Noelia Medina: “El cambio climático es una amenaza mayor para el Turismo en Canarias que los efectos de la COVID-19”

Noelia Medina

Diana Mendoza

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En tiempos de oportunistas hay que dar voz a las personas que saben. Noelia Medina es una de ellas y por eso ha escrito el libro Cómo reescribir el turismo en los tiempos de la COVID-19 en 3 pasos: caso práctico de las Islas Canarias. Noelia Medina (Las Palmas de Gran Canaria, 1970) es licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y en Filología Alemana por la Universidad de Barcelona. Su formación lingüística la ha complementado con un máster en Dirección y Planificación de Empresas y Destinos Turísticos, un segundo máster en Turismo Sostenible y TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y una tesis doctoral sobre la personalidad de los turistas que visitan Gran Canaria. Durante once años ha dado clases de idioma y cultura alemana en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y en la actualidad trabaja en el Patronato de Turismo de Gran Canaria como responsable de promoción turística de la Isla en los países de habla germana. También es miembro de la Red Internacional de Promotores de Destinos Turísticos ODS.

Noelia Medina es una mujer con visión de futuro, con tanta visión de futuro que considera que la amenaza del cambio climático es un riesgo real y más devastador aún para Canarias que los efectos de la COVID-19 porque nos llevaría a perder nuestro principal atractivo, esos 23 grados de media todo el año que nos convierten en las Islas de la eterna primavera. Es resiliente, tan resiliente como para afirmar que “los migrantes en hoteles no perjudican la imagen del destino Canarias y sí lo hacen, en cambio, las imágenes de los mismos durmiendo al raso en el muelle de Arguineguín o las declaraciones de algunos políticos fomentando el rechazo hacia estas personas”. También es pragmática, tan pragmática como para señalar que “no podemos permitirnos seguir con toda la planta alojativa paralizada, cuándo deberíamos estar trabajando en adaptar nuestros complejos e infraestructuras para las personas con movilidad reducida, invidentes o con síndromes de distinto tipo, a la vez que en ofrecerles opciones atractivas como centros de rehabilitación, dentro de estos mismos complejos, o excursiones, como lo hace la empresa Turismo Inclusivo en Tenerife, que lleva a personas en sillas de ruedas a visitar el Teide. Y además es optimista. Tan optimista como para ser capaz de ver en la crisis del turismo cero generado por la pandemia de la COVID-19 la oportunidad para cambiar el modelo Florida (turismo para abuelos) del que aún vivimos en Canarias y al que, según la autora, “le quedan como mucho quince años de vida, teniendo en cuenta la edad media del turista sénior que tenemos ahora, que es de 70 años”.

Si tuviéramos que resumir en una palabra el libro de Noelia Medina, la palabra elegida sería sostenibilidad, pues es la clave de su obra y sobre la que pivota el nuevo modelo de turismo que ha venido para quedarse y que ya nos están imponiendo los nuevos turistas: los millennials y centennials. “A estos nuevos turistas no les podemos ofrecer lo que buscan sus padres y abuelos en Canarias, que es el sol y la tranquilidad, la playa, la bonanza de nuestro clima y calentarse los huesos en invierno aquí, huyendo del frío de Centroeuropa. Se trata de nativos digitales que no utilizan la turoperación para viajar y que buscan en los destinos involucrarse, llevarse experiencias y estas experiencias las consiguen en el roce y en el contacto con lo local”.

Noelia Medina lo tiene claro, “tenemos que adaptarnos a estos turistas y esto implica una revolución total hacia la sostenibilidad, la sostenibilidad integral que consta de tres vertientes, la medioambiental, que conlleva adaptar nuestras infraestructuras y empresas y hacerlas eficientes desde el punto de vista energético,  la económica, que implica un reparto lo más equitativo posible de los beneficios que genera el turismo y que éstos se queden en el destino, y la sostenibilidad social, que tiene que ver con la responsabilidad social de las empresas y de las administraciones públicas para con el entorno en el que se ejerce la actividad turística y en relación con las personas que la ejercen”.

La experta en turismo propone llevar a cabo esta revolución total hacia la sostenibilidad en 3 pasos. El primero es la creación de nuevos productos turísticos en los que quede patente el ADN canario y dar un lavado de sostenibilidad a los productos globalizados que tenemos. “No se trata de liquidar todo lo anterior, sino modificar la forma en que explotamos y vendemos nuestros recursos”, aclara Medina. “La sostenibilidad no es contraria al turismo de sol y playa, pero no podemos seguir vendiendo los productos turísticos globalizados que ofrecemos hace más de 25 años y que encuentras en cualquier destino”. Lo novedoso de su propuesta es que la autora grancanaria propone poner en marcha toda la maquinaria a coste cero, volviendo a nuestro ADN, a lo que nos hace únicos, creando productos turísticos propios en los que se recuperen actividades tradicionales canarias como la pesca con red artesana, la trashumancia en el Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, el calado en Ingenio o la artesanía en Arucas, actividades que, de esta forma, volverían a ejercerse y que se ofertarían a los turistas como experiencias de las que disfrutar en el destino”.

