La Palma en cuatro días: ideas para un primer viaje a la Isla Bonita

Aguja del Roque Idafe, símbolo de Taburiente. Axel Brocke

Los palmeros y palmeras son gente orgullosa. Sienten de una manera muy especial a su isla y no se arrugan a la hora de ponerse frente a sus vecinas más conocidas. Y lo hacen de tú a tú, sin ningún complejo. Y tienen razones para ello. La Palma es una isla pequeña en comparación con Tenerife, Fuerteventura o Gran Canaria; pero al igual que sucede con cada una de las joyas canarias, encierra un universo en su interior. Los propios canarios, acostumbrados a mediar con la maravilla a todas horas, la llaman la Isla Bonita. Y eso ya es mucho decir. La Palma es un verdadero muro. Emerge del fondo del mar y casi alcanza los 2.400 metros de altitud. Esto la convierte en un perfecto cortavientos que capta la humedad oceánica que derrama laderas abajo en imponentes cascadas y riachuelos ‘saltarines’. El agua es la primera de las grandes señas de identidad de la isla, y también la responsable de bosques imponentes y grandes paisajes como la Caldera de Taburiente. Pero La Palma también es fuego; el que emerge de las profundidades de la tierra para crear los parajes jóvenes y dramáticos de Cumbre Vieja o los volcanes de San Juan y Teneguía, que culminan el extremo sur de la isla.

Te proponemos tres rutas para que puedas explorar la isla en pocos días. No te proponemos una ruta a fondo, pero sí lo suficientemente exhaustiva como para que puedas irte a casa con la idea de que te vas con la idea de lo que es la isla; quizás sea una buena manera de quedarte con ganas. Porque te vas a quedar con ganas. Los senderos palmeros son brutales. Poder permitirte el lujo de echar el pie a tierra y dedicar un día entero a caminar por alguno de los caminos más importantes de la isla es algo de lo que no te vas a arrepentir. Si tuviéramos que elegir dos sin duda alguna te recomendamos el del los nacientes de Marcos y Cordero -16,8 kilómetros- en el norte de la isla (con una inmersión brutal en la Laurisilva del norte de la isla) el que atraviesa buena parte de La Caldera de Taburiente desde  Los Brecitos hasta el Barranco de Las Angustias -16,1 kilómetros-. Si sólo tienes tres o cuatro días, con estas rutas que te proponemos puedes ver lo más importante.

Las cuatro rutas parten desde Santa Cruz de La Palma. Creemos que es el mejor lugar de la isla para alojarse por varias razones: la primera es que es una de las ciudades más bonitas de Canarias. Cuenta con un patrimonio arquitectónico, artístico e histórico alucinante y ahora hasta recién estrenó una nueva playa por lo que tiene de todo. La segunda es que cuenta con una muy buena oferta de alojamientos y restaurantes. Te dejamos nuestra GUÍA DE SANTA CRUZ DE LA PALMA para que puedas completar esta pequeña guía. Dedícale al menos una mañana entera a la ciudad. No te va a decepcionar.

RUTA SUR.- La ruta propuesta transcurre en su mayor parte por la LP-2, carretera que se toma en pleno centro de Santa Cruz de La Palma y recorre todo el sur de la isla a media altura. Nos adentraremos en un `país’ joven de postales contundentes. Un lugar marcado por la sucesión de volcanes que, en los últimos siglos, han moldeado un paisaje en el que apenas empieza a asentarse el pinar disperso y que, por obra y gracia del trabajo humano, es la cuna de los afamados malvasías palmeros, vinos dulces y deliciosos que acompañan a la perfección los golosos postres locales. Salimos desde Santa Cruz de La Palma y tomamos la LP-2 con dirección a Fuencaliente – Los Llanos. Los puntos fuertes de la jornada tienen un poquito de todo: arqueología, naturaleza, historia, patrimonio y hasta etnografía. La primera parada que te proponemos es el Parque Arqueológico de Belmaco (Lomo Oscuro, 32; Tel: (+34) 922 440 090) uno de los mejores lugares para comprender  el pasado más remoto de la isla. En este lugar podrás ver complejos grabados rupestres, antiguas cuevas que sirvieron de viviendas para los primeros habitantes de La Palma y un pequeño centro de interpretación.

