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Encuentro con 'El Principito'

Cambiemos el color de la nostalgia, sigamos hacia delante sin excusas con curiosidad y atrevimiento. A llenarnos la existencia de un amor que nos mantenga vivos.

Hagamos una pausa, seamos silencio para viajar al recuerdo perdiendo el equilibrio, rompiendo directrices para dejar que la piel, nos hable en secreto y nos abrace por dentro.

Desnudémonos a nosotros mismos para vivir sintiendo con libertad el profundo escondite del corazón que a veces, se desborda sin control, sin límites, sin saber de destinos ni llegadas.

De un gritar mientras soñamos despojándonos del miedo y arrancando todas las dudas haciéndonos libres. De arriesgar sin pensar para llenarnos de un saber volver a ser, con esa plenitud consciente.

Perseguir la ilusión que se enreda sin prisa, que suspira queriendo agarrarse a una valentía incansable.

Desobedecernos con todo lo que implica, arrastrar con el deseo puesto en coincidir en algún lugar, con el sentimiento más real. Aquel que se coloca a las puertas para sentarse al borde de las heridas, del dolor o la incertidumbre, de la incomprensión y de la soledad sometida a su ruido.

Seamos capaces de aislarlo y transformarlo en la música que nos rodea con fuerza y nos enseña el camino hacia nuestro interior más profundo.

Démosle tiempo al mundo para que nos escuche y que nos siga regalando esa pausa, devorando cada capítulo de las historias posibles, de las oportunidades que borran el orgullo y lo deshacen despacio.

Atravesar el abismo con la complicidad en los ojos, a encender la luz más brillante de la seguridad sin medida.

Aprender a ver la silueta que se dibuja en el reflejo de una espera inquieta, que baila atrevida en la inmensidad del alma.

Tocar el amor con la punta de los dedos para desearlo aún con más fuerza, para llenarnos de instantes, de un ir para luego volver, para no dejarnos caer.

Sigamos el hilo que nos mantiene despiertos o en un sueño, quién sabe. Un hilo donde no se nos escapen los abrazos y donde no se nos olviden los besos.

Saber vivir el presente con un regreso paciente, rescatados de un vacío con su vibrante delicadeza, siendo tiempo y espacio divisando el rescate.

Declararnos con la intensión de cuidarnos proclamando con ansia el elegirse a uno mismo y poder así, cuidar a otras manos. Cambiemos el color de la nostalgia, sigamos hacia delante sin excusas con curiosidad y atrevimiento.

A llenarnos la existencia de un amor que nos mantenga vivos.

Aquí y ahora.

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