboración de especialistas internacionales. Las condiciones meteorológicas y marítimas de la zona han dificultado estos trabajos.
En agosto, las autoridades de Omán estimaban que la contaminación visible en la superficie marina se extendía por unos 400 kilómetros cuadrados. La superficie y la forma de una mancha de petróleo, sin embargo, pueden variar considerablemente debido a las corrientes, el viento y el oleaje.
Una cámara infrarroja capaz de detectar petróleo
La imagen obtenida por Alisio-1 es una composición en falso color realizada a partir de las dos bandas espectrales de Drago-2, centradas en 1.100 y 1.600 nanómetros.
Ambas pertenecen al denominado infrarrojo de onda corta (SWIR), una región de la luz que no es visible para el ojo humano y que permite obtener información sobre la superficie terrestre y marina que no puede apreciarse en una fotografía convencional.
La banda situada alrededor de los 1.100 nanómetros resulta especialmente útil para detectar vertidos porque el petróleo y las mezclas de petróleo y agua presentan una respuesta característica en esta región del espectro. Esto permite diferenciarlos del agua que rodea la mancha.
El equipo de IACTEC-Espacio ha contrastado además la observación realizada por Alisio-1 con imágenes obtenidas por los satélites Sentinel, dentro del programa europeo Copernicus.
Drago-2 es una cámara compacta diseñada para observar la Tierra en el infrarrojo de onda corta y desarrollada íntegramente por IACTEC-Espacio. A bordo de Alisio-1 ofrece una resolución de aproximadamente 50 metros por píxel, frente a los cerca de 300 metros por píxel de su predecesora, Drago-1.
Alisio-1, una misión espacial desarrollada en Canarias
Una de las principales ventajas de disponer de una misión espacial propia es la posibilidad de programar observaciones sobre zonas concretas de interés cuando la órbita y las condiciones de adquisición lo permiten.
Esta capacidad permite utilizar Alisio-1 para estudiar fenómenos específicos y comprobar sobre casos reales las aplicaciones de la tecnología desarrollada en Canarias.
El seguimiento del Caroline Bezengi supone así una oportunidad para validar una de las aplicaciones para las que fueron concebidos tanto el satélite como su cámara infrarroja: la detección y monitorización de vertidos de hidrocarburos desde el espacio.
Además de la contaminación marina, Alisio-1 y Drago-2 están concebidos para aplicaciones relacionadas con el seguimiento de incendios, volcanes, inundaciones, procesos de desertificación y evolución de cultivos.
El IAC destaca que disponer de esta tecnología propia puede resultar especialmente útil para monitorizar fenómenos medioambientales en diferentes regiones del mundo, incluidas las aguas próximas a Canarias.
El caso del petrolero Caroline Bezengi permite demostrar sobre un episodio real cómo una misión espacial desarrollada en las islas puede contribuir a la detección y seguimiento de vertidos de petróleo desde el espacio.
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