El frenazo de Miguel Ángel Ramírez
Parece que la Unión Deportiva todas las temporadas tiene una arrancadilla ilusionante, para luego irse perdiendo por chorradas y errores tontorrones en un mar de desaciertos que creo pueden ser corregidos si hay un poco de calma, si hay una dirección serena y reflexiva, que trate siempre de hacer una piña en el vestuario, y en el terreno de juego que la concentración y la cordura en las acciones, especialmente en las entradas al rival, primen por encima de todo. No se trata de hacer un equipo de endebles, de débiles y flojones que permitan a los delanteros del bloque contrario plantarse delante de Barbosa y fusilarlo con toda comodidad. No, rotundamente no. Se trata de evitar tarjetas amarillas en jugadas sin peligro de gol en el centro del campo, de evitar tarjetas por enfrentarse al árbitro, por empezar una guerra sin cuartel con un determinado rival.
Cuando creo que ha sido lamentable la postura de Florentino Pérez defendiendo a Mourinho en su dialéctica del dedo y la patada y tente tieso, emulando al fascista José Antonio Primo de Rivera con su dialéctica de los puños y las pistolas, cuando Pérez está prácticamente incitando a los jugadores merengues a la violencia que defiende Mourinho, la posición de Miguel Ángel Ramírez es realmente enaltecedora de la lucha por erradicar la violencia en los campos de fútbol, y en eso debemos estar comprometidos todos los que tenemos un cierto predicamento público. Vamos a ver si a partir de ahora se reconduce este tema, y se vuelve a la imagen prometedora de las primeras jornadas.
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