Hallazgo inédito en un excavación arqueológica a los pies del Roque Bentayga
Arqueólogos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria han descubierto en un yacimiento del Roque Bentayga una colección de herramientas de piedra que incluye una hasta ahora nunca documentada entre los antiguos canarios: una lasca que fue empleada como hoz para cosechar cereales.
Los pueblos del norte de África que colonizaron Canarias en tiempos del Imperio Romano se vieron forzados a volver literalmente al Neolítico en términos tecnológicos por la falta de minerales metalizables con los que fabricar armas o herramientas en las islas.
A falta de hierro, o de cobre y estaño con los que fundir bronce, tallaron sus picos, cuchillos o raspadores en rocas procedentes de las montañas y coladas de lava que los rodeaban, como el basalto, la traquita, la fonolita o la obsidiana, el vidrio volcánico natural.
El Museo Canario y la Cueva Pintada de Gáldar, los dos centros de referencia para la época prehispánica en Gran Canaria, exhiben extensas colecciones de útiles de piedra que lo atestiguan, pero ninguno de ellos posee uno como el que acaba de hallarse en una cueva del Roque Bentayga, en Tejeda, utilizada como granero entre los siglos X y XII-XIII y, después, como lugar para enterramientos.
En una isla donde la alimentación se sustentó en cereales como la cebada o el trigo duro, son bien conocidas las técnicas agrícolas de sus primeros habitantes y, a día de hoy, sigue sorprendiendo la calidad de los graneros que excavaron en toba volcánica, que han sido capaces de preservar durante mil años, casi intactos, semillas y otros elementos orgánicos que hoy son oro puro para la Arqueología.
La revista Journal of Archaeological Science: Reports publica este mes un descubrimiento realizado gracias, precisamente, a la calidad de uno de esos graneros, el C008 del Roque Bentayga, en la cumbre de Gran Canaria, que ha preservado hasta tal punto los filos de las herramientas de piedra allí abandonadas que permite averiguar para qué se emplearon, gracias a patrones microscópicos de desgaste.
Las investigadoras Idaira Brito y Amelia Rodríguez, junto a Jonathan Santana, Jacob Morales y el resto de firmantes del trabajo, describen picos de traquita empleados para excavar las cuevas en toba volcánica, lascas de basalto usadas para cortar o pulir pieles, o filos de basalto, traquita y fonolita que fueron utilizados hace más de 900 años para trocear carne.
Son un total de 46 herramientas líticas, 23 con marcas de uso. Entre todas destaca una lasca de basalto con huellas microscópicas de desgaste por haber cortado con ella tallos de cereales.
Es relevante, porque hasta ahora se suponía -y así lo relatan las crónicas de los tiempos de la Conquista- que los antiguos canarios cosechaban la cebada o el trigo arrancando la planta completa del suelo o separando a mano las espigas de la paja. Esa lasca aporta ahora la evidencia directa más temprana de la recolección de cereales con herramientas líticas en las Islas Canarias.
“El descubrimiento de una herramienta de basalto con rastros de corte de cereal implica la existencia de métodos adicionales de cosecha y procesamiento no documentados previamente en Gran Canaria. Una hipótesis es que la herramienta se utilizaba como hoz para recolectar cereales en los campos”, abundan los autores.
Cabe otra alternativa, tampoco documentada: es posible que “se utilizara en la cueva para procesar plantas de cereal cosechadas mediante el desarraigo”, realizando con ella cortes “para separar las espigas o reutilizar la paja como material de construcción”.
A partir del siglo XII o XIII, ese granero del Roque Bentayga fue reconvertido en lugar de enterramiento colectivo, donde se depositaban cadáveres amortajados con pieles y juncos.
Ello abre otra pregunta: ¿Fueron esas herramientas de piedra depositadas allí como ofrenda, en algún tipo de ritual funerario?
Los autores no creen que fuera así. Más bien se inclinan por pensar que son filos que se usaron en ese lugar para procesar cereales de la cosecha y otro tipo alimentos, en una primera etapa, o para cortar pieles y juncos utilizados en las mortajas, en una segunda.
Los trabajos de campo fueron realizados en el marco del convenio de investigación 'Origen y evolución del poblamiento humano dentro del ámbito del paisaje cultural de risco caído y las montañas sagradas de Gran Canaria', financiado por el Instituto para la Gestión del Paisaje Cultural y las Montañas Sagradas de Gran Canaria perteneciente al Cabildo de Gran Canaria.
0