Guía de Sarajevo: Del brutalismo yugoslavo a la brutalidad del sitio de la guerra
El Bulevar Mese Selimovica recorre la zona moderna de Sarajevo de Este a Oeste cruzando enormes barrios de bloques de pisos de la época de la Yugoslavia de Tito. Este lugar tiene una gran importancia urbanística y simbólica para los habitantes de Sarajevo. Desde el punto de vista meramente formal es un ejemplo de planificación. El ‘brutalismo’ yugoslavo difiere bastante de la arquitectura soviética del hormigón. Nada más alejado del utilitarismo ruso que convirtió las ciudades en una sucesión de cajones de hormigón sin mucho atractivo. La tercera vía de Josip Broz Tito no sólo se materializó en una economía más descentralizada con un alto poder de autogestión por parte de los trabajadores: en la arquitectura tuvo su reflejo en un modernismo yugoslavo donde las líneas futuristas y la imaginación de los arquitectos crearon verdaderas obras de arte. Pero Mese Selimovica se convirtió durante el Asedio de Sarajevo en la Avenida de los Francotiradores. Aquí perdieron la vida más de 200 personas entre 1992 y 1995 (con más de mil heridos).
Visitar Sarajevo nos lleva de manera ineludible a re visualizar las imágenes de aquellos tiempos terribles. Antes de ir hacia el oeste buscando barrios como Alipašino Polje, Ciglane o Grbavica nos vamos a acercar otra vez al centro para ver dos lugares icónicos que nos conectan con aquellos años terribles: el primero es la Biblioteca Nacional de Bosnia Herzegovina (Brodac, 1). Este espectacular edificio de estilo morisco español se construyó en 1886 para ser sede del ayuntamiento, pero poco después se convirtió en una de las bibliotecas más importantes de la región. Su valor simbólico aumentó cuando fue bombardeada y quemada en 1992. Hoy luce como nueva y es un símbolo de recuperación de la ciudad. Otro lugar con mucho sentimiento es el Museo de los Crímenes de Guerra y del Genocidio (Saliha Hadžihuseinovića Muvekita, 11) donde se guarda la memoria gráfica y objetos relacionados con el holocausto bosnio. A dos pasos de la zona histórica nos encontramos con el Centro Skenderija (Terezija bb), una obra maestra de la arquitectura del hormigón de finales de la década de los 60 que acoge comercios, canchas deportivas, salas de exposiciones y un gran auditorio.
Camino de Novo Sarajevo.- La Yugoslavia de Tito fue un verdadero motor de industrialización e innovación. Las fábricas crecieron como champiñones y las ciudades se convirtieron en polos de atracción de población desde todas las partes de la federación, algo que multiplicó el carácter multicultural de ciudades como Sarajevo. Para albergar a los y las trabajadoras y sus familias se construyó Novo Sarajevo, una sucesión de barrios de nueva planta conectados con el centro a través de grandes bulevares: Zmaja od Bosne y Meše Selimovića.
A ambos lados de estas grandes avenidas surcadas por tranvías se fueron construyendo los edificios de apartamentos y algunas infraestructuras públicas como el actual Museo Nacional Bosnio (Zmaja od Bosne, 3), donde se encuentran las colecciones históricas, arqueológicas y artísticas más importantes del país. Si miras en frente del museo podrás ver un edificio con una anodina fachada amarilla. Es el Hotel Holiday Inn (Zmaja od Bosne, 4). Y tú dirás, ¿un hotel? Pues sí. Este lugar jugó un papel fundamental en la guerra de 1992-1995 siendo el cuartel general de los corresponsales de guerra que cubrían el conflicto (fue alcanzado por balas y morteros cientos de veces ostentando el título de hotel más bombardeado de Europa). Junto al hotel se encuentra el Complejo de UNITIC (Fra Anđela Zvizdovića, 1), dos rascacielos de los años 80 que muestran esta libertad creativa de la arquitectura yugoslava.
A dos pasos del museo nos encontramos con uno de los iconos del ‘modernismo yugoslavo’: la Estación de tren de Sarajevo (Halida Kajtaza). Y justo enfrente un símbolo contemporáneo de la nueva Bosnia, la Torre Avaz Twist (Tešanjska, 24) con un espectacular bar mirador en la planta 35. Y también muy cerca está el barrio de Ciglane (acceso por la avenida Alipašina), con sus casas adosadas a la ladera en forma de escalera. Aquí puedes encontrar un curioso funicular que se mete literalmente entre las casas creando un conjunto digno de verse y que se ha convertido en uno de los símbolos de los tiempos del desarrollismo yugoslavo: el Ascensor de Kosi (Husrefa Redžića, 7). Es un lugar muy fotogénico. Justo por encima de este barrio está otro de los símbolos de esta época: la zona olímpica de los Juegos de Invierno de 1982. La verdad es que no merece mucho la pena.
¿Y la gente? Para ver donde vivía la gente hay que irse a los barrios de Grbavicka y, sobre todo, Alipašino Polje. Éste último es el más interesante de los dos ya que alterna los bloques de pisos (alternados con grandes zonas verdes, parques y plazas) con dos de los iconos del brutalismo local: la Piscina Olímpica de Otoka (Bulevar Meše Selimovića 83) y el Edificio DOM (Bulevar Meše Selimovića,12), sede de la Televisión Nacional de Bosnia Herzegovina. También en este barrio se localiza la Mezquita del Rey Fahd (Samira, Semira Frašte) y su centro cultural islámico.
El Túnel de la Esperanza (Tuneli, 1).- Queda bastante a desmano del centro (justo detrás de la pista del Aeropuerto Internacional de Sarajevo) pero merece mucho la pena visitar el lugar si tienes tiempo para ello (un tercer día para repartir los lugares de interés) y se puede llegar en transporte público (tranvía número 3 en dirección a Ilidža hasta la última parada y transbordo al autobús número 32 con dirección a Kotorac). Una modesta casa esconde un túnel de casi 800 metros que pasaba bajo la pista del aeropuerto y que durante los últimos dos años de asedio fue el único punto de contacto de la ciudad con el exterior. El túnel servía para introducir víveres y munición y para evacuar heridos y civiles. Esta infraestructura fue clave para evitar la caída de la ciudad. Hoy es un lugar de memoria y cuenta con un pequeño museo anexo.
Fotos bajo Licencia CC: Iain Hinchliffe; Ed S. Johovac; Fred Romero; Ignacio Gallego; Jocelyn Erskine-Kellie; Sindre Langmoen; Brian Eager; Shannon Shue
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