La COVID y la gran noticia

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Este, miércoles 2 de junio, los datos del martes son 4.984 nuevos positivos. Ligerísimamente por debajo del martes pasado.

La incidencia acumulada en España es de 118,54 casos por cada 100.000 habitantes. (1,79 menos puntos con respecto a ayer). La incidencia a 14 días sigue bajando, cada vez más despacio. En varias comunidades se observa en los datos que hay un ligero aumento de contagios o un aplanamiento de la curva.

En Canarias la incidencia es 72,47 lo que representa un ligero aumento, pero los datos son buenos. Todas las islas, menos Lanzarote, tiene una incidencia a 7 días por debajo 50 y cuatro islas con la incidencia a 14 días por debajo de 50.

En La Palma los datos son buenos con una incidencia de 25,4 a 14 días.

El dato negativo es que España supera los 80.000 fallecidos con COVID-19 con una prueba diagnóstica. Sabemos que son muchos, muchos más los fallecidos por COVID-19. No deben ser menos de 120 mil. Cuando se corrijan, limpien y depuren los datos se conocerá la magnitud real de esta terrible tragedia que ha cercenado la vida de miles y miles de españoles. Muertes que, muchas de ellas, pudieron ser evitadas. El mes de febrero de 2020 quedará marcado en nuestra historia como el mes perdido, el mes de la inacción, el mes de mirar hacia otro lado, el mes del gran error.

Volvamos a los datos, y dejemos las valoraciones. Los datos siguen siendo bastante buenos. Es cierto que las tasas de bajada de incidencia o positividad se están aplanando mucho, pero en parte es normal hasta que avance un poco más la vacunación.

Lo mejor que se refleja en los datos, en la curva, es que las ocupaciones hospitalarias y de UCI sigan bajando a buen ritmo, en parte por el retardo en estos indicadores y en parte por el avance ordenado de la vacunación, de más a menos vulnerables. Prácticamente todos los mayores de 60 años tienen al menos una dosis inoculada. Este hecho hace que las curvas de hospitalización, Ucis y fallecidos se desligue de la curva de positivos. En estos días los positivos son principalmente personas por debajo de los 50 años, en los que habitualmente la enfermedad no revista la gravedad que en los mayores de 60 años y por eso, aunque aumenten los positivos, las hospitalizaciones, Ucis y fallecidos descienden.

En definitiva, la evolución es buena.

Las vacunas

El dato de personas vacunadas con pauta completa por las CCAA hasta el 1 de junio: 9.679.187

Esta semana está previsto llegar a 10.000.000, según el Gobierno, y alcanzaremos el segundo hito fijado en la campaña de vacunación. El ritmo de vacunación es bueno, pero hay que incrementarlo. Hay que esprintar.

¿Por qué hay que vacunar más rápido? Porque nos movemos y la movilidad en los próximos meses va a seguir aumentando. Los aeropuertos ya están abiertos a muchos países con niveles de incidencia comparables al nuestro, podemos viajar sin restricciones por todo el país, la hostelería, en nivel 1, puede abrir hasta las 3 de la madrugada y, en definitiva, se acerca el verano, las vacaciones con la enorme movilidad que supondrá. Esto hará que las curvas de positivos se aplanen o repunten. No habrá una quinta ola, o si la hay, será como la cuarta que acabamos de dejar atrás, o incluso menor. Como no habrá, en principio, salvo que todo se tuerza muchísimo (que no sucederá), más restricciones a la movilidad, ni cierres, ni confinamientos, si queremos bajar la curva y que cada vez tengamos menos positivos deberemos vacunar más deprisa, dar un buen acelerón a la vacunación. El ritmo al cual están llegando las vacunas es bueno y la posibilidad, decidida esta semana, de poder vacunar al grupo etario de 40 a 49 con la vacuna monodosis de Janssen hará que el número de inmunizados se incremente. 

Y ahora la BUENA noticia de verdad de la buena:

Células plasmáticas de vida larga. O lo que es lo mismo: los infectados son capaces de generar anticuerpos contra el coronavirus durante el resto de su vida. Evidencia científica. Probado. Si no estás aplaudiendo con las orejas y bailando sobre un solo pie lo repetiré: la inmunidad es DURADERA. Puede que dure toda tu vida. Sí, como lo lees. El artículo original en los comentarios. En resumen: tenemos la presencia de células inmunes duraderas incluso en personas que pasaron una infección leve o moderada. Si bien los anticuerpos decaen de forma pronunciada transcurridos cuatro meses, y después la reducción es más pausada y estas moléculas siguen presentes en el torrente sanguíneo hasta 11 meses después de la infección; pero más importante aún es que hay presencia de células plasmáticas de vida larga en la médula ósea, células que saben cómo fabricar anticuerpos, que saben cómo invocar a los linfocitos asesinos, a los T y los B. Este tipo de células se generan cuando un patógeno entra en el cuerpo y pueden recordar varios rasgos característicos de este, como puede ser la proteína Spike. Pasada la infección, estas células inmunes viajan a la médula ósea y se quedan allí en estado latente. Si el virus reaparece, las células vuelven al torrente sanguíneo y comienzan a fabricar de nuevo anticuerpos contra el virus.

Podremos volver a infectarnos, podremos, incluso tener síntomas, pero nuestro maravilloso sistema inmune sabrá cómo defenderse. Nuestros maravillosos linfocitos saldrán de sus cuarteles y harán frente al Sars-CoV-2, a sus variantes y su puta madre.

Yo estoy contento.

Espero que tú también.

Cuidarse. Queda poco.

(La próxima semana les contaré qué está sucediendo con el RSV (virus respiratorio syncytal) y con otras infecciones respiratorias como la gripe aviar, para que estén preparados y no les metan miedo).

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Publicado el
3 de junio de 2021 - 07:54 h

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