El Gobierno declara lugar de memoria histórica el antiguo campo de concentración de La Magdalena en Santander

Olga Agüero

26 de octubre de 2026 10:31 h

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La Secretaría de Estado de Memoria Democrática del Gobierno de España ha declarado Lugar de Memoria Democrática el antiguo campo de concentración de La Magdalena en Santander ubicado en el recinto del Palacio que es actualmente la sede de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Una península cerrada con accesos controlados, de la que solo era posible escapar a nado.

Según motiva la resolución, fue además uno de los primeros campos de concentración establecidos por el franquismo y el más fotografiado, al servir de modelo para la creación de otros campos en toda España. “Desde sus primeros días, el régimen lo utilizó como herramienta de propaganda”, aduce el Ministerio.

La declaración de Lugar de Memoria Democrática se aplica concretamente al edificio en el que se ubicó el campo, las antiguas Caballerizas del Palacio de La Magdalena, se encuentra integrado en el Conjunto Patrimonial del Palacio de La Magdalena. Ahora, el Ministerio pondrá una placa o un panel memorial para su conocimiento público.

La decisión contrasta con el rechazo del Ayuntamiento de Santander, que había presentado alegaciones al expediente. Al anunciarse la tramitación, la alcaldesa Gema Igual (PP) consideró que “solo sirve para dividir a la sociedad” y “no aporta nada a la convivencia, ni al progreso de la ciudad ni al respeto institucional”. El Partido Popular de Cantabria pidió dar marcha atrás a una iniciativa que, a su juicio, “solo pretende ensalzar a unas víctimas y humillar a otras”.

Medidas de protección

La declaración establece que, por las circunstancias del bien, una construcción rehabilitada y en uso en un recinto abierto al público, no precisa de ninguna medida específica de protección. Pero la resolución sí implica medidas de difusión e interpretación “con una finalidad conmemorativa, de homenaje, didáctica y reparadora”, precisa el texto publicado en el BOE.

Así, el Ministerio impulsará la realización de recursos audiovisuales y digitales explicativos, promoverá la instalación de placas, paneles o distintivo memorial interpretativo, y también se señalizará como punto de reconocimiento de las víctimas. Además, el portal web de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática recogerá su geolocalización y una ficha con fotografías y audiovisuales.

Un espacio para concentrar a la población 'desafecta'

La resolución ministerial argumenta que en el conjunto patrimonial conocido históricamente como Palacio de La Magdalena se ubicó el antiguo campo de concentración de La Magdalena que el régimen franquista mantuvo en funcionamiento desde finales de agosto de 1937 hasta noviembre de 1939.

Desde los inicios de la Guerra de España, y a medida que las tropas franquistas avanzaban, el nuevo régimen comenzó a habilitar numerosos espacios destinados a concentrar y custodiar a la población considerada 'desafecta', explica la resolución.

En la justificación añade que al finalizar la guerra existían en todo el país 188 campos de reclusión, y uno de los más importantes -además de servir como modelo para el sistema de concentración franquista– fue el de La Magdalena. Con el derrumbe del Frente Norte, aislado del resto de la zona republicana y sin posibilidad de huida hacia Francia, el mar se convirtió en la única vía de escape. Miles de combatientes republicanos derrotados quedaron atrapados en Cantabria, y la magnitud de las rendiciones –unos 50.000 soldados solo en la provincia– desbordó la capacidad de las fuerzas franquistas.

Ante esta situación, explica la resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado, las autoridades improvisaron lugares de internamiento en todos los grandes recintos disponibles de la capital. El campo de concentración de La Magdalena se instaló en las Caballerizas del Palacio. Una cuestión que le sirvió al Ayuntamiento de Santander para alegar que la declaración de Lugar de Memoria debe dejar exento al Palacio que es eje del recinto y que se utiliza para eventos sociales porque dicho edificio podría vincularse “a valores erróneos como la persecución ideológica o la represión”.

Llegó a albergar a 1.600 prisioneros

Aunque su capacidad máxima del campo de concentración era de 600 prisioneros, llegó a albergar más de 1.600, según los cálculos oficiales. La Secretaría de Estado también aporta que hay un documento conservado en el Archivo General Militar de Ávila que detalla las rutinas diarias impuestas a los reclusos: realizar el saludo fascista al cruzarse con los mandos, cantar el 'Cara al Sol', asistir a misa y participar en actividades destinadas a fomentar el llamado 'espíritu español'.

La motivación ministerial relata también las condiciones de vida “extremadamente duras”: los presos sufrían hambre, frío, hacinamiento y enfermedades como el tifus, la sarna o la tuberculosis. La mortalidad era alta, y los testimonios apuntan a que muchos cadáveres eran abandonados en la orilla del mar para que las corrientes se los llevaran; otros, posiblemente, fueron ejecutados en el propio recinto, argumenta el escrito oficial.

El Ministerio considera que el campo de La Magdalena cumplió una función estratégica: tras la caída de Euskadi, se convirtió en el principal espacio de internamiento para sospechosos políticos y militares republicanos, en muchos casos sin juicio ni garantías. Los prisioneros podían permanecer meses detenidos antes de ser interrogados, y muchos morían antes de que llegara ese momento.