Los Canarios es el núcleo más importante de Fuencaliente, el municipio que ocupa el vértice sur de La Palma. El pueblo es bonito de ver: tiene una sencilla pero bonita iglesia, algunos lagares antiguos y las típicas casitas canarias tan bien cuidadas como suele ser habitual en los campos palmeros. Y paisajes dramáticos. Estamos ante tierras muy jóvenes. Los volcanes aquí escupieron lavas y cenizas hasta prácticamente antes de ayer. A dos pasos del pueblo se encuentra el Centro de Interpretación del Volcán de San Antonio (Tel: (+34) 691 593 584), un buen anticipo antes de recorrer el borde del cráter del propio volcán y, después, bajar hacia la Punta de Fuencaliente y ver los paisajes casi recién estrenados (la erupción tuvo lugar en 1971) que dejó el Volcán del Teneguía (si te apetece haz el pequeño sendero que llega hasta el Roque de Teneguía dónde puedes ver algunos grabados rupestres practicados en bloques de piedra antiguos que emergen entre las coladas más jóvenes. La Punta de Fuencaliente es uno de los puntos estrella de cualquier visita a La Palma. Aquí te vas a encontrar un viejo faro reconvertido en museo de ciencias marinas, unas espectaculares salinas, un restaurante y varias playas de arena negra. En una de estas playas, la de Echentive es famosa por varios motivos. La más destacada es que fue el enclave de la Fuente Santa, un manantial de aguas termales célebre desde hace más de 500 años y que fue sepultada por un volcán en 1677 (hoy se trabaja en un proyecto para crear un balneario).

Desde Los Canarios, la LP-2 vuelve a ‘subir’ hacia el norte de la isla aunque, esta vez, por su fachada oeste. Este tramo de carretera hasta la llegada al Valle de Aridane está cubierto de terrazas agrícolas que ocupan una enorme franja de terreno que va desde los cantiles marinos hasta los primeros pinos de los densos bosques que cubren Cumbre Vieja. Tierras volcánicas fértiles que son la clave de uno de los mejores vinos canarios: la célebre malvasía. Camino del norte y ladera abajo se abren muy buenas playas en Puerto Naos y en el Puerto de Tazacorte antes de dar por concluida la ruta en el Poris de Candelaria, uno de esos lugares especiales que sorprenden: una pequeña aldea de pescadores metida en una cueva a la que se llega después de serpentear por una carretera angosta y endiabladamente empinada. Pero merece la pena. Antes de volver a Santa Cruz detente un rato en el Mirador del Time –regresa usando el Túnel del Paso (46 kilómetros por la LP-3)-.

Sugerencias para la ruta.- La primera nada más salir. Si te gusta la artesanía de verdad  no dejes de visitar el alfar El Molino (Monte Pueblo, 30 –Mazo-; Tel: (+34) 922 440 213), un impresionante taller de cerámica especializado en reproducciones de piezas arqueológicas de la isla; para un regalo con mucha clase. El Bar Parada (Carretera General, 96 –Los Canarios-; Tel: (+34) 922 444 002) en Fuencaliente es famoso en toda la isla por sus almendrados y su queso de almendras. Ideal para hacer una parada y tomarse un café. También en Los Canarios puedes hacerle una visita a la Bodega Teneguía (Antonio Francisco Hernández Santos, 10; Tel: (+34) 922 444 078) donde puedes degustar y comprar la célebre malvasía palmera entre otras muchas variedades del excelente vino local. Para comer en la zona nosotros somos fanáticos absolutos del Mesón Tamanca (LP-2, 74; Tel: (+34) 922 494 155) uno de los restaurantes tradicionales con más solera de la isla –es una cueva bodega-. Buenísimas carnes a la brasa y platos tradicionales de caldero. Imprescindibles los garbanzos, los chichrarrones con gofio y las chistorras.

