Por qué son necesarios los ecocomedores

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El mundo globalizado que nos ha tocado vivir ha dado lugar a que los países que disponen de grandes superficies para cultivar y mano de obra barata -a costa de abusar de la gente y con costos salariales bajos- nos suministren una gran variedad de productos alimenticios durante todo el año. 

En nuestra cesta de la compra podemos llevar a casa productos de todo el mundo, ya sean de temporada o no. Recorren miles de kilómetros con una alta huella de carbono en el transporte hasta llegar a nuestra mesa, la mayoría en cámaras frigoríficas. Ya es hora de exigir etiquetado de los productos alimenticios que se importan en grandes superficies indicando la huella de carbono. Se trata de productos subvencionados que benefician a los grandes importadores y que previamente han sido tratados con productos químicos de síntesis que les restan calidad y que no son recomendables para la salud de las personas. Por citar algunos ejemplos, consumimos kiwis de Nueva Zelanda, ajos de China, papas de Israel, manzanas de Chile, almendras de California, carne de Argentina… Y todo esto sucede mientras se abandonan las medianías y no se diversifica la agricultura. 

¿Qué hacemos ante esta situación? Nos quedamos de brazos cruzados, impasibles ante ella, o le damos la vuelta a la tortilla y apostamos de verdad por una agricultura ecológica respetuosa con el medio ambiente y capaz de garantizar productos sanos, libres de pesticidas y fertilizantes químicos, que redunden en la salud de las personas y que, al mismo tiempo, contribuyan a mitigar el cambio climático reduciendo la huella de carbono con productos de kilómetro cero, para que formen parte de una economía circular en la que el compostaje y los subproductos de la ganadería sirvan para alimentar la tierra de forma natural y orgánica. Y todo esto garantizando siempre unos precios justos para el consumidor y dignos para agricultores y ganaderos. 

Es la Administración pública la que tiene el deber de usar su presupuesto y todos los recursos a su alcance como herramienta para crear, organizar, coordinar y echar a andar de una vez la iniciativa de Ecocomedores, organizando la demanda, que son todos los comedores que dependen de la Administración: colegios, hospitales, residencias... Precisamente, estos consumidores son población sensible, ya que estamos hablando de la infancia y de personas mayores. 

Es necesario y urgente impulsar esa iniciativa por todo lo que supone para crear empleo de calidad, fijar población al medio rural y garantizar la salud, máxime cuando es la misma Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca, a través de sus técnicos, la que asegura que, tras elaborar estudios pertinentes, un menú realizado con productos locales y ecológicos no incrementa el coste para los usuarios. 

Ya está sembrada la semilla de lo que significa la agricultura ecológica en las islas con la enriquecedora experiencia de programas como Huertos Escolares Ecológicos, programa que favorece la concienciación, conocimientos de unos principios alineados con las producciones locales y ecológicas, y donde  niños y niñas la practican. También hay un buen número de explotaciones ecológicas. Ahora se trata de dar un paso más. 

La pandemia que estamos viviendo nos descubrió que no hay economía sin salud, de ahí la importancia de la economía circular y de la producción ecológica local, la de kilómetro cero, porque así estamos contribuyendo además a mitigar los efectos nocivos del cambio climático. 

Consideramos que se pueden dar los pasos necesarios para aumentar significativamente la soberanía alimentaria si aunamos esfuerzos, ideas e ilusión entre todas las personas que pensamos dejar un mundo mejor para las generaciones venideras. Es imprescindible una apuesta contundente para dar prioridad a la ayuda a los agricultores y ganaderos que van a protagonizar la transición agroecológica alimentaria. Hay que pasar de las palabras a los hechos, porque no se puede perder más tiempo mareando la perdiz, y mucho menos en unas islas en las que se ha declarado de forma institucional la emergencia climática y que apuesta por la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

Por ello, desde el Grupo de Acción Agroecológica La Palma instamos a la consejera de Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno de Canarias a que lidere personalmente este proceso, organice y eche a andar este proyecto tan demandado y beneficioso para la sociedad canaria. 

En esa tarea nos va a tener a su lado, para ayudar o para criticar, esto en el caso de que no se active la iniciativa.

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