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REINO UNIDO

Burnham promete una nueva relación con la UE: “El Brexit nos ha hecho más daño que bien”

El primer ministro británico, Andy Burnham, en el congreso del Partido Laborista en Liverpool, este martes.

María Ramírez

Oxford (Reino Unido) —
29 de septiembre de 2026 16:12 h

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El primer ministro británico, Andy Burnham, prometió este martes un plan ambicioso de Gobierno para superar el declive económico y la inestabilidad política de la última década. En su primer discurso ante el congreso anual del Partido Laborista desde que llegó al poder, anunció que presentará en los próximos meses “varias opciones” al país sobre la relación con la Unión Europea y defenderá la que reúna más apoyo.

“Tenemos que ser sinceros. El Brexit no nos ha dado el control”, dijo Burnham, que citó la década de bajo crecimiento y la limitación de las políticas migratorias por “la pérdida de la colaboración” con los antiguos socios europeos. “El Brexit nos ha hecho más daño que bien”.

Su plan es presentar opciones para una relación “a largo plazo” con la UE alrededor de la cumbre con las instituciones comunitarias en Bruselas, que se ha ido retrasando desde mayo. El nuevo líder laborista aseguró este martes que la reunión se celebrará este año.

Burnham habló del futuro de país con energía y por momentos entre lágrimas al recordar a su padre, que murió este mes, afligido por el Alzheimer y sin darse cuenta de que su hijo se había convertido en primer ministro. “El Reino Unido que representaba mi padre es en el que creo. Una unión de naciones que dio al mundo los sindicatos y el movimiento cooperativista. El Servicio Nacional de Salud. Un país que luchó contra el fascismo. Un país de solidaridad y no de separación”, dijo Burnham en Liverpool, su ciudad natal. “Quiero construir el tipo de Reino Unido que mi padre quería ver”.

“El Reino Unido ha estado en el camino equivocado durante muchos años. Desindustrialización, privatización, austeridad, Brexit. ¿Y qué nos ha traído? Un país guiado por los intereses particulares, no por el interés público, con el poder concentrado en pocas manos y lugares dejados a su suerte”, dijo Burnham. “No podemos seguir como estamos. La política de lo de siempre ha llevado al Reino Unido hacia atrás. Más de lo mismo no es suficientemente bueno y no va a llevarnos donde queremos estar”

El primer ministro empezó su discurso con el título de canción de los Beatles All together now (ahora todos juntos) y recordó el eslogan de este año es “hope again” (ten esperanza de nuevo). Era su primer congreso desde que el partido lo nombró líder en julio en sustitución de Keir Starmer, forzado a dimitir tras el batacazo del laborismo en las elecciones locales de mayo.

Ahora Burnham promete acabar con “una década de división”, marcada por la salida del Reino Unido de la UE, el declive económico y la inestabilidad política. Él es el séptimo primer ministro desde 2016, como recordó. “No podemos tener éxito con este nivel de turbulencias”, dijo.

El primer ministro británico, Andy Burnham, durante el congreso del Partido Laborista en Liverpool, este lunes.

Diez años después del referéndum que aprobó la salida del Reino Unido de la Unión Europea, la mayoría de la población quiere volver. Pero el Partido Laborista no se ha atrevido a proponerlo como objetivo pese a que las voces a favor del regreso se multiplican dentro del laborismo, desde el alcalde de Londres al ex primer ministro Tony Blair. En el Parlamento, defienden el regreso a la UE los liberaldemócratas, los verdes y los nacionalistas escoceses y galeses. 

Los laboristas temen reabrir las heridas del Brexit que dividieron a su propio partido y alimentar a la minoría más antieuropea que apoya a la ultraderecha de Reform, el partido de Nigel Farage. El Partido Conservador, antes dividido sobre el Brexit, está ahora más a la derecha y en contra de cualquier negociación con la UE. Pero incluso los votantes de Farage creen que la relación del Reino Unido con la UE es ahora demasiado distante, según una nueva encuesta de Politico.

Starmer mejoró la relación con Bruselas y logró algunos ajustes para el acuerdo comercial, pero también estableció antes de las elecciones de 2024 unas líneas rojas para contentar al ala derecha del partido y del país: no volver a la UE ni tampoco a la unión aduanera o al mercado único. 

Blair escribió hace unos días que su partido tiene que abandonar esas restricciones y decir claramente que el camino es volver a la Unión Europea en lugar de “dar pasitos” que apenas se notan. En esto coincide con el ala más progresista y europeísta del actual Partido Laborista. 

