El caso del carnicero de Santa Cruz de La Palma que descuartizó un cadáver

El investigador Manuel Lorenzo es autor de cuatro historias de 'Canarias insólita'. Foto: LUZ RODRÍGUEZ.

Esther R. Medina

Santa Cruz de La Palma —

“El problema surge cuando aparece el cadáver completamente entero, ordenando el beneficiado de El Salvador al carnicero de la ciudad que trocease el cuerpo para que pudiera caber en dos cajoncitos preparados para los restos. El escándalo fue mayúsculo entre la población de Santa Cruz de La Palma, siendo el alcalde mayor del Ayuntamiento quien, salomónicamente, ordenó que los cuchillos del carnicero se rompiesen y se colgasen en la plaza pública para demostrar que nunca se pudiera utilizar nuevamente”, esta insólita historia, ocurrida en 1802, la cuenta el investigador palmero Manuel Lorenzo en el libro Canarias insólita. Bestias, fenómenos y calamidades, una obra a todo color, editada por Herques, que acaba de ver la luz con un total de 55 historias verídicas de cada una de las siete islas que han sido escritas por numerosos cronistas, investigadores y profesorado de las dos universidades del Archipiélago.

La Palma participa en este volumen con ocho relatos, cuatro pertenecientes a Felipe Jorge Pais Pais y otras cuatro a Jesús Manuel Lorenzo Arrocha.

Las historias de Manuel Lorenzo llevan por título Excepcional suceso: el volcán nevado, Aysouraguan: el lugar donde se helaron las gentes, El espantoso caso del cadáver descuartizado y Terrible epidemia de viruela en La Palma en el siglo XVIII.

En el Excepcional suceso: el volcán nevado cuenta Lorenzo “la erupción en 1646 del volcán de Martín o de Tigalate, en el municipio de Villa de Mazo. Diversas crónicas del suceso relatan un singular y extraño acontecimiento: una espectacular y, según el parecer de muchos testigos, sobrenatural nevada que logró apagar el volcán el 21 de diciembre de 1646, atribuida a la intersección de la Virgen de las Nieves, patrona de la isla, que había sido sacada en procesión con el fin de que el volcán finalizara su pavorosa actividad”.

La segunda historia del investigador palmero en el libro Canarias insólita es Aysouraguan: el lugar donde se helaron las gentes. “Una vez sometidos por el conquistador Alonso Fernández de Lugo 11 de los 12 cantones o señoríos en los que se encontraba dividida Benahoare, la isla de La Palma, solo quedaba por sojuzgar el de Aceró (la Caldera de Taburiente) cuyo caudillo era Tanausú. La defensa del bravo benehaorita implicaba alejar a las cumbres de la Caldera a los ancianos, mujeres y niños, y enfrentarse con el invasor solo con los hombres jóvenes y vigorosos. Una terrible tempestad asoló las cumbres de La Palma, pereciendo casi todos los aborígenes en una horrorosa helada. El lugar de llamaría Aysouraguna: lugar donde se helaron las gentes. Finalmente y mediante engaños, Tanausú fue apresado y enviado a Castilla, falleciendo por inanición durante el viaje. La Palma sería incorporada a la Corona de Castilla el 3 de mayo de 1493”, relata Lorenzo.

Terrible epidemia de viruela en La Palma en el siglo XVIII es el título de otra de las historias de este investigador. “De las cruentas epidemias que asolaron La Palma a lo largo del siglo XVIII, destaca la acontecida en 1787 cuando por ejemplo y tan solo entre el 17 de octubre y el 18 de diciembre, en Santa Cruz de La Palma, perdieron la vida 145 personas, la mayoría niños por una de las enfermedades más contagiosas e infecciosas: la viruela. Fue aterrador, las gentes abandonaban los cadáveres de los niños amortajados en las puertas de los templos, y aun dentro de ellos, sin saberse ni poderse averiguar quiénes habían sido sus padres, llegando a tal punto el escándalo y el horror que, en una sola noche, se depositaron seis cadáveres anónimos en la parroquia de El Salvador de Santa Cruz de La Palma”, asegura.

Pero el relato más insólito es, sin duda, El espantoso caso del cadáver descuartizado, que, apunta Manuel Lorenzo, “acaeció en La Palma en 1800, cuando se instruyeron diligencias dirigidas a probar que se habían cumplido la voluntad del finado Don José Pérez García, vecino del barrio de San Telmo de la ciudad de Santa Cruz de La Palma, y que este había sido sepultado en la capilla del Rosario del convento dominico.  Y es que los beneficiados de la iglesia de El Salvador se opusieron alegando que donde debía de ser inhumado era en este templo. Los enterramientos siempre se hacían en esta época, bien en la iglesia de El Salvador, en las iglesias de los conventos, o bien en los demás templos de la población”. “Resumiendo un poco, el finado en cuestión finalmente fue enterrado en El Salvador. Los frailes dominicos no estuvieron de acuerdo y apelaron al Obispado, quien decidió que estos últimos tenían razón y en 1802 se ordenó la exhumación del cadáver y que los restos fueran enterrados en el convento dominico, y la devolución de los derechos cobrados indebidamente”, detalla. “El problema surge cuando aparece el cadáver completamente entero, ordenando el beneficiado de El Salvador al carnicero de la ciudad que trocease el cuerpo para que pudiera caber en dos cajoncitos preparados para los restos. El escándalo fue mayúsculo entre la población de Santa Cruz de La Palma, siendo el alcalde mayor del Ayuntamiento quien, salomónicamente, ordenó que los cuchillos del carnicero se rompiesen y se colgasen en la plaza pública para demostrar que nunca se pudiera utilizar nuevamente”, concluye.

El libro Canarias insólita cuenta con la colaboración de los siete cabildos, Gobierno de Canarias, Instituto Español de Oceanografía, Puertos de Tenerife y numerosos ayuntamientos e instituciones del Archipiélago. El prólogo corre a cargo de cuatro prestigiosos investigadores y escritores: Alberto Vázquez-Figueroa, Eduardo Balguerías, Antonio Tejera Gaspar y Francisco García-Talavera.

La publicación se divide en tres partes: Bestias, donde se recogen varios capítulos referidos a animales prehistóricos que, según ha demostrado la investigación científica, existieron en el Archipiélago y sus aguas circundantes; Fenómenos y calamidades, que reúne un selecto conjunto de rarezas de todo tipo, como fenómenos meteorológicos y volcanes que marcaron por su extraordinario impacto la historia de las Islas y, al mismo tiempo, se describen otras calamidades como epidemias especialmente virulentas y extrañas, así como otros fenómenos desoladores; y Tragedias y fenómenos insular, que incluye numerosos trabajos sobre todas y cada una de las islas del Archipiélago, que enriquecen esta colección de misteriosos sucesos y acontecimientos enigmáticos que jalonan la historia insular desde tiempo inmemorial.

Etiquetas
stats