Talibanes con y sin disfraz
“Talibanes con y sin disfraz”, bajo los que se acomodan personas, actitudes o ideologías que imponen su visión con intolerancia, rigidez y afán de controlar a los demás.
Los talibanes con disfraz son fáciles de reconocer: exhiben abiertamente su fanatismo, su autoritarismo o su desprecio hacia quien piensa diferente. Los talibanes sin disfraz, en cambio, pueden presentarse como personas razonables, modernas, progresistas, defensoras de la libertad o incluso preocupadas por nuestro bienestar. Pero el mecanismo es parecido: “piensa como yo, acepta mis valores y no cuestiones mis certezas». El disfraz cambia; la intolerancia permanece. Esa intolerancia que surge de la fragilidad interior, la nausea del vacío vomitada violentamente contra otros.
Lo interesante no es señalar solamente a los «talibanes» de fuera, sino a los de chaqueta y corbata, así como descubrir al pequeño talibán que puede aparecer dentro de nosotros cuando dejamos de observar y empezamos a juzgar, imponer, etiquetar o defender nuestras ideas como verdades absolutas. La pregunta incómoda sería: ¿en qué momentos necesito que los demás piensen como yo para sentirme seguro? Ahí comienza una observación mucho más profunda.
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