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“Discreción y generosidad”: cómo se fraguó y quiénes hicieron posible la lista unitaria de la izquierda valenciana

Àgueda Micó, que será la número 1 por València, comparece junto a la líder de Podemos, María Teresa Pérez, Amparo Piquer (Més), y miembros de ERPV y EUPV.

Sergi Pitarch

València —
17 de octubre de 2026 22:11 h

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La izquierda valenciana ha dado ejemplo a las izquierdas de toda España y ha logrado un acuerdo histórico de unidad para concurrir en una misma candidatura a las elecciones generales del 29 de noviembre. Hasta seis partidos políticos —los tres que integran Compromís (Més, Iniciativa y Verds), Podemos, Esquerra Unida (Frente Amplio) y Esquerra Republicana del País Valencià— han enterrado sus rencillas pasadas y sus discrepancias ideológicas para conformar una lista que aspira a conseguir entre seis y ocho de los 33 diputados en liza en la Comunitat Valenciana. Y lo más importante: la intención declarada durante los encuentros vincula el acuerdo a las elecciones autonómicas de 2027, en las que el PSPV-PSOE, Compromís y las demás fuerzas de izquierda tienen, según las encuestas, serias posibilidades de arrebatar la Generalitat a la actual mayoría de PP y Vox. Pero esa será otra batalla y se librará en un contexto diferente.

¿Cómo se fraguó y quiénes han hecho posible la lista unitaria de la izquierda valenciana, que no se ha conseguido en el resto de España y solo se ha emulado en Canarias? La clave, coinciden la media docena de fuentes consultadas, ha sido que las negociaciones se han llevado íntegramente desde la Comunitat Valenciana. “Fuera del ruido, la toxicidad y las filtraciones interesadas de Madrid y Barcelona”, explica Pablo Bellver, uno de los puntales de Compromís en las conversaciones. Y no es cosa menor, porque, como también definen la mayoría de los responsables del acuerdo, “la discreción, la generosidad y el buen tono” han permitido cerrar todos los flecos en 11 días. También se ha cerrado la lista al Senado con el PSOE, un acuerdo que se concretó entre el jueves 15 y el viernes 16, aunque en esta papeleta no estará Podemos.

Las cuatro fuerzas políticas se comprometen a crear un “grupo valenciano” en el Congreso, pase lo que pase con Podemos y Frente Amplio. Si no fuera posible constituir un grupo propio, cada diputado elegido en esta candidatura podrá elegir a qué grupo se adscribe. Fuentes de Compromís explican que, gracias a un cambio en el reglamento del Congreso, si la candidatura unitaria de izquierdas consigue más de cinco diputados y más del 10 % de los votos en cada una de las tres provincias, sería posible conformar un grupo propio de la izquierda valenciana.

Las negociaciones entre las distintas fuerzas empezaron el martes 6 de octubre, solo 24 horas después de que Pedro Sánchez apretara el botón rojo de la convocatoria electoral. Compromís, la fuerza mayoritaria en el ámbito autonómico, ha centralizado las conversaciones y ha construido la candidatura a través de reuniones bilaterales con las demás fuerzas. De hecho, todos los encuentros para sellar los acuerdos se han celebrado en la sede de Compromís en la ciudad de València. Allí han acudido, en distintas sesiones, las negociadoras de Podemos, Esquerra Unida y Esquerra Republicana. En el equipo de los naranjas, además de Pablo Bellver, han participado la secretaria general de Més, Amparo Piquer; Carles Esteve, portavoz de Iniciativa; Natxo Serra, de Verds, y Sergi Tomàs, de Iniciativa.

Los negociadores de todos los partidos a las puertas de la sede de Compromís en València.

El acuerdo entre Compromís y Podemos ha sido el más fácil de alcanzar. Según explica la secretaria general de los morados en la Comunitat Valenciana, María Teresa Pérez, el éxito ha radicado en que las negociaciones se han basado en “la paciencia, la confianza y el respeto”. “Llevamos muchos meses, incluso más de un año, trabajando con Compromís. Trabajando en el escenario de que íbamos a entendernos”, señala Pérez, que ha fraguado una gran sintonía con Águeda Micó, diputada de Compromís en el Congreso, sobre todo después de su salida de Sumar.

Podemos tendrá el número uno por la provincia de Alicante, un puesto con posibilidades de obtener representación en una provincia complicada para las izquierdas. Uno de los momentos más divertidos de la negociación se produjo cuando Carles Esteve, de Compromís, regaló a María Teresa Pérez una pegatina del acuerdo entre Compromís, Podemos y EUPV para las elecciones generales de 2016, bautizado como “A la valenciana”, que consiguió nueve diputados y superó al PSOE. Un símbolo que ayudó a encarrilar el acuerdo. A María Teresa Pérez la acompañó en las conversaciones Pau Vivas, secretario general de los morados en la Comunitat Valenciana y Carlos Monsonís, portavoz. Aunque no está por escrito y habrá que verlo durante la campaña, es muy probable que Irene Montero haga campaña en algunos municipios o ciudades del sur de la Comunitat Valenciana.

