La protectora de Ravelo vuelve a pedir ayuda, ahogada por las deudas y pendiente del Cabildo de Tenerife

Álvaro Morales

10 de febrero de 2026 18:25 h

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Yaharia Thovar vuelve a estar desesperada. La propietaria del refugio canino de Ravelo (protectora Adepac Canarias), en El Sauzal, Norte de Tenerife, lleva años sufriendo y luchando por mantener su proyecto para darle una vida digna a tanto perros que la gente abandona. Sin embargo, y tras un más que difíciles 2024 y 2025, afronta el comienzo de este nuevo año con más problemas y temores que nunca porque el Cabildo tinerfeño no ha abonado su parte del convenio firmado y porque cree que finalmente se consumará la intención de sacar a concurso la gestión de estas instalaciones, que sí pertenecen a la Corporación insular.

La propietaria del refugio canino describe como extrema la situación, por lo que mucho se teme que ese paso administrativo de un concurso o licitación se prolongue incluso hasta mediados de año y, por tanto, se llegue al verano en la actual coyuntura. Sin embargo, está convencida de que, sin la inyección económica insular, no podrá resistir más y subraya que sus trabajadores no han cobrado el último mes, que han logrado ingresar unos 7.000 euros mediante una campaña de apoyo em internet, pero que sólo las nóminas suponen unos 15.000 euros mensuales, a los que hay que añadir los gastos que representa uno de los refugios caninos más grandes de Canarias que, eso sí, cumple escrupulosamente con todas las condiciones veterinarias, sanitarias y administrativas, según recalca constantemente.

Como en otras etapas en el pasado, Yaharia hace un nuevo llamamiento a la desesperada al Cabildo, si bien subraya que, en tal caso, se estaría incumpliendo el convenio que tienen suscrito, por lo que tampoco tiene tan claro que se pueda retener el abono a la espera de sacar esa licitación con un acuerdo así vigente, lo que les ahoga hasta casi el cierre. Por eso, confía en que haya un replanteamiento y puedan llegar a ese proceso, si finalmente se confirma, con una situación llevadera que, además, priorice a los canes, los trabajadores y el proyecto en su conjunto. 

Ya a finales de 2024, la dueña lanzó el mismo SOS, que finalmente dio su resultado y pudo seguir durante 2025, no sin continuas dificultades. Aunque comenzó en Arona a dar rienda suelta a su pasión por ayudar a los perros, pasó luego a Los Ángeles (en El Sauzal) y, desde hace ya casi 24 años, a Ravelo (parte alta de este municipio norteño). Nunca ha tenido hijos y, como siempre ha recalcado su pareja, Juan, en realidad ha tenido miles, los miles de canes que ha cuidado y, en la inmensa mayoría de casos, salvados de una muerte prematura e injusta (nunca sacrifica a ninguno). En estos años, ha entregado a numerosas familias una media de 200 canes en adopción, pero el abandono continúa y en el refugio siempre están a tope. 

El desequilibrio del refugio se explica fácilmente, ya que, aunque recibe (este año teme que no) una subvención anual de 250.000 euros del Cabildo desde el mandato anterior (antes era mucho menor: 94.000), el gasto medio anual se eleva a unos 500.000 euros (y creciendo). Por mucho dinero que consigue recaudar de siempre gracias a particulares y otras entidades o instituciones (entre 100.000 y 150.000 euros), Yaharia nunca llega a esa cantidad global y por eso va arrastrando deudas año tras año. La diferencia esta vez, respecto a sus apuros previos, es que ve el final cada vez más cerca y no sabe cómo puede aguantar hasta este verano, si es que finalmente sale la concesión y a quién se la otorgan.

La versión del Cabildo de Tenerife no ha sido facilitada pese a los intentos de este periódico.