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Condena a unos padres por maltratar y abusar sexualmente de sus dos hijas adoptadas en Gran Canaria

La Audiencia de Las Palmas considera probado que los progenitores las sometieron a todo tipo de malos tratos y vejaciones, que tuvieron además como consecuencia que ambas sufrieran acoso escolar

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Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria. (ALEJANDRO RAMOS)

Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria. ALEJANDRO RAMOS

La Audiencia de Las Palmas ha condenado a seis años de cárcel a un vecino de Gran Canaria que abusó sexualmente de sus dos hijas mientras eran menores de edad y que las sometió a todo tipo de malos tratos, como dormir en el suelo y entre gatos o ducharse a la intemperie con agua fría.

La sentencia condena a la madre de las niñas a un año y medio de prisión por un delito de malos tratos habituales, por participar en las vejaciones que sufrieron las menores y que tuvieron como consecuencia, entre otras cosas, que sufrieran acoso escolar, porque llegaban a colegio sucias, descuidadas y oliendo a animales.

Los dos procesados, E.C.B. y J.I.P., negaron durante el juicio los hechos que les atribuía la Fiscalía de Canarias, a partir de las situaciones que se pusieron de manifiesto cuando los servicios sociales se hicieron cargo de las niñas, al apreciar desamparo.

Sin embargo, la Audiencia explica en su resolución que "no tiene la más mínima duda de que los hechos sucedieron tal y como los relatan las niñas", no solo por cómo los contaron durante el juicio, sino porque en parte son corroborados por circunstancias externas al entorno familiar, como la "falta de higiene" que padecían y que "fue apreciada por todas las personas que las vieron".

"No existe ningún motivo para que las niñas se inventaran esta situación y, además, a pesar del largo tiempo transcurrido han mantenido su testimonio sin ninguna contradicción", remarca la magistrada ponente, Pilar Parejo.

Las dos niñas habían llegado a España con seis y siete años de un país del Este de Europa tras haber sido adoptadas por los ahora condenados, que desde el primer momento las trataron a gritos y las sometieron a castigos "desproporcionados", relata el tribunal.

Los procesados no solo amenazaban a las pequeñas con devolverlas a su país, sino que las hacían dormir en el suelo de la cocina, compartiendo espacio con tres gatos, no les permitían subir a la parte superior de la casa familiar, las obligaban a ducharse cada día con agua fría en el jardín y las forzaban a hacer sus necesidades en un cubo a lavar su ropa a mano.

Además, continúa la sentencia, las pegaban, las sometían a todo tipo de insultos o incluso las ataban "con cadenas en el baño".

Los hechos se descubrieron con una de la niñas se peleó con un chico de quince años. Entonces, contó su situación en el colegio y a al madre de una amiga, que acudió a los servicios sociales del municipio del interior de Gran Canaria donde residían.

En cuanto a los abusos, el tribunal considera probado que el padre besaba en la boca las niñas "con ánimo de satisfacer sus instintos sexuales" y le tocaba en los genitales.

La Audiencia explica en su sentencia que existen razones para condenar al procesado por dos delitos de abusos sexuales continuados, pero como la Fiscalía no planteó esa modalidad agravada, se ve obligada a mantener los cargos de abusos simples.

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