El acuerdo con Esquerra Unida, que a mitad de la negociación anunció su integración en Frente Amplio, ha sido el más difícil de cerrar y estuvo a punto de descarrilar el jueves, cuando el 75% de su dirección votó en contra de un acuerdo con Compromís al no cumplir sus expectativas la última oferta de la coalición naranja. “Pensábamos que, cuando se anunció el pacto con Frente Amplio, ya no iban a venir a las negociaciones”, asegura un negociador de Compromís. Pero la sangre no llegó al río y la formación que dirige Rosa Pérez tendrá el puesto número tres por la provincia de València y un senador en virtud del acuerdo cerrado con el PSOE.

Rosa Pérez y parte de la dirección de EUPV no están satisfechas con el acuerdo: aspiraban al número uno por Alicante, que ha conseguido Podemos, pero finalmente “la responsabilidad por el momento histórico” ha pesado más en una dirección que, en 24 horas, enmendó el “no” votado el jueves. El acuerdo había sido rechazado por el 75 % de la dirección de Esquerra Unida. Nahuel González, diputado de Esquerra Unida en el Congreso en virtud del anterior pacto de izquierdas de 2023 y que no podrá repetir, ha sido el ejemplo de sacrificio político por “conseguir la unidad en el País Valencià”, como expresó él mismo en sus redes sociales.

Esquerra Unida, que este sábado ha celebrado su 40º aniversario, quería negociar las elecciones generales junto con las autonómicas, pero desde Compromís consideraron que era muy precipitado. Aunque no hay nada escrito, se ha avanzado bastante de cara a una lista unitaria en mayo de 2027.

La inclusión de Esquerra Republicana del País Valencià tampoco ha generado muchos problemas y constituye la principal novedad del acuerdo autonómico de las izquierdas en la Comunitat Valenciana. Su presidente, Domènec Garcia Anglés, ha participado en las negociaciones junto a varios miembros del partido y destaca la “buena voluntad” de las partes. ERPV tendrá el número dos por Castelló, un puesto que difícilmente conseguirá diputado, además de otros acuerdos económicos y de representatividad en caso de que se consiga un grupo valenciano de izquierdas en el Congreso. Una de las bazas que aportan los republicanos es la posibilidad de que Gabriel Rufián haga campaña por la coalición valenciana, “sobre todo en municipios de Alicante”, donde ha celebrado actos con más de 600 personas. “Lo que hemos hecho aquí es lo que predicaba Rufián y que los demás no han podido hacer”, recuerda Pablo Bellver, de Compromís.

Dirigentes de Compromís, Podem, EUPV y ERPV sellan el acuerdo para la candidatura unitaria en la Comunitat Valenciana.

Pero, si las reuniones de Compromís con las demás fuerzas políticas han resultado en algún caso complejas, no menos difíciles han sido las negociaciones internas de la coalición entre Més, Iniciativa y Verds. “Nuestro objetivo claro era preservar Compromís, y más con las expectativas electorales que tenemos para el futuro”, explica una fuente de Compromís. El momento interno de máxima tensión se produjo el miércoles, cuando, a última hora de la noche, hubo un conato de incendio entre Iniciativa y Més por el número uno por València. Los ecosocialistas propusieron a Alberto Ibáñez para encabezar la lista, un puesto al que también aspiraba Águeda Micó. La sangre no llegó al río gracias a la actuación de Els Verds como “cascos azules”, y el orden será el mismo que en las elecciones de 2023.

La preocupación por “preservar Compromís” no es menor, puesto que esta legislatura la coalición se rompió en el Congreso: Micó se marchó al Grupo Mixto e Ibáñez se quedó en Sumar tras las fricciones de los valencianistas con el papel de Yolanda Díaz en el Gobierno. Durante la semana y las duras negociaciones llegó a sonar una “pinza” entre Iniciativa y Esquerra Unida para forzar a Més a renunciar al número uno, incluso con una lista alternativa. Solo fue un órdago indirecto que no fue a más, pero que pone en evidencia la fragilidad de la fórmula si no se mantiene la generosidad que ha caracterizado a la “fórmula de la Coca-Cola” de la política valenciana: la coalición Compromís.

La guinda a la unidad de la izquierda se puso el mismo viernes con la candidatura conjunta con el PSOE al Senado. El acuerdo se cerró en 24 horas, puesto que la llamada de Ferraz a Compromís se produjo el jueves. En caso de que se cumplan las expectativas, los socialistas obtendrían seis senadores y Compromís y sus aliados, tres. Como ocurrió con el acuerdo entre Compromís y Podemos, las partes llevaban de manera informal semanas e incluso meses trabajando en esa opción desde la fontanería de los partidos.

La táctica de la izquierda valenciana está dibujada a la perfección en la pizarra. Ahora solo falta que la estrategia se convierta en votos. Y que se hable de política.

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