San Sebastián y el antiguo cementerio de San Andrés: cinco siglos de historia

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Ermita de San Sebastián. Siglo XVI. Remodelada en 1929. San Andrés. MMPH

A la entrada de la histórica Villa de San Andrés, la ermita de San Sebastián y el antiguo cementerio forman un conjunto cuya historia se remonta a los primeros tiempos del poblamiento europeo de esta parte de La Palma. Ambos espacios están íntimamente relacionados: el camposanto terminó ocupando parte unas tierras vinculadas desde el siglo XVI a aquella primitiva ermita.

           San Sebastián, protector tradicional frente a la peste y a las epidemias, contó muy pronto con la devoción de los vecinos. El denominado libro de la ‘besitación de San Sebastián de Los Sauzes’ iniciado en 1530, constituye uno de los principales testimonios de su antigüedad y permite situar la fundación de la ermita hacia 1527.

           En 1530 ya existía además una cofradía dedicada al santo. El pequeño templo ocupaba un emplazamiento significativo, junto al antiguo camino real y a la entrada de la villa, ubicación frecuente en las ermitas dedicadas a los santos protectores frente a las enfermedades.

           Desde sus orígenes contó también con tierras propias. El portugués Tomé Yanes, establecido en Las Lomadas, había donado un amplio terreno situado a espaldas del oratorio, que se extendía desde el camino real y la dehesa hacia el mar. En 1530 aquellas tierras se encontraban arrendadas a Juan Báez, vecino de Las Lomadas, durante nueve años y por una renta anual de tres doblas.

           Aunque modesta, la ermita tuvo una presencia importante en la vida religiosa de San Andrés. En 1542 llegó a prestar treinta doblas de oro para contribuir a las obras de la Iglesia parroquial.

           El paso del tiempo obligó a sucesivas intervenciones. En 1637, debido al mal estado de la techumbre y de los muros, se ordenó reconstruirla y la imagen de San Sebastián fue trasladado temporalmente a la parroquia. Las obras estaban concluidas en 1648. Años después se realizaron nuevas mejoras, entre ellas una portada de cantería para el campanario.

           En su interior se encuentra la imagen de San Sebastián, talla en madera policromada del siglo XVII, y un retablo atribuido al maestro palmero de ascendencia saucera, Antonio Luis de Paz, también autor del retablo mayor de Nuestra Señora de  Montserrat.

           La fisonomía actual del tempo procede en buena medida de la profunda remodelación realizada en 1929, bajo la dirección del párroco Francisco Gil Soler, manteniéndose parte de la armadura de madera de la construcción precedente.

Cementerio Viejo de San Andrés. 1863. MMPH

El cementerio en las tierras de San Sebastián

            La historia del antiguo cementerio no puede entenderse separadamente de la ermita.

           En 1832, el visitador eclesiástico Pedro Próspero González de Acevedo ordenó que se destinara un celemín de las tierras de San Sebastián a la construcción de un camposanto y dispuso además que los fondos de la ermita contribuyeran a las obras.

           Once años después, el 27 de enero de 1843, el Ayuntamiento de San Andrés y Sauces trató un escrito del beneficiado don Domingo Rodríguez Pinto solicitando formalmente la concesión de un celemín de terreno contiguo a la ermita de San Sebastián para la construcción de un cementerio. La Corporación municipal aprobó la petición por unanimidad. El 3 de diciembre de 1863 tuvo lugar la bendición.

           También aquellas tierras se vieron afectadas por las transformaciones patrimoniales del siglo XIX. En 1841 el denominado ‘cercado de San Sebastián’ quedó comprendido dentro de la legislación desamortizadora, iniciándose una nueva etapa en la historia de la antigua propiedad.

           Un acta municipal recoge la adjudicación definitiva, en 1973, de las obras de terminación del cementerio de San Andrés. La construcción de un nuevo camposanto municipal en otro lugar permitió después clausurar el antiguo. Su falta de utilización no disminuye, sin embargo, su significación histórica.

           La ermita y el viejo cementerio forman parte delBien de Interés Cultural de la Villa de San Andrés, declarado con categoría de Conjunto Histórico, reconocimiento que protege un núcleo excepcional por su arquitectura, su trama urbana y los testimonios acumulados a lo largo de cinco siglos.

           En la actualidad, la ermita de San Sebastián permanece cerrada al culto debido al mal estado de su techumbre. La imagen del santo titular se encuentra en la iglesia parroquial, mientras que en el interior permanece su retablo. Su integración en el Conjunto Histórico de San Andrés hace deseable que, en el futuro, pueda abordarse su adecuada conservación y restauración, con la intervención de las administraciones e instituciones competentes.

           Desde hace casi quinientos años, San Sebastián continúa presidiendo uno de los accesos históricos a la Villa. A sus pies permanece el viejo camposanto, silencioso desde hace décadas, pero inseparable de un paisaje patrimonial que pertenece a la memoria colectiva de nuestro municipio.

           Fuentes y bibliografía

  • Archivo Municipal de San Andrés y Sauces. Libros de actas de Pleno.
  • PÉREZ MORERA, Jesús: Villa de San Andrés. Declaración como conjunto histórico.
  • Periódico El Time 1864. Inauguración del cementerio de San Andrés. 
  • Fotografías de la Ermita de San Sebastián y del Cementerio Viejo de San Andrés. MMPH.

 

*Manuel Marcos Pérez Hernández es cronista oficial de San Andrés y Sauces

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