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¿Por qué Extremadura gasta más por vecino en Sanidad y Educación pero las partidas tienen menos peso en el presupuesto?

Un cirujano del Servicio Extremeño de Salud (SES)

Santiago Manchado

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Las cuentas públicas de la regiñon recogen una aparente contradicción matemática. El último informe de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales, titulado 'Evaluación de los presupuestos por comunidades autónomas. Gasto social', sitúa a Extremadura a la cabeza de la inversión social en España tras registrar un incremento en el gasto por habitante del 27,4% en los últimos cinco años (2020-2025). La cifra duplica prácticamente el esfuerzo medio del conjunto del país (14,3%) y sitúa a la comunidad como la segunda autonomía con mayor empuje inversor de todo el Estado en este lustro.

Sin embargo, el mismo documento destapa una paradoja presupuestaria en 2025: el porcentaje de recursos que el Gobierno autonómico reservó en sus presupuestos para Sanidad y Educación se situó de manera sistemática por debajo del promedio de las comunidades autónomas.

¿Cómo es posible inyectar más dinero real por ciudadano en hospitales y colegios que casi nadie en España y, al mismo tiempo, registrar un menor peso relativo en el reparto global de la tarta presupuestaria? La respuesta a este fenómeno combina factores como la demografía, el coste real de los servicios públicos sobre el territorio y la propia estructura financiera de la Junta de Extremadura.

Inversión por habitante vs. Cuota presupuestaria

En el área de Sanidad, el presupuesto extremeño escaló un 16,2% en los últimos cinco años (326,4 millones de euros más), frente al avance nacional del 8,8%. Atendiendo en exclusiva a las cuentas de 2025, el porcentaje de gasto sanitario sobre el total del presupuesto autonómico se quedó en un 31,3%, alzándose como el quinto porcentaje de menor peso si se compara con el resto de comunidades. Sin embargo, en contraste con esa cuota del pastel, el gasto real sanitario por habitante en Extremadura alcanzó los 2.224 euros: el tercero más elevado de todo el país y unos 500 euros por encima de la media nacional.

Una asimetría idéntica se reproduce en la parcela de Educación. El presupuesto en enseñanza aumentó un 34% entre 2020 y 2025 (368,7 millones de euros más), registrando el mayor incremento por habitante de toda España con 355,80 euros adicionales por vecino. Sin embargo, en la foto fija de 2025, el peso de la educación dentro del presupuesto general extremeño fue del 19,4%, un punto porcentual menos que la media de las comunidades autónomas. Por contra, la inversión real por ciudadano en las aulas se tradujo en 1.328 euros, consolidándose de nuevo como el tercer importe más alto a nivel nacional (250 euros por encima de la media).

Los expertos apuntan a dos variables clave para entender esta paradoja presupuestaria. Por un lado, se encuentra el factor demográfico, ya que prestar servicios sanitarios o educativos en una región caracterizada por la dispersión geográfica y el envejecimiento de la población es mucho más costoso por persona que en entornos urbanos compactos; de este modo, mantener consultorios abiertos en el mundo rural o ratios reducidas en colegios de pequeños municipios encarece notablemente el coste por habitante.

Por otro lado, influye la existencia de un presupuesto total más amplio en la región, puesto que al recibir Extremadura un volumen importante de recursos procedentes de los fondos de compensación y de partidas europeas destinados a infraestructuras o desarrollo, el montante total de los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma es muy elevado, lo que termina por diluir el porcentaje matemático de la Sanidad y la Educación sobre el total, aunque la cuantía de dinero real que se invierte por cada ciudadano siga estando muy por encima de la media española.

Continuidad presupuestaria de Vara a Guardiola

El análisis del periodo 2020-2025 cobra además una especial relevancia política, dado que el salto inversor abarca la gestión de dos ejecutivos regionales de signo opuesto. Los datos confirman que el blindaje del gasto social ha mantenido una línea de continuidad institucional por encima de las siglas, transitando desde la última legislatura de Guillermo Fernández Vara (PSOE) hasta la irrupción del Gobierno de coalición PP-Vox de María Guardiola.

En total, en el año 2025 Extremadura destinó el 60,1% de sus cuentas totales a políticas sociales (sanidad, educación y servicios sociales combinados). Esto ha posibilitado asignar un gasto total consolidado de 4.270 euros por habitante en estas materias —lo que supone 918,80 euros más respecto a lo invertido en el año 2020—, blindando la posición de la región como la tercera de España con el mayor importe social dedicado a sus ciudadanos.

El liderazgo de los Servicios Sociales

Donde la paradoja presupuestaria se rompe por completo es en el ámbito de los Servicios Sociales. En este sector, Extremadura no solo inyecta más dinero por habitante, sino que la partida devora también un protagonismo absoluto dentro del propio diseño de las cuentas.

Entre 2020 y 2025, el presupuesto asignado a políticas sociales creció un 56,5% en la comunidad autónoma (253 millones de euros más). Con los números de 2025 en la mano, Extremadura dedicó el 9,4% de su presupuesto global en exclusiva a los servicios sociales, fijando la segunda cuota presupuestaria más alta del país, un punto y medio por encima del promedio estatal. Este esfuerzo se traslada de forma directa a la calle: la inversión por habitante alcanzó los 666 euros anuales en 2025, el segundo registro más elevado de toda España, superando en 220 euros la media nacional.

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