El segundo paso consiste en la transformación digital. Para Medina la transformación digital es un hecho, pero corremos el riesgo de que sea usada como un fin en sí misma y no como un medio para alcanzar la sostenibilidad. “De nada sirve tener una página web potente si luego los productos que ofrecemos van a ser los mismos y si no aplicamos la responsabilidad social en la empresa”. Y el tercer paso para reescribir el turismo en Canarias en tiempos de la COVID-19 tiene que ver con la responsabilidad social de las empresas y de las administraciones públicas que tiene que llegar también a las aulas. “Tenemos que enseñar a nuestros niños a ser sostenibles, a ser responsables socialmente y esto se traducirá en el cuidado que las nuevas generaciones hagan de nuestros recursos y de la naturaleza, de las personas y de los animales, en suma, del entorno en el que viven.

Medina explica también en su libro los riesgos que implica seguir ignorando la necesidad urgente de la sostenibilidad y afirma que “más que a otra pandemia, Canarias debe temer a los riesgos que supone para el Archipiélago el cambio climático”. Según un estudio elaborado por el proyecto SOCLIMPACT, liderado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el 68% de los turistas dejarían de venir a Canarias si siguen aumentando las olas de calor. Esto supone que si en lugar de tener 30 grados en verano, nuestra temperatura aumentase 5 o 6 grados más, estos turistas podrían elegir viajar a otros destinos. Es una amenaza próxima y muy real, teniendo en cuenta las últimas declaraciones del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, pidiendo a los líderes mundiales que declaren un estado conjunto de emergencia climática, dado que el mundo ahora es 1,2 grados más caliente que durante la época preindustrial y que, si no se cambia de rumbo, podríamos alcanzar un aumento catastrófico de temperatura de 3 grados a finales de siglo.

Esbozando un perfil del turista alemán

Alemania ha vuelto a poner a las Islas como destino no seguro en los últimos días, nuestro principal emisor de turistas desaconseja volar a las Islas por el descontrol de la pandemia. En medio de este escenario, Medina elabora un perfil de los turistas del país teutón, a los que conoce bien. “El turista alemán es el más fiel que tenemos, es el repetidor por excelencia del destino Canarias. Es un turista que gasta una media de 140 euros diarios en el destino, aunque sigue estando turoperizado, es el turista que nos traen aquí”. Frente a los estereotipos negativos de otros visitantes, como los británicos, también muy importantes para nosotros, pero a los que se ha asociado a las borracheras, broncas o a dejar poco dinero, los alemanes son turistas bien queridos en Canarias. “Es un turista muy respetuoso con la naturaleza, con las costumbres locales y al que le gusta saber a dónde va a parar el dinero que invierte en su visita,” señala Medina.

La también profesora de cultura e idioma alemán en la ULPGC recuerda que unos 31 millones de alemanes realizan desinteresadamente acciones de voluntariado relacionadas con temas sociales en su tiempo libre y que fueron los turistas que más duramente criticaron, junto a los nórdicos, el tema de las camareras de piso, las conocidas como kellys, explotadas laboralmente, y que han denunciado incluso abusos sexuales por parte de los clientes durante su jornada laboral. “Esto ha supuesto una mancha importante para la imagen de la gestión turística de nuestro destino, trascendiendo nuestras fronteras, ya que los medios internacionales se han hecho eco de la noticia en múltiples ocasiones”, comenta la docente, y los turistas han manifestado en webs y redes sociales “que no quieren volver a un destino turístico donde para que ellos tengan las habitaciones limpias, unas señoras tengan que ser explotadas y obligadas a limpiar más de 20 habitaciones al día”. Noelia Medina afirma que esto demuestra que son “responsables socialmente y coherentes, lo que hacen en su país lo hacen también cuando salen de vacaciones”. Por lo tanto, si las empresas turísticas canarias quieren ganarse al turista alemán, sobre todo a las nuevas generaciones, millennials y centennials, tendrán que trabajar la sostenibilidad y también la responsabilidad social en su forma de hacer negocios.

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Publicado el
4 de enero de 2021 - 06:00 h

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