Cuatro años sin pisar Pancho Guerra
Los vecinos damnificados por el desplome de un muro sobre diez viviendas de la calle Pancho Guerra en Las Palmas de Gran Canaria han reiterado este martes su exigencia a las administraciones públicas de una “mayor urgencia” en la tramitación urbanística en el proceso de reconstrucción de sus viviendas. Al mismo tiempo han conmemorado en la zona afectada el cuarto aniversario del suceso que se cobró la vida de tres personas de una misma familia.
“Queremos acabar con esta pesadilla, primero con el derrumbe y después con la reconstrucción”, resumía el portavoz de los damnificados, Rafael Morales, ante los periodistas y arropado por una decena de familiares y vecinos afectados. “La ley y la justicia si no se hacen a tiempo, ni son ley ni son justicia”, clamaba, ante de mostrar su decepción por el trato dado al asunto por las administraciones locales. “Es caso excepcional y esperaba que nos dieran un tratamiento excepcional”, solicitó.
Los vecinos afectados se encuentran pendientes de la aprobación del Plan General de Ordenación del municipio por parte de la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (Cotmac), órgano dependiente del Gobierno regional. En esa ordenación de la zona pretenden que se pueda construir de manera escalonada, con edificaciones de más altura y retranqueando la obra con las propias viviendas para evitar el levantamiento de muros de contención.
Morales señaló que una representación de vecinos se reunió la semana pasada con técnicos de la Consejería de Urbanismo de la capital grancanaria y de ese encuentro pudieron extraer que en el espacio de tres o cuatro meses el PGO del municipio, aprobado en verano del año pasado, volvería a exposición pública y después volvería a pasar el trámite burocrático.
Por otro lado, los vecinos siguen pendientes de la reclamación por la vía Contencioso-Administrativa realizada sobre la promotora, constructora y técnicos, además del Ayuntamiento de la capital porque, en palabras Rafael Morales, “permitió hacer un muro sin ningún tipo de proyectos, y a día de hoy no sabemos de quién es el muro que se cayó”.
“Seguiremos pagando las hipotecas de las casas que no existen”, exponen los vecinos, ante el temor de embargos por parte de las entidades financieras. “Estamos esperando una sentencia en firme que pongan fin a la situación económica que para muchas familias se vuelve insostenible”, sostiene Rafael Morales, al tiempo que muestra su esperanza “por pasar página mental a un triste suceso que con el tiempo se está convirtiendo en una losa”.