RUTA NORTE.- En esta ocasión tomaremos la dirección contraria desde la capital palmera tomando la LP-1 para visitar el norte de la isla y subir hasta las cimas más altas que coronan ese socavón prodigioso que es la Caldera de Taburiente. La jornada que te proponemos suma bastantes kilómetros y muchísimo que ver. En esta zona de la isla se apelotonan grandes hitos como el bosque de Los Tilos, los grabados rupestres de La Zarza y La Zarcita o los coquetos cascos urbanos de San Andrés y Santo Domingo, uno de los más bonitos de la isla. Por eso tienes dos opciones: o correr mucho, o hacerlo en dos días. Sólo en Los Tilos te puedes pegar un día entero si haces alguno de los senderos que recorren este bosque alucinante y te da la tentación (entendible) de darte un chapuzón en el Charco Azul. Otra opción es hacer el norte hasta La Zarza y La Zarcita y dejar para otro día subir al Roque de Los Muchachos, visitar Garafía y volver a Santa Cruz siguiendo la LP-1 por Tijarafe.

El primer tramo de la ruta propuesta transcurre en paralelo a la costa este de la isla atravesando un rosario de pequeños núcleos de población que se encuentran dispersos en un paisaje marcado por las terrazas de cultivo. Haz el primer alto en el Mirador de San Bartolo, dónde vas a poder ver una panorámica muy amplia de la banda oriental palmera. Ahí mismo a dos pasos está El Cubo de La Galga, un espacio increíble dónde vas a empezar a encontrarte con la exuberante naturaleza palmera. Este barranco umbrío alberga una ruta circular de nueve kilómetros que transcurre entre helechos gigantescos y los árboles típicos de la laurisilva canaria. Si haces el sendero entero aquí te vas a pegar unas tres o cuatro horas.

A pocos kilómetros de aquí nos topamos con la primera de las dos propuestas arqueológicas de la ruta: El Parque Arqueológico de El Tendal (LP-1 -San Juan-; Tel: (+34) 922 451 367), una enorme cueva natural que sirvió de vivienda a los primeros pobladores de la isla y que ahora acoge un moderno centro de interpretación que permite conocer al detalle la importancia de este yacimiento, uno de los más potentes y fecundos de Canarias. Y la ruta no nos da descanso. Desde El Tendal hasta el desvío que sube hasta Los Tilos apenas hay 2,1 kilómetros (dos minutos en coche). Subimos por la LP-31 y la LP-105 y nos bajamos en medio de uno de los bosques de laurisilva más imponentes de toda Canarias. Imprescindible el Centro de Interpretación y, por lo menos hacer algún tramo de los senderos que recorren esta imponente masa forestal. El más famoso de los caminos es el que conduce a los nacientes de agua de Marcos y Cordero, pero hay un sendero autoguiado que te permite conocer lo más importante en apenas una hora y media.

Bajar a la costa hasta El Charco Azul.- La siguiente parada que te proponemos en esta ruta es el casco urbano de San Andrés. Para llegar hasta allí deberás tomar la LP-31 con dirección a Los Sauces. Nada más llegar, toma la rotonda y sal por la Calle del Drago (segunda salida) y baja hasta toparte con la LP-104. Gira a tu derecha y sigue por ahí hasta llegar al pueblo. San Andrés es uno de los escasos centros urbanos tradicionales consolidados. La mayor parte de los pueblitos de la isla no son más que montoncitos diseminados de casitas tradicionales en torno a una iglesia o ermita. Aquí el montoncito es lo suficientemente grande como para llamarlo pueblo con todas las de la ley. Un pueblo precioso, por cierto.

