San Martín en La Palma: el vino nuevo y las tradiciones
Cada 10 de noviembre, víspera de la festividad de San Martín, La Palma revive una de sus tradiciones populares más arraigadas. Se abren las bodegas para probar el vino nuevo, en lo que popularmente se conoce como ‘jurar la pipa’; se asan castañas y carne de cochino, y la música y la conversación acompañan el encuentro.En San Andrés y Sauces, los cacharros y las chayotas iluminadas añaden a la jornada unas costumbres que merecen ser conocidas y transmitidas.
Para comprender su trasfondo hay que volver a la historia agrícola de nuestra comarca. Tras la conquista de La Palma, el cultivo de la vid fue adquiriendo importancia, sobre todo durante la segunda mitad del siglo XVI, cuando la economía azucarera atravesaba dificultades. El cronista portugués Gaspar de Frutuoso, que describió la isla en torno a 1567 y 1568, destacó las viñas y los vinos de Los Galguitos, que se enviaban a las Indias. De San Andrés señaló la presencia de labradores acomodados dedicados a las viñas y el trigo; de Los Sauces, la fertilidad de sus tierras.
La vid se cultivaba tanto en regadío como en secano: en Los Galguitos, el barranco de San Juan, San Andrés, el barranco del Agua y Las Lomadas. Los protocolos notariales recogen viñas, bodegas, lagares y contratos sobre la elaboración y distribución del vino. Dos escrituras del siglo XVI permiten, además, comprobar que el día de San Martín era una fecha reconocida en la vida económica de esta comarca.
La primera, fechada el 17 denoviembre de 1555 y recogida en los protocolos del escribano Blas Ximón, trata de una viña en Los Galguitos, propiedad de Pedro de Castilla y trabajada por Hernando Afonso. El acuerdo disponía que el propietario fuese avisado para acudir al lagar el día de San Martín, cuando habría de efectuarse el reparto de los vinos, procurando que ambas partes recibieran producto de calidad semejante. La fiesta aparece así vinculada al calendario de elaboración y distribución de la cosecha.
Una segunda noticia, especialmente interesante, figura en los protocolos de Gaspar Simón de Silva. El 7 de agosto de 1586, Domingo Afonso otorgó una dote a Gaspar Lorenzo con motivo de su matrimonio con Isabel Hernández. Entre los bienes se encontraba la mitad de una viña en el barranco del Agua, con parte de su bodega y recipientes para almacenar vino. La escritura señala que aquella porción soportaba un tributo perpetuo de nueve doblas, correspondiente a la mitad de las dieciocho que pesaban sobre la viña. El pago estaba relacionado con los herederos de Marcos Roberto y se hacía entonces a Fernando de Castro, como patrón de la capellanía fundada por aquel. Lo revelador para nuestro propósito es la fecha fijada para satisfacerlo: el día de San Martín de cada año, con primer vencimiento en 1587.
La celebración tiene asimismo una presencia destacada en Portugal, donde el 11 de noviembre se asocia con el vino nuevo, las castañas asadas y las reuniones alrededor del fuego. Los vínculos de La Palma con los pobladores portugueses permiten considerar posibles intercambios de costumbres, aunque no basten por sí solos para establecer el origen concreto de cada tradición local. En Las Lomadas, por ejemplo, está documentada desde el siglo XVI la presencia de familias de ascendencia portuguesa relacionadas con las tierras y el cultivo de la vid.
En nuestro municipio, San Martín posee además una dimensión infantil y callejera. Las ristras de cacharros que los niños arrastraban por las calles y las chayotas vaciadas, con ojos y boca y una vela encendida en su interior, imprimían a la víspera una estampa singular. La memoria popular interpreta aquel estrépito como una señal de la apertura de las bodegas. Se trata de una explicación transmitida oralmente, cuyo recorrido histórico sería interesante reconstruir mediante testimonios, fotografías y recuerdos familiares.
La copla ‘San Martín, tirin, tin, tin, fuego a las castañas y manos al barril’ condensa el espíritu de la jornada: el vino, los frutos de la tierra, el fuego y la convivencia. Conservar estas costumbres no supone rechazar lo nuevo, sino conocer y valorar lo propio para que las generaciones venideras puedan hacerlo suyo.
Fuentes y Bibliografía
- Frutuoso Gaspar de: Las Islas Canarias, de Saudades da Terra.
- Hernández Martín, Luis Agustín: Protocolos de Blas Ximón (1546-1563).
- Hernández Martín, Luis Agustín: Progicols de Gaspar Simón de Silva(1582-1615).
- Pérez Morera, Jesús: La Villa de San Andrés: Conjunto Histórico.
*Manuel Marcos Pérez Hernández es cronista oficial de San Andrés y Sauces
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