Seis formas prácticas y elegantes para ganar privacidad en tu balcón

Existen numerosas soluciones para ganar privacidad en tu balcón.

Edu Molina

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La falta de privacidad puede limitar el uso de un balcón cuando queda frente a otras viviendas, patios interiores o zonas de paso. Aunque el espacio sea pequeño, contar con protección frente a las miradas permite utilizarlo con más comodidad para descansar, comer o pasar tiempo fuera de casa. Para conseguirlo no es necesario cerrar la zona ni perder luz, ya que existen soluciones que reducen la exposición y mantienen la entrada de aire.

La elección dependerá de la barandilla, de si el balcón está cubierto y del grado de ocultación que se quiera conseguir. Algunas alternativas quedan instaladas de manera fija, mientras que otras pueden abrirse, retirarse o ajustarse cuando sea necesario. El resultado también cambia: hay sistemas que cubren toda la superficie, otros dejan pasar parte de la vista y algunos incorporan plantas. Entre los recursos más habituales están las celosías, los jardines verticales, los setos artificiales, el cañizo, los toldos y las cortinas de exterior.

Celosías para reducir las vistas sin cerrar el balcón

Las celosías forman una separación que dificulta la visión desde el exterior, pero permite que sigan entrando la luz y el aire. Pueden instalarse en uno de los laterales, junto a la barandilla o en la zona con mayor exposición. Su diseño ayuda a marcar un límite sin colocar un panel completamente opaco, algo útil cuando se quiere mantener el balcón abierto.

Se fabrican en madera, PVC, aluminio y materiales compuestos, de modo que pueden encajar en balcones con distintos acabados. Además de su función práctica, cambian el aspecto del espacio al añadir una superficie formada por listones o entramados. El nivel de privacidad depende de la separación entre las piezas: cuanto más juntas estén, menos podrá verse el interior desde los edificios próximos.

Jardines verticales para ganar privacidad con plantas

La vegetación también puede utilizarse para reducir las vistas sin cerrar la zona exterior. Un jardín vertical aprovecha una pared o una estructura para colocar varias plantas a distintas alturas y crear una separación frente a otros edificios. Así se mantiene más espacio libre en el suelo que si se utilizan muchas macetas grandes.

La composición puede mezclar especies de distintos tamaños, formas y colores. Conforme las plantas crecen, las hojas van cubriendo los huecos y aumentan el nivel de privacidad. Esta opción incorpora vegetación al balcón y puede funcionar para quienes prefieran una solución natural, siempre que puedan ocuparse del riego y de los cuidados que requiera cada planta.

Setos artificiales para cubrir toda la superficie

Los paneles y rollos de seto artificial ofrecen un nivel alto de ocultación y tienen un acabado parecido al de una pared vegetal. Pueden colocarse sobre barandillas, vallas o estructuras que ya estén instaladas, cuando se busca cubrir toda la superficie sin esperar al crecimiento de las plantas.

El montaje suele hacerse sobre soportes metálicos o de madera, utilizando bridas resistentes al exterior o alambre. Después de extender el material, conviene distribuir bien las sujeciones para evitar que algunas partes queden flojas. Como no se trata de vegetación natural, no necesita riego ni poda, por lo que puede servir para mantener una cobertura verde sin dedicar demasiado tiempo a su cuidado.

Rollos de cañizo para cubrir la parte inferior

El cañizo es una de las soluciones más sencillas para tapar una barandilla abierta. Se vende en rollos que pueden desplegarse por la parte interior y fijarse con bridas o alambres resistentes. Al cubrir de forma continua, reduce la visibilidad desde la calle o desde los edificios situados enfrente, especialmente en la zona más baja del balcón.

Puede encontrarse fabricado con fibras naturales o en versiones de PVC. Las dos alternativas permiten cortar o ajustar la longitud al espacio disponible y encajan en balcones de estilos distintos. Su instalación no requiere una estructura complicada, aunque para conseguir un buen resultado es importante que el rollo quede tensado y sujeto en varios puntos.

Toldos para dar sombra y limitar las vistas

El toldo puede cumplir dos funciones en los balcones donde se busca reducir la entrada directa del sol y ganar algo de privacidad. Dependiendo del modelo y de cómo se coloque, puede cubrir solo una parte o actuar como barrera frente a viviendas cercanas. Al extenderse, cambia el ángulo de visión desde el exterior y deja menos expuesto el interior.

Hay sistemas con diferentes niveles de cobertura, por lo que conviene elegirlos según el lugar desde el que llegan las miradas. Algunos protegen principalmente desde la parte superior, mientras que otros bajan en vertical o cubren uno de los lados. Como pueden recogerse, permiten dejar el balcón abierto cuando ya no hace falta esa protección.

Cortinas ligeras para balcones con techo

En balcones cubiertos, las cortinas de exterior permiten separar la zona del entorno sin colocar un cerramiento rígido. Se instalan en una barra y pueden abrirse o cerrarse según el uso del espacio. También pueden utilizarse en pérgolas y en otros lugares donde exista una estructura adecuada para sujetarlas.

Los tejidos ligeros reducen la visión directa y aportan algo de protección frente al sol sin impedir por completo el paso de la luz. Al ser un sistema móvil, la cobertura puede ajustarse durante el día. Cuando están recogidas ocupan poco espacio y dejan la vista libre, mientras que al cerrarse crean una separación temporal frente a las viviendas cercanas.

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