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El obispo de la Diócesis de Canarias: “El poder religioso es de los más peligrosos que hay”

El obispo José Mazuelos

El obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, recibe la primera sorpresa nada más llegar. Tiene que elegir entre el ex Papa Benedicto XVI o el actual, Francisco, que desde que llegó al Vaticano ha removido al ala más conservadora del catolicismo (entre ellos su predecesor) criticando el capitalismo salvaje o la actividad humana como causa de la crisis climática. “Los dos. Cada uno tiene su peculiaridad. Soy de Francisco porque el Papa es el que va marcando los caminos. Pero no veo incompatibilidad entre él y Benedicto XVI”.

Mazuelos, en el nuevo capítulo del programa Trópico Distópico de Televisión Canaria, reconoce que dentro de la Iglesia existe la tentación del poder, una palabra que emplea en multitud de ocasiones durante la entrevista: para afirmar que, en su consideración, la incidencia de la religión en la democracia moderna ha menguado, para señalar que la fortaleza de la misma es “enseñar valores”, y para reconocer los casos de atropello y dominación a practicantes y subordinados que se han desvelado en los últimos lustros.

“¿Abusos de poder [en la Iglesia]? Se han dado indiscutiblemente. Benedicto XVI decía una cosa muy linda: la fe se enferma. Hay que tener alerta de no enfermar la fe. (…) Y el poder religioso es de los más peligrosos que hay. Soy consciente de eso, porque el poder religioso puede anular la consciencia de una persona”, admite Mazuelos.

Hortensia López estuvo en tres conventos como monja carmelita descalza y en al menos dos sufrió vejaciones y maltrato psicológico. Relata que no se sentía persona y que entre las varias humillaciones que sufrió está la negativa a decidir por sí sola el voto en unas elecciones o la falta de intimidad. Quienes tenía como superiores escuchaban sus conversaciones por teléfono y le impedían acudir sola al médico. También la insultaban en público, la controlaban. A pesar de todo, Hortensia no perdió la fe. “Una cosa es el comportamiento del hombre y otra el comportamiento de Dios”.

La violencia llevó a Hortensia a una depresión. Durante su tiempo como monja carmelita no recibió ayuda, aunque la pidió. “Lo que yo percibo es que el obispo pasa de todo, que le da igual”, lamenta. Cuando salió de la Iglesia lo hizo sin estudios y sin experiencia, teniendo que empezar de nuevo. Al llegar a casa de su madre vio en la televisión una noticia sobre violencia de género en la que se sintió reflejada. “Tal y como contaban la noticia me sentí identificada por el maltrato psicológico. Supe que esto era lo que me había pasado”.  

La de Hortensia es una historia de obediencia, castigos y adoctrinamiento. Confiesa que dentro de la Iglesia está todo “fatal”, pero no la identifica como una secta, un término que sí utilizaron los magistrados que juzgaron el caso Kárate, considerado el mayor proceso por abusos a menores juzgado hasta la fecha en España.

Fernando Torres Baena, antiguo deportista de élite, era el director de una escuela de kárate en la isla de Gran Canaria en la que abusaba sexualmente de un grupo de alumnos, a los que presentaba como “los elegidos”, aprovechándose de su condición de “héroe deportivo” y su “ascendencia emocional”. Según la sentencia de 2013 de la Audiencia Provincial de Las Palmas, que condenó a Torres Baena a 302 años de cárcel, a su mujer María José González a 148 y a la profesora del centro Ivonne González a 126, se produjeron “prácticas aberrantes y extravagantes” de forma “continuada y reiterada”, en lo que se convirtió en una “cuasi secta sexual”.

Miguel Peraldo, psicólogo y presidente de la Asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico (AIIAP), sostiene que el caso Kárate es un ejemplo prototípico de lo que son las sectas, un espacio donde las personas están aisladas y se muestran muy dependientes de los líderes. “Esa escuela funcionaba como una secta. Había un gurú que exigía alabanzas, que seducía a los alumnos. Se aprovechó de ellos. La sentencia indica que se hizo uso de manipulación psicológica”, recuerda.

Peraldo también apunta que hay sectas operativas en Canarias. Algunas de ellas están arraigadas en la santería y otras en prácticas espirituales afrocaribeñas. Pero también, dice, las hay vinculadas a la sanación, curación y nuevas formas de culto a la naturaleza. Una especia de “neochamanismo”, concluye el experto. 

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