''Luján no ha muerto''
Entre esculturas de valor incalculable se presentó este miércoles la exposición Luján Pérez y su tiempo, una muestra irrepetible de un maestro de la Ilustración de los siglos XVIII y XIX que dio un paso más en la evolución del arte en Canarias. Ya dijo el periodista Fray Lesco (1868-1940) en una frase lapidaria que el artista “Luján no ha muerto”, y tenía razón. Su obra mantiene despierto el interés y ahora se puede visitar un conjunto de ella con motivo del 250 aniversario de su nacimiento.
Para esta muestra las piezas han rejuvenecido gracias a una inversión de hasta 500.000 euros patrocinada por la Fundación Canaria Luján Pérez, el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Santa María de Guía. El presupuesto sirvió para la restauración, transporte y seguros de piezas que marcaron un ante y un después en la imaginería del Archipiélago.
En palabras del alcalde guiense: “Ha merecido la pena trabajar para recuperar la figura de Luján Pérez, ojalá que la figura de Luján no vuelva otros 50 años al sueño de los justos”. El alcalde norteño espera que “para siempre ocupe el lugar que merece”.
La exposición sin precedentes se muestra en tres escenarios distintos, pero vitales para comprender la obra del imaginero: en la Casa de Colón en Las Palmas de Gran Canaria, bajo el lema José Luján Pérez: el ayer y el hoy de la nueva concepción ilustrada de la imaginería en Canarias; y en la Iglesia y el Teatro municipal de Santa María de Guía con las secciones El ideario artístico de Luján Pérez: Expresión religiosa y estética escenográfica y Luján íntimo, respectivamente.
En Las Palmas se muestra a un Luján comparado con otros artistas que le sirvieron de referencia, en la Iglesia guiense se contemplan pasos procesionales que muestran al Luján de la pasión, al popular y, por último, en el Teatro municipal, al genio más desconocido, el de las microimaginería de encargo para el culto privado. Otra actividad vinculada a la exposición son las visitas guiadas por 19 iglesias de varios municipios grancanarios con obras de Luján Pérez, como la catedral de Santa Ana.
“Plasmó el ideario de la elite ilustrada del momento”
El artista del siglo de las luces, que vivió entre 1756 y 1815, bebió de las referencias pictóricas de Juan de Miranda, Cristóbal Afonso, Salzillo o Fernando Estévez y siempre dejó que otros profesionales policromaran y estofaran sus obras. Según la comisaria de la exposición, la catedrática de Historia del Arte María de los Reyes Hernández, “Luján Pérez se convirtió en el brazo armado del clero, dio el cambio a la nueva estatuaria de carácter ilustrado y acabó con el Barroco. Plasmó el ideario de la elite ilustrada del momento”.
Las obras reunidas por primera vez se trajeron de diversos lugares: de Tenerife cuarenta y tres piezas, de Lanzarote cinco, de Fuerteventura dos y ocho de la Península, donde se incluyen tallas de gran valor artístico como el franciscano de Salzillo. El resto de las 200 obras son de la isla de Gran Canaria. Merece especial atención la obra de San Lorenzo, los cristos crucificados o piezas que nunca antes fueron expuestas al público en general.
La obra de Luján Pérez se distingue por la delicadeza de las posturas y rostros, algo que contrasta con la pesadez en los tejidos para crear movimiento y profundida. En ellos hasta las zonas que no son visibles han sido realizadas con esmero como la obra de San Lorenzo, que es preciso ver también por la espalda.
La expresión en los rostros que sobre todo talló Luján refleja la contención de los sentimientos, algo totalmente opuesto a los dictámenes eclesiásticos del barroco. En la muestra resulta curioso observar las imágenes para vestir, obras con sólo cabeza y brazos que son envueltas por sus vestidores, una labor a la que dedican horas.