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ENTREVISTA

“Tener en La Palma a un médico del nivel del doctor Manuel Morales fue un auténtico lujo”

Aldo Augusto González Brito, profesor de la Universidad de La Laguna, es el nuevo presidente de la Fundación que lleva el nombre del facultativo y humanista palmero y que tiene como objetivo becar a titulados superiores.

Aldo Augusto González Brito es el nuevo presidente de la Fundación Canaria Doctor Manuel Morales.

Aldo Augusto González Brito es el nuevo presidente de la Fundación Canaria Doctor Manuel Morales.

Aldo Augusto González Brito presidió el pasado 5 de abril la primera reunión como nuevo presidente de la Fundación Canaria Doctor Manuel Morales, en sustitución de Gregorio Guadalupe. “Era, en su época, una eminencia en medicina, un humanista, un intelectual, una personalidad inquieta y generosa, humilde, que, a pesar de su sabiduría, evitaba y casi huía de cualquier reconocimiento público”. El nuevo responsable de la entidad, en una entrevista con La Palma Ahora, define así al médico Manuel Morales Pérez, natural de Villa de Mazo e hijo adoptivo y predilecto de la Villa y Puerto de Tazacorte. El doctor Morales, por disposición testamentaria, legó su patrimonio para la creación de una fundación que ayudara económicamente a titulados superiores, a través de becas, a ampliar su formación en la Península y el extranjero. La Fundación, radicada en Tazacorte, es la única institución privada que existe en Canarias con esta finalidad. Aldo Augusto González Brito, nacido en Tejina (Tenerife) y de madre palmera, es profesor de Fisiología en la Universidad de La Laguna (ULL). “El reto permanente que tenemos es adaptar e ir modificando las características de las ayudas para que se mantenga y aumente la demanda, y cubrir las carencias de financiación pública para este tipo de ayudas formativas”, asegura.

-¿Qué destacaría de la figura del doctor Manuel Morales?

-Como médico, el doctor Manuel Morales Pérez, natural de Mazo e hijo adoptivo y predilecto de Tazacorte, se formó en la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid, con los mejores profesores que había en ese momento en el país (entre 1920 y 1925), y poco después fue nombrado médico titular de Tazacorte, cargo que ejerció desde 1926 hasta su retirada, durante casi 60 años, ininterrumpidamente en Tazacorte. Era, en su época, una eminencia en medicina. Tenía la mejor formación de base, y durante toda su vida, continuó aprendiendo medicina. Salía a congresos y estancias formativas, tenía una biblioteca muy buena (no sólo de medicina, era un auténtico médico humanista) y disponía de aparatos para uso clínico impensables en esa época y en un sitio tan alejado como Tazacorte. En su época era el médico de referencia de todo el Valle y quizás en el resto de la Isla. Siempre estuvo aprendiendo (estaba suscrito a revistas médicas en varios idiomas), y si pensamos en cómo era España en esa época, y La Palma, con la emigración y las estrecheces económicas, su figura es aún más importante e insólita. Fue un auténtico lujo disponer de un médico de ese nivel en la Isla. Como humanista, intelectual y personalidad inquieta y generosa, decidió donar su patrimonio, una parte al Ayuntamiento (su casa, actualmente con un importante uso social) y el resto para dotar de fondos económicos y propiedades la creación de una Fundación, una institución que concediese becas para que los titulados superiores pudiesen perfeccionar sus conocimientos en centros nacionales y extranjeros, de superior nivel académico o donde impartan sus enseñanzas profesores de gran prestigio o alto nivel intelectual o que formen o hayan formado escuela. Este constituyó su legado más importante: ayudar económicamente a que profesionales pudiesen ampliar y perfeccionar sus conocimientos fuera de las Islas. Exactamente lo que el hizo durante toda su vida activa. Sin embargo, personalmente don Manuel Morales era una persona humilde y a pesar de su sabiduría médica y humanística, evitaba y casi huía de cualquier reconocimiento público, aunque los tuvo en vida, muy a su pesar. Tal es así, que incluso no era partidario de que la Fundación llevase su nombre, ni tampoco alguna plaza de su pueblo adoptivo, que sí que la tiene. Ese era el perfil de don Manuel Morales; un sabio en su época que no quería distinciones ni reconocimientos, amante de su profesión a la que dedicó su vida, y para mejora de los futuros profesionales, legó su patrimonio.

