Una campana fundida en Tenerife vuelve a tañer para que una aldea riojana recupere su voz
En tiempos inciertos, una campana ha vuelto a tañer este domingo desde la espadaña de la antigua iglesia de Peroblasco, en La Rioja, tras su colocación para mostrar que esta pequeña aldea ha recuperado su voz y es un pueblo vivo.
El coordinador de la asociación cultural Casa del Burro, Luis Fernández, ha explicado a EFE que la campana, de 75 kilos, se ha fundido en La Laguna (Tenerife) en el taller del colectivo Esculturas Bronzo, formado por los artistas Ventura Alemán, Evelina Martín y Francisco Rodríguez, quienes han viajado a La Rioja este fin de semana.
Peroblasco estuvo despoblado muchos años hasta que, a principios de los años 80 del siglo pasado, varios vecinos comenzaron la recuperación de sus casas y, como medida reivindicativa para recordar que la aldea está viva, desde 1989 celebran la Fiesta del humo el último sábado del mes de julio.
La imagen de las casas del pueblo, de cuyas chimeneas sale humo de colores en esta fiesta, se ha plasmado en los laterales de esta campana de bronce, que ha viajado en barco desde Canarias.
La iglesia de Peroblasco, que fue desacralizada en 1981, cuenta con una españada con dos huecos, uno de ellos ya ocupado por la campana, que tiene una altura de 55 centímetros y otros 54 de diámetro.
El Ayuntamiento de Munilla, localidad a la que pertenece esta aldea, ha colaborado en esta iniciativa aportando el soporte técnico para poder colocar la campana.
Alemán ha detallado a EFE que el acto de colocación de la campana ha cumplido “un ritual, como parte de una acción artística”.
Ha indicado que en su taller habían realizado alguna campana, pero no personalizada como esta, que cuenta en un lateral con la imagen del pueblo que se puede contemplar desde la carretera de Arnedillo.
Los escultores de Bronzo aceptaron este proyecto por su vinculación con Peroblasco, donde residen solo 17 vecinos durante todo el año.
“Es una cadena, los escultores han venido por mí, al igual que yo lo hice por otros”, ha recordado Fernández, canario afincado en Peroblasco desde hace unos treinta años.
Él llegó gracias a la artista Rosa Casado, quien organizó en 2004 la primera residencia artística en la aldea, en la que participó Bruno Parra, quien después se ha quedado allí a vivir.
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