Entra en la Iglesia de San Andrés Apóstol que no sólo es de las más antiguas de la isla (principios del XVI) sino que también posee tesoros notables como los artesonados mudéjares de sus capillas o su retablo barroco. Callejea por las cuatro calles que rodean la preciosa plaza y alucina con las viejas casonas y sus enormes balcones y ventanales que son herencia de la fiebre del azúcar que se vivió en la zona tras la conquista de la isla a finales del XV. Casonas de ricas familias de azucareros y comerciantes que se arremolinan en torno al templo y en la calle que baja hacia la costa –Calle Abajo y Camino de Cruz Grande-, dónde puedes ver un viejo horno de cal un par de veces centenario. Sigue por aquí con el coche hasta El Charco Azul, una estupenda piscina natural que te va a tentar a darte un chapuzón.

De vuelta a la LP-1 pasamos por el casco urbano de Barlovento. Aquí tienes dos opciones: o seguir adelante por la vía principal o coger el desvío de la LP-109 por Las Mimbreras. Esta última opción atraviesa un tramo bastante bien conservado de Laurisilva y es bonito de ver (puedes hacer una pequeña parada en la Laguna de Barlovento). Sigue hasta dar otra vez con la LP-1 y llega hasta el Parque Cultural de La Zarza y La Zarcita (LP-1, Km 59,5; Tel: (+34) 922 695 005), un impresionante conjunto de grabados rupestres de los antiguos benahoritas –los pobladores prehispánicos de la isla-. Este es uno de los lugares que hay que ver sí o sí en la isla. Desde aquí baja hasta Santo Domingo, la principal población del municipio de Garafía. Date el gusto de caminar por las veredas que conectan los diferentes barrios (en realidad grupitos de casas) que se desparraman entre las terrazas de cultivo. Desde aquí ve hasta Las Tricias (LP-114) para visitar los famosos dragos de Buracas, uno de los paisajes más bonitos y auténticos de la zona.

SUBIR HASTA EL ROQUE DE LOS MUCHACHOS.- Como te decíamos con anterioridad, es posible combinar la ruta norte con la ascensión hasta el Roque de Los Muchachos aunque nosotros creemos que es mejor dedicar media jornada a esta excursión y echar la tarde en la zona de Garafía. Tampoco es mala idea, sobre todo cuando el tiempo lo permite, salir del entorno de Las Tricias cuando falten unas tres horas de luz solar y llegar arriba para ver el atardecer desde la cima de la isla y, si es posible, ver como salen las primeras estrellas. En el entorno de la cumbre palmera se encuentran algunos de los mejores telescopios del mundo que aprovechan las excelentes condiciones de los cielos palmeros para escudriñar los secretos del Universo. La LP-4 conecta las cresterías (zonas altas) de Taburiente con Santa Cruz de La Palma (43,2 kilómetros) y con Garafía (15,7 kilómetros desde el enlace con la LP-1). En ambos casos, la carretera asciende atravesando imponentes masas de bosques (Laurisilva y Pinar desde la capital y el imponente Pinar de Garafía desde el norte) que desaparecen poco antes de llegar a las cumbres.

El Roque de Los Muchachos (2.426 metros de altitud) es uno de los mejores miradores de Canarias; isla adentro permite ver desde las alturas el imponente socavón de La Caldera de Taburiente, que ocupa el corazón de la isla. Y más allá de las costas, y cuando el cielo lo permite, se pueden ver las islas vecinas (Tenerife –con El Teide como protagonista), La Gomera y El Hierro). A lo largo del recorrido de la LP-4 hay varios miradores que se asoman a La Caldera (el mejor es de Los Andenes). Es uno de los lugares más especiales que vimos jamás. Y te va a dar muchas ganas de bajar hasta La Caldera y hacer alguno de sus senderos.

