El pueblo de La Aldea protesta contra la instalación jaulas marinas en su costa: ''El mar no es un polígono industrial''
La costa de La Aldea ha sido este domingo, víspera del Día Mundial de los Océanos, el escenario de una contundente protesta ciudadana contra el proyecto de instalación de jaulas marinas para acuicultura industrial que la empresa Gran Canaria Bass Company SL pretende desplegar en su costa. Convocadas por Greenpeace, en colaboración con la Plataforma por un Litoral Limpio, cientos de personas se han unido en una acción colectiva para exigir la paralización inmediata de un macroproyecto que tachan de “atentado ecológico y socioeconómico”.
“Hoy el pueblo de La Aldea y la sociedad canaria han dejado claro que no van a permitir que conviertan nuestro mar en un polígono industrial. La macrogranja de Gran Canaria Bass Company SL representa una amenaza directa para la salud del medio marino de las islas, además de un duro golpe para la economía local y la supervivencia del sector pesquero artesanal'', ha declarado Irene Sánchez Lasso, portavoz de Greenpeace en Canarias.
La movilización ha servido para escenificar el rechazo frontal de la sociedad civil a un modelo económico extractivista que privatiza el espacio público marino para el beneficio corporativo, poniendo en jaque el frágil equilibrio de las aguas canarias. Varias embarcaciones han navegado hasta el espigón de la playa de La Aldea, con una pancarta en la que podía leerse el eslogan ''No a la macrogranja marina de La Aldea“ desplegada en una de las embarcaciones, donde unas 700 personas les esperaban para alzar la voz y dejar claro, por mar y tierra, que el pueblo canario no quiere macrogranjas en sus aguas.
Al término del acto, se ha dado lectura a un manifiesto conjunto en el que se ha alertado de los graves impactos ambientales que conllevan estas instalaciones flotantes, como la contaminación del agua por aporte de materia orgánica y sustancias tóxicas (como alguicidas, bactericidas y antibióticos), la transmisión de enfermedades a especies silvestres, la eutrofización del medio marino -que reduce la disponibilidad de luz y oxígeno-, la sobreexplotación de los océanos o el riesgo crítico de fugas de las especies que se crían en las jaulas.
La empresa Gran Canaria Bass Company SL, con un 90% del capital procedente de los Emiratos Árabes, pretende instalar 24 jaulas marinas en La Aldea. Produciría 5.400 toneladas de lubinas, que estarían destinadas casi en su totalidad a la exportación, ya que esta especie apenas es consumida por la población canaria. La ubicación prevista para las jaulas se encuentra muy cerca de dos espacios marinos protegidos de la Red Natura 2000, Zona de Especial Conservación (ZEC) ‘Sebadales de GüíGüí’ y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) ‘Espacio marino de Mogán – La Aldea’, y dentro de los límites de la Zona de Transición de la ‘Reserva de la Biosfera de la isla de Gran Canaria’. Además, en varias zonas próximas a la instalación se ha documentado la presencia de angelote (Squatina squatina), una especie de tiburón catalogado como en peligro crítico de extinción por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).
De llevarse a cabo, además del impacto que supondría la instalación de las jaulas en una zona próxima para estas áreas protegidas de gran valor ecológico, este proyecto sería un duro mazazo para la pesca artesanal del municipio, cuyo pueblo ha estado históricamente muy ligado a la pesca. Greenpeace ha recordado que la pesca artesanal canaria es un pilar fundamental para la economía local y la soberanía alimentaria de las islas, y que la implantación de la acuicultura industrial intensiva desplazará a los pescadores de sus caladeros tradicionales debido a la degradación acelerada del entorno marino.
La isla canaria ya ha sufrido los impactos negativos de la acuicultura marina en sus aguas. A finales de 2025, se produjo la muerte masiva de lubinas en las jaulas propiedad de la empresa Aquanaria, ubicadas a unos escasos 350 metros de la playa de Melenara, que provocó el cierre de varias playas pertenecientes a los municipios de Telde, Mogán, Agüimes y San Bartolomé de Tirajana. En total, 15 playas, distribuidas a lo largo de las costas del este y sur de la isla, se vieron afectadas por este episodio de muerte masiva. Greenpeace, junto con otros colectivos de la zona, lleva años denunciando estos hechos y reclamando el desmantelamiento de estas jaulas que pueden verse a simple vista desde la costa. La organización ecologista defiende que se proteja el litoral, a través de reservas marinas, y se fomente la pesca sostenible, no la acuicultura.
“Este proyecto es un nuevo ejemplo de un modelo económico extractivista que sólo beneficia a unos pocos, dejando a su paso un rastro de destrucción ecológica. La defensa de nuestros océanos y el futuro de las próximas generaciones no se negocian y seguiremos movilizándonos si la Administración insiste en ignorar a la ciudadanía. No vamos a dar un paso atrás”, ha zanjado la portavoz de Greenpeace en Canarias.
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