¿Qué se sabe de Shanidar A? Un estudio revela que este neandertal sobrevivió a un traumatismo y murió lanceado
Shanidar está considerado como uno de los yacimientos paleolíticos más importantes del mundo. Desde que comenzó a excavarse en 1957, se han hallado los restos de, al menos, una decena de neandertales de hace entre 50.000 y 75.000 años que demuestran que estos humanos tenían un comportamiento mortuorio complejo, intencional y simbólico. Y ahora también se sabe que se daban episodios violentos, de acuerdo con una nueva investigación.
El estudio identificó un orificio redondo en el omóplato (escápula) de un neandertal, en lo que los investigadores consideran que podría ser el ejemplo más antiguo conocido de violencia interpersonal letal con una lanza de madera.
El análisis no solo revela un ataque al neandertal, bautizado con el nombre de Shanidar A, sino que, antes de su muerte, este individuo sufrió y se recuperó milagrosamente de un violento traumatismo en la cara que le partió un incisivo y desplazó los dientes contiguos. Para los autores, estas evidencias corroboran que los neandertales de la cueva de Shanidar cuidaban a los miembros del grupo en la vida y en la muerte.
El estudio, liderado por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y realizado por científicos del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), de Tarragona, y del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), de Burgos, se han publicado en la revista Scientific Reports.
Lanzas, golpes y cuidados
Shanidar A, probablemente el más antiguo de los individuos enterrados en esta zanja natural, se hallaba justo debajo del torso de una mujer (Shanidar Z) y yacía colocado boca arriba y orientado al este. De este varón adulto, de unos 45 años, descubierto en 2020, se recuperó la mano derecha casi completa, fragmentos de costillas y costillas enteras, la escápula (omoplato) izquierdo y siete dientes.
La escápula del neandertal se conservó prácticamente intacta bajo 7,5 metros de roca y sedimento durante unos 75.000 años. Intacta, salvo por una perforación circular de 15 milímetros de ancho. Según apuntan los arqueólogos de Cambridge que dirigieron la excavación, esta fue hecha por una lanza de madera afilada, ya que la punta de una lanza de sílex o piedra dejaría un agujero plano o angular. Y van más allá: afirman que la herida podría ser la primera evidencia del uso de lanzas de madera afiladas en el Oriente Medio prehistórico.
La lanza penetró la cavidad torácica izquierda desde el frente y atravesó el cuerpo —incluidos el pulmón y probablemente las arterias principales— antes de perforar la escápula izquierda, provocando una muerte instantánea. Los investigadores sospechan que el golpe mortal pudo haber sido dirigido al corazón. Además, el equipo halló pequeños fragmentos de hueso desplazados por el arma, cuya posición sugiere que la lanza entró desde arriba con una trayectoria descendente.
“La posición de la herida y la fuerza necesaria para atravesar el cuerpo del neandertal presentan las características de un disparo mortal dirigido al corazón”, señala la autora principal del estudio y miembro del Departamento de Arqueología de Cambridge, Emma Pomeroy, destacando la intencionalidad de la acción.
La investigación también revela que, antes de recibir esa herida por lanza de madera, Shanidar A logró sobrevivir a un grave traumatismo facial gracias a los cuidados de sus congéneres. El estudio del sarro de los dientes reveló que el individuo siguió alimentándose durante al menos un año más después de la herida, durante una convalecencia sumamente dolorosa que le hubiera provocado la muerte de no ser por los cuidados y la alimentación recibidos por sus congéneres.
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