La gente, el universo, el papa y la AI
Quiero mucho a la gente, en serio, no es para presumir de amor, pero la gente se pasa, se pasa cuando vas a la península y te preguntan cuestiones astrofísicas, como si todos los palmeros trabajáramos en el Astrofísico del Roque, que si he visto algún agujero negro de cerca, ejem ( ya he dado alguna respuesta francamente grosera), que a qué velocidad se alejan las galaxias, como si yo tuviera un ‘cuentaañosluz’, que si el infinito está muy lejos, en fin, a todo eso ya estoy acostumbrado, estuve en Inglaterra en los sesenta y prácticamente me exigían que bailara flamenco, como si yo fuera primo de Antonio Gades, y más de una vez me obligaron a cantar bulerías en plan Camarón de la Isla, y yo intentaba decirles que de la isla sí era, pero que de camarón tenía poco, más bien de lapa, humilde(sic) y constante, y sé que no me estoy luciendo con estos comentarios, pero es que la gente se pasa. Y no te digo nada las preguntas que te hacen sobre el volcán, lo quieren saber todo, profundidad, volumen, temperatura, alguien me preguntó que si había recuperado las plataneras, jeje, tantas preguntas que les tuve que dar el teléfono de don Nemesio, sorry, Nemesio, creo, a no ser que el teléfono fuera o fuese de un amigo de La Gomera, al que durante meses martirizaron con preguntas sobre el volcán. No te digo nada la que nos espera con el telescopio de 30 metros, que ya con los rayos gamma me han reventado los 'cornupelios', y como pongan el TMT… Yo ya me estoy preparando sobre la quántica y todo eso con ayudita de la IA, mientras se resuelve el debate entre el papa León y los enteradillos del Silicon Valley sobre la tecnología. Le pregunté a la IA cómo era posible que el Universo se expandiera pues si el Universo lo es todo no se puede expandir más allá de sí mismo y me contestó de malas maneras lo cual quiere decir que la IA, Santo Padre, tiene su corazoncito. Menos mal.
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