Sugerencias para la ruta.- Al lado del Charco Azul se encuentra la Destilería de Ron Aldea (Camino el Melonar, 3 -Charco Azul-; Tel: (+34) 922 450 568) en la que se elabora un delicioso ron artesanal y que cuenta con un pequeño museo y centro de interpretación dedicado al cultivo de caña de azúcar y al ron. A dos pasos de la destilería está el Restaurante Mesón del Mar (Camino Puerto Espíndola, 9; Tel: (+34) 922 450 305) uno de los mejores lugares, a nuestro juicio, para comer pescado fresco. Justo enfrente del Parque Cultural La Zarza y La Zarcita está la Quesería Luna de Awara (Camino de la Reserva sn; Tel: (+34) 652 351 878) que ha sido premiada internacionalmente varias veces por sus excelentes quesos de cabra. Otro de nuestros restaurantes palmeros favoritos se encuentra en Santo Domingo (Garafía). El Bernegal (Calle Díaz y Suárez, 5; Tel: (+34) 922 400 480) ofrece una carta centrada en platos tradicionales pero con un toque de calidad que se acerca a la alta cocina. Bacalao de altura. Hay empresas especializadas en realizar observaciones astronómicas con potentísimos equipos amateurs. Aprovecha tu estancia en la isla para dedicar alguna noche al precioso cielo palmero.

RUTA DEL VALLE DE ARIDANE Y TABURIENTE.- Salimos de Santa Cruz de La Palma por la LP-3 en dirección a Los Llanos –San Pedro. La carretera asciende dejando atrás las casas y los campos de cultivo y se sumerge nuevamente en esos bosques que tapizan las medianías de la isla. Atravesamos el Túnel Viejo al que por aquí llaman, también, el Túnel del Tiempo ya que no es inusual entrar bajo densas capas de nubes y salir, del otro lado, en un entorno soleado. Las nubes chocan con esta parte de la isla y se acumulan para rebosar por las cumbres como verdaderas olas que se disuelven al sol (efecto foehn). Esta imagen es una de las postales típicas de El Paso y el Valle de Aridane, un fértil llano repleto de cultivos (domina el plátano) que se abre en dirección este-oeste entre La Caldera de Taburiente y Cumbre Vieja. Al otro lado del túnel también cambia la vegetación: el pino canario toma el relevo y tapiza las laderas. Poco después de dejar atrás la boca del túnel puedes parar en el Centro de Interpretación de La Caldera de Taburiente (LP-3, 47; Tel: (+34) 922 922 280), pequeño centro museístico que te da las claves del Parque Nacional. Desde aquí parte el camino que sube hasta el Mirador de La Cumbrecita, uno de los mejores balcones que se asoman a Taburiente; sólo por hacer el camino merece la pena llegar hasta aquí y las vistas sobre La Caldera son sublimes.

En el centro de El Paso hay buenas muestras de arquitectura popular canaria y un museo dedicado a la seda (Manuel Taño, 4; Tel: (+34) 922 485 631), otra de las industrias tradicionales de la isla. Si aún te quedan ganas de Arqueología date un salto hasta los Grabados Rupestres de La Fajana (acceso por Camino el Verde) como anticipo de la visita al Museo Benahorita (Las Adelfas, sn; Tel: (+34) 922 464 609), ya en Los Llanos de Aridane. En este centro se guardan y exhiben las colecciones arqueológicas de la isla. Los Llanos es ya una ciudad de importancia y en torno a la Plaza de España hay un pequeño pero coqueto casco histórico con algunos edificios notables. Desde Los Llanos también se accede fácilmente a La Caldera por el Barranco de Las Angustias, desaguadero natural de Taburiente. Desde aquí puedes hacer algún sendero por el interior del parque aunque tienes que tener en cuenta el tiempo. Los más populares son el que va desde Los Brecitos al Parquin de Las Angustias (lo normal es ir en taxi desde el parquin pero son 16 kilómetros y demanda unas cinco horas) y un ida y vuelta desde el parquin hasta La Cascada de Colores por el cauce del barranco (8,2 kilómetros sólo ida).

Un atardecer en Cumbre Vieja.- Es otro de los momentos estrella del viaje. El Llano del jable se encuentra justo después de las cimas de Cumbre Vieja en un lugar plagado de volcanes y campos de lava en los que crece el pinar. Es un lugar impresionante per se, pero es que, además, es uno de los mejores lugares para ver como rebosan las nubes desde la vertiente este de la isla. Aún si no se está produciendo el efecto foehn el atardecer desde este lugar es increíble. En este mismo lugar se organizan sesiones de observación astronómica.

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10 de julio de 2020 - 21:05 h

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