CONTENIDO OFRECIDO POR LA JUNTA DE CASTILLA-LA MANCHA Y 'CAMPO Y ALMA'
El oro blanco de las tierras de Hellín: arroz de Calasparra en Castilla-La Mancha
Quizá no muchos lo sepan pero la despensa de Castilla-La Mancha, ya muy abundante y bien dotada, incluye también la producción de arroz; y no uno cualquiera sino un arroz con Denominación de Origen Calasparra, un cultivo tradicional regado por las aguas frías de los ríos Mundo y Segura, en las tierra de Albacete, y que se remonta al siglo XVIII.
Esta producción es de alta calidad, muy limitada, sostenible, mantiene la economía local de la zona, y ha dejado también honda huella en la gastronomía de la comarca albaceteña y, por todo ello, el Gobierno regional busca incluirla en la marca de calidad de los alimentos de la región, Campo y Alma.
La producción castellanomanchega se concentra exclusivamente en el Coto de Las Minas, situado en el término municipal de Hellín, en el límite con la Región de Murcia, con quien comparte esta marca de calidad, la primera producción arrocera del mundo en obtener una Denominación de