11 años de cárcel por abusar sexualmente de su hija desde los 4 hasta los 17 años

Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife

EFE

0

Un hombre ha aceptado una condena de 11 años de prisión y el pago de 15.000 euros de indemnización por abusar sexualmente de su propia hija durante 13 años, desde que la menor tenía apenas 4 años hasta que cumplió los 17. Los hechos, ocurridos en Tenerife, se prolongaron durante años y llegaron a repetirse casi semanalmente.

Durante la celebración de la vista, a puerta cerrada, en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, el acusado reconoció su responsabilidad y aceptó la pena acordada. También admitió que en la condena se aplicara la agravante de prevalimiento de la relación de parentesco, así como el hecho de que la víctima fuera menor de edad durante el periodo en el que se produjeron los abusos.

Los hechos probados recogen que las agresiones se producían principalmente cuando la madre de la víctima no se encontraba en casa. Con el paso de los años, los abusos fueron aumentando tanto en frecuencia como en gravedad, mientras el acusado imponía a su hija el silencio bajo la amenaza de que aquello debía permanecer como un secreto entre ambos.

Cuando la menor mostraba su rechazo o desaprobación, el padre recurría además a castigos y formas de control. Dejaba de hablarle, dejaba de prestarle apoyo en las tareas de la casa y le prohibía salir o estar con sus amigos.

La víctima, que actualmente tiene 26 años, no llegó a recibir asistencia psicológica, pero la Sala considera acreditado que aquellos hechos le han dejado secuelas que todavía persisten y que afectan a sus relaciones adultas con los hombres.

Además de los 11 años de prisión, el condenado deberá mantenerse alejado de su hija una vez salga de la cárcel. Durante los diez años posteriores a su puesta en libertad no podrá acercarse a ella a menos de 500 metros ni establecer ningún tipo de comunicación.

A ello se suma una pena de seis años de inhabilitación para desempeñar trabajos o actividades que impliquen contacto con menores.

La denuncia puso fin a años de abusos que habían permanecido ocultos dentro del ámbito familiar. El padre fue detenido en enero de 2025 y quedó en libertad al día siguiente, aunque con medidas cautelares que le prohibían acercarse o comunicarse con su hija. También se le prohibió salir del país y se le retiró el pasaporte.

Ahora, con el reconocimiento de los hechos ante la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, el acusado deberá cumplir una condena de 11 años por unos abusos que comenzaron cuando su hija era apenas una niña de cuatro años y se prolongaron hasta los 17.

Etiquetas
stats