-¿Qué modalidad de becas concede la Fundación Doctor Morales? 

-La Fundación Canaria Doctor Manuel Morales en sus estatutos queda constituida como una fundación benéfica y docente, de carácter privado y naturaleza permanente, radicada en Tazacorte. Está gestionada por un patronato, y en la actualidad concede dos tipos de becas. Las becas de investigación, que se conceden ininterrumpidamente desde 1995, para salidas a la Península y al extranjero de 6 a 12 de meses de duración, y con preferencia en áreas de ciencias de la salud; y desde 2013, una segunda modalidad de becas, denominadas de formación clínica asistencial innovadora, destinadas a médicos facultativos de hospitales públicos canarios para desarrollar una estancia de formación clínica en determinadas técnicas o protocolos médico-quirúrgicos, en centros clínicos especializados, y por una duración de tres semanas a tres meses. Hemos de destacar que esta novedosa modalidad de ayudas son quizás las que más se asemejan al reto que supuso para don Manuel Morales mantener al día sus conocimientos médicos, y que probablemente sea lo más parecido a su idea de la finalidad que debería tener la Fundación. Es importante destacar que esta labor, mantenida ininterrumpidamente, supone al Patronato la gestión económica de los bienes de la Fundación, que se realiza de una manera altruista (los miembros del patronato no perciben remuneración alguna), y con un mínimo gasto de gestión administrativa y contable realizada por profesionales expertos ajenos al Patronato. Por ley, al ser una institución de carácter privado, está exenta de pagar impuestos si destina un porcentaje elevado de sus ingresos a los fines sociales descritos (concesión de becas). Para que se hagan una idea, algunos años hemos pasado de 100.000 euros en concesión de becas, una cantidad apreciablemente mayor de la que cobraría don Manuel Morales si en la actualidad fuese médico del Servicio Canario de Salud. Estas islas necesitarían más personas con la generosidad y el talante de don Manuel Morales. 

-Usted sustituye en el cargo a Gregorio Guadalupe. 

-Sí, una persona muy relevante y respetada en Canarias y especialmente en La Palma, y a quien además considero un amigo. Él fue designado por don Manuel Morales su albacea testamentario, y todo el proceso de creación de la Fundación, desde antes de su inscripción en el registro de fundaciones canarias en julio de 1993, hasta la fecha, es obra suya. Los estatutos de la Fundación, con la composición del Patronato y los fines de la misma, son fruto de su dedicación, y la Presidencia de la Fundación desde el inicio hasta la fecha la ha ejercido con brillantez. En la misma reunión en que a propuesta suya me eligieron nuevo presidente, él fue elegido también, y por unanimidad, presidente de honor de la Fundación. Será invitado siempre a las reuniones, habitualmente le informo de todas las gestiones, y en una próxima reforma de los estatutos, el objetivo es incorporar al presidente de honor como miembro nato y vitalicio del Patronato. Así aseguramos la presencia, opinión y consejo de una persona muy valiosa, que además de albacea de don Manuel Morales, conoce la Fundación desde su gestación; su presencia es imprescindible y muy querida en el Patronato.

-¿Qué retos se ha marcado como nuevo presidente del Patronato?

-En el Patronato no se ha producido un cambio de rumbo; accedí al mismo en representación de la Universidad de La Laguna, donde soy profesor, y tras un largo periodo colaborando estrechamente con el anterior presidente, este planteó al Patronato que era el momento óptimo para una sustitución en la Presidencia. Hemos colaborado estrechamente los últimos años, y continuaremos funcionando así. Los retos de la Fundación, como no podía ser de otra manera, son intentar innovar permanentemente la concesión de becas y optimizar la rentabilidad económica del patrimonio que gestionamos. Las becas de investigación y de formación clínica las vamos adaptando a la demanda y a las necesidades que detectamos en el propio sistema de concesión de este tipo de ayudas en Canarias. Con nuestras becas de investigación se han formado profesores de las dos universidades canarias, y algunos de nuestros becarios están vinculados a centros de investigación extranjeros. Los profesionales de la salud que han salido a formarse en técnicas innovadoras han incorporado a la cartera de servicios de los hospitales públicos canarios técnicas y protocolos que no existían previamente. El reto permanente es adaptarse e ir modificando las características de las ayudas para que se mantenga y aumente la demanda, y cubrir las carencias de financiación pública para este tipo de ayudas formativas. Por otra parte, desde hace un tiempo estamos actualizando todo el patrimonio de fincas de la Fundación, prioritariamente las productivas dedicadas al cultivo del plátano, registrándolas de acuerdo a la normativa más reciente, y siempre intentando optimizar su rendimiento económico. En estas tareas, existen algunos profesionales que colaboran con la Fundación con profesionalidad y generosidad. Disponemos de fondos económicos que aún generan importantes dividendos pero que a medio plazo debemos reinvertir para intentar mantener la capacidad económica; este es un reto importante en el que ya estamos trabajando, con al menos dos años de antelación. Creo que el Patronato debe ser innovador, eficaz, intentar mejorar siempre su función, y nunca olvidar la finalidad que dispuso don Manuel Morales en su testamento. Este es el reto de esta Presidencia y por extensión del Patronato de la Fundación.

-¿Conocen los palmeros la trayectoria del doctor Morales?

-Me temo que no tanto como se merece. De su papel como médico, los palmeros de bastante edad sí que la conocen. Muchas familias de La Palma, especialmente en el Valle, tuvieron en don Manuel al médico de referencia donde acudir en casos complicados, sin necesidad de salir de la Isla. Las generaciones más jóvenes me temo que no tienen esa información, que se manejaba en el ámbito familiar, y tampoco conocen su legado. Personalmente soy hijo de madre palmera (y ejerzo), y algún miembro de mi familia sí que conocía y acudió alguna vez a la consulta de don Manuel en Tazacorte; antes de saber de la existencia de la Fundación, ya tenía una idea aproximada de quién era don Manuel Morales entre los médicos de su época. Soy doctor en Medicina e hice el rotatorio de fin de carrera en el antiguo hospital de La Palma, y pude conocer a los últimos médicos de esa época, como don Amílcar Morera, don Adelto Hernández y otros ya fallecidos, que, aunque más jóvenes algunos, conocieron perfectamente a don Manuel Morales.

-¿Y la existencia de su Fundación?

-Se puede entender que los jóvenes no conozcan la figura de don Manuel Morales, porque la sociedad está cambiando y ya no se habla tanto con los mayores, pero sí que deberían conocer la existencia de la Fundación, que ha sido su legado, especialmente en La Palma. Todo palmero puede sentirse orgulloso de que Tazacorte y por extensión la Isla, albergue la Fundación. Muchos médicos e investigadores canarios han sido becarios de la misma, y trabajaremos para que en el futuro sean muchos más. Es en Canarias la única Fundación privada que se dedica a esta finalidad, y en realidad es el legado de un palmero brillante que, aunque quiso pasar desapercibido, su nombre lo conocen por la Fundación en los grandes hospitales públicos canarios, en ambas universidades y en centros de investigación de las Islas, e indirectamente, en todos los centros nacionales e internacionales donde han acudido nuestros becarios, que también son nuestros embajadores y valedores. Quizás la Isla y sus instituciones deberían sentirse orgullosas de que en La Palma, una de las islas menores, se ubique una Fundación que hace una labor socialmente tan importante. Probablemente hemos pecado en la Fundación del mismo afán de don Manuel de huir de la notoriedad y la publicidad, pecado que deberíamos enmendar aumentando la visibilidad de la Fundación, y de camino, dando a conocer más aún las ayudas en la modalidad de becas que ofertamos. Este quizás es otro reto que obvié previamente. Abrirnos un poco a las redes sociales en aras de captar más solicitantes de ayudas.

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