Piran y la costa de Eslovenia: 45 kilómetros gloriosos de playas, cantiles y villas de estilo veneciano
Eslovenia se abre al Adriático en una estrecha franja de litoral de apenas 45 kilómetros de longitud. A vuelo de pájaro, entre la frontera del país balcánico con Italia (con la impresionante Trieste a tiro de piedra) y la vecina Croacia hay 17 kilómetros. Y en este lugar marcado por la estrechez, se acumulan las cosas por ver. Entre ellas el que se considera el pueblo más bonito del país: Piran. Junto a esta joya nos encontramos con otras dos poblaciones que merecen mucho la pena visitar: Izola y Koper. En los tres casos nos encontramos con puertos bellísimos y cascos históricos repletos de belleza: palacios, iglesias, castillos, torres, murallas…
La acumulación de patrimonio en esta parte de la costa del Adriático se explica por la cercanía de una de las potencias marítimas más importantes de la Edad Media europea. Estamos hablando de Venecia, que durante siglos dominó estas costas y las llenó de activos puertos comerciales que servían de escala y refugio en la carrera hacia las riquezas de oriente. Este pequeño trozo de litoral es una sorpresa dentro de un país que es de por sí un destino top en Europa. Una alternativa menos masificada que la costa croata, por ejemplo, con el atractivo de poder combinar un poco de playa con la impresionante Liubiana, el Lago Bled o los paisajes de alta montaña de los Alpes eslovenos (con el Parque Nacional del Triglav como máxima atracción).
Que ver en Piran, el pueblo más bonito de Eslovenia.- Lo primero que sorprende de esta diminuta ciudad de casas color pastel es su situación en un saliente de la costa en forma de lanza en la que destaca, aupada sobre una colina rocosa, la figura contundente de la Iglesia de San Jorge y su torre al más puro estilo Plaza de San Marcos. Pero para visitar los encantos de Pirán hay que entrar y para eso hay que sortear su imponente muralla. Los muros de Pirán se levantaron en el siglo VII cuando la plaza fue conquistada por los francos y ampliamente reforzadas y ampliadas en el XIII ya a cargo de la República de Venecia. Del cerco original queda algo más de un kilómetro de muro visitable. Desde las almenas hay vistas impresionantes.
Antes de bajar hacia la Plaza de Tartinijev, que ejerce de epicentro de la villa, acércate primero a la Iglesia de San Jorge (Adamičeva ulica). El templo de un bonito renacimiento veneciano ocupa un promontorio del que se domina la totalidad de la población. Por fuera es sencilla y destaca su esbelta torre que nos recuerda a San Marcos de Venecia pero en miniatura. Pero por dentro es preciosa: con una buena cantidad de obras de arte muy bonitas de ver y un artesonado que alterna maderas doradas y escenas religiosas. Desde la torre puedes ver las mejores vistas de toda la ciudad.
El centro de Piran está formado por el eje que forman la Plaza Tartinijev y el Puerto. Aquí se concentran algunos de los lugares de interés que hay que ver: la Casa Tartini (Via Kajuh, 12), un precioso palacio veneciano del siglo XIV que hoy alberga un museo dedicado a la figura del violinista Giuseppe Tartini; el Museo Marítimo Sergej Mašera (Cankarjevo nabrežje, 3), instalado en otro palacio impresionante y, de facto, museo nacional de historia marítima de Eslovenia, y el Acuario de Piran (Kidričevo nabrežje, 4), donde puedes acercarte a la fauna marina del norte del Adriático. Pero más allá de los hitos en forma de museos o grandes palacios, de Piran destaca el conjunto. En la rivera del puerto, y mirando hacia la torre de San Jorge, le darás la razón al que dice que este es el pueblo más bonito de Eslovenia.
Callejeando por la ciudad camino de la Punta de Piran nos iremos topando con palacios, pequeñas iglesias y espacios monumentales como la Plaza Maja, un espacio bellísimo. Antes de llegar hasta aquí te habrás topado con la Casa Benvenuti (Levstikova ulica, 5) o la Dolfinova vrata (puerta de los Delfines), dos lugares que ponen de manifiesto esa herencia veneciana que marca la identidad de la ciudad. Ahí en Maja tienes que ver la pequeña San Esteban (Trubarjeva ulica, 35) una de las iglesias más antiguas de la ciudad que guarda, bajo su piel barroca, huellas del siglo XIII. Y es que esta piel sobre piel es una de las señas de identidad de la ciudad. Bajo los ropajes barrocos del XVIII y el eclecticismo del XIX y del XX pueden verse huellas del pasado veneciano o aún más antiguas.
EL tercero de los puntos de interés monumental de la villa es la Punta de Piran. Aquí se encuentra un viejo faro medieval (conocido como Faro de San Clemente) que sirve también de campanario a la Iglesia de La Salud. Pero vayamos por partes. Quedémonos con el faro. Según parece, con la expansión marítima de la República romana durante el siglo II antes de Cristo se instaló aquí un faro con fuego para evitar accidentes. Y de ahí lo de Piran, como evolución del griego Phyr que da nombre a los faros hasta el día de hoy. Así, Piran significaría Faro. Junto al faro está la Iglesia de La Salud (anteriormente San Clemente), otra de las huellas venecianas que data siglo XV y que hoy ejerce de sala de exposiciones. Aquí, ya de espaldas al mar, puedes ver la Sirena de Piran, una escultura que rinde homenaje a las leyendas de la Antigüedad que situaban en estas costas del Adriático la patria de las bellas y peligrosas sirenas.
Las ‘playas’ de Piran.- Hablar de las playas de Piran no es hablar de playas al estilo croata. Aquí mandan las pequeñas calas de grava o zonas de baño que alternan las rocas y las plataformas para darse un chapuzón. En la misma ciudad está la zona de baño habilitada cerca de Punta Piran y las plataformas que se encuentran junto al puerto. La ‘playa’ de Piran es Portorož, aunque también es una gran explanada de cemento desde la que puedes acceder cómodamente al mar a través de rampas y escaleras (aunque con todos los servicios de las playas turísticas).
Para encontrar playas al uso, aunque de piedra y grava hay que ir en sentido contrario a Portorož para encontrar pequeños balnearios como Fiesa, Pacug y Salinera donde se alternan las zonas naturales de grava y rocas con plataformas de baño. Las vecinas Izola y, sobre todo, Koper, son más afortunadas en cuanto a la presencia de playas (todas de grava y piedra) aunque en Koper la cercanía del gran puerto de Luka-Koper (que ejerce de puerto nacional de Eslovenia), es un hándicap importante.
Las Salinas de Sečoveljske (Seča, 115 -Portorož-).- La desembocadura del Río Dragonja (que sirve de frontera con la vecina Croacia) forma el sistema de lagunas y humedales más importante de todo el país. Este lugar es un paraíso para ver aves acuáticas y también es un paisaje cultural de primer nivel con grandes extensiones de cultivos regados por canales. Y desde el siglo XIII también alberga una de las salinas más importantes del Adriático. Las salinas se extienden por una superficie superior a las 600 hectáreas y aún mantienen los procesos tradicionales de obtención de un producto que se vende bajo la marca con denominación de origen ‘Sal de Piran’. El museo de historia de la sal merece mucho la pena.
Fotos bajo Licencia CC: Fred Romero; fabcom; Patrick Müller; Sylvain Lafay; Mélisande*; Martin Wippel; Josefine Granding Larsson; Stephen Colebourne
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