El impacto del Brexit

El Reino Unido ha perdido entre el 6% y el 8% de su PIB por estar fuera de la Unión Europea, según el informe más completo sobre el impacto económico del Brexit, publicado en noviembre de 2025 y que describe las caídas de la inversión, el empleo y la productividad. “Estos grandes efectos negativos reflejan una combinación de gran incertidumbre, demanda reducida, desvío del tiempo de gestión, y mal uso de recursos por el proceso dilatado del Brexit”, explican los economistas autores del informe de la Oficina Nacional de la Investigación Económica (NBER, en sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

El impacto del Brexit se ha ido sintiendo a cámara lenta, en parte porque la salida oficial no fue hasta 2020 y las nuevas reglas se han ido desplegando desde entonces, en ocasiones con retrasos para intentar paliar sus daños. 

La caída en el comercio de bienes para el Reino Unido ha sido radical no solo con la Unión Europea, sino también con el resto del mundo. Los británicos no han sustituido a los europeos por otros socios de manera sustancial.

La nueva política de priorizar los productos fabricados en la Unión Europea y poner barreras arancelarias en particular a los productos chinos perjudicará al Reino Unido, que puede perder más mercado en el comercio de bienes en general y el de defensa en particular, uno de sus puntos fuertes. Aunque todavía hay un debate en Bruselas sobre cómo incluir o no a los socios comerciales, el Reino Unido puede quedarse fuera de concursos públicos y grandes proyectos de inversión mientras tampoco ha conseguido el ansiado acuerdo comercial con Estados Unidos y también sufre por sus aranceles.

“Hay un verdadero riesgo de que nos quedemos atrapados solos entre las dos placas tectónicas de America First y Made in Europe”, comentaba un ministro al diario The Independent durante el congreso laborista.

Como alcalde de Manchester, Burnham defendió la vuelta del Reino Unido a la Unión Europea. Pero desde que empezó su carrera exprés para ser primer ministro en mayo había reculado y repetido que no era su prioridad. La cumbre entre la UE y el Reino Unido, prevista en principio para mayo, sigue sin fecha. 

Cuidados por pensiones

En todo caso, el foco central del discurso de Burnham fue la política interna, en particular sobre la intervención pública de los servicios públicos en manos privadas, y, pensando en la próxima legislatura, las reformas para pagar una política pública de cuidados más generosa y amplia para una población envejecida que reciba suficiente atención en casa.

El primer ministro británico prometió un plan que cree una nueva entidad parecida al Servicio Nacional de Salud: el Servicio Nacional de Cuidados. Pero también reconoció los apuros del Estado: “Tengo que ser sincero sobre lo que el país se puede permitir”, dijo.

Para financiar el nuevo sistema, Burnham está dispuesto a revisar la subida anual de las pensiones después de las próximas elecciones, previstas para 2029. El llamado “triple lock” (triple cerrojo) en el Reino Unido, que aprobó por primera vez el Gobierno de los conservadores y los liberaldemócratas en 2010, garantiza que cada año las pensiones públicas suben tanto como la inflación, la media de los salarios o el 2,5%, lo que sea más alto. A partir de 2030, empezará un “ajuste” para reducir esas subidas para que no aumenten más allá de la inflación o del 2,5%.

Vivienda y servicios públicos

El primer ministro laborista también anunció que intervendrá en el mercado de la vivienda para controlar más a los propietarios que no mantengan en buen estado las casas que alquilan y presentará ayudas enfocadas a quienes compran una casa por primera vez. También dará a los ayuntamientos más poderes para tomar el control de viviendas vacías. 

“Estamos rompiendo con la manera de pensar errónea de los últimos 40 años para no ver la vivienda solo como un mercado de ganadores y perdedores, sino algo esencial que todo el mundo necesita para tener una buena vida”, dijo.

En línea con las políticas de Starmer de los dos últimos años, Burnham seguirá con el proceso de nacionalizar algunos servicios públicos, sobre todo los trenes, la energía y el agua, privatizados por un proceso que empezó Margaret Thatcher en los años 80 y en algunos casos ha sido único por la falta total de control público.

La empresa pública de energía creada por el Gobierno de Starmer para ayudar a la expansión de las renovables centrará sus recursos en invertir en la infraestructura y volver a participar en la gestión de la red eléctrica privatizada. El Gobierno creará una nueva entidad para ello, Great British Grid.

La red eléctrica pública competirá con los operadores privados y se centrará en acelerar conexiones y proyectos renovables con una inversión de unos 4.000 millones de libras (más de 4.600 millones de euros). Burnham prometió que sus planes ayudarán a largo plazo a abaratar el precio de la electricidad, que está ahora entre los más altos de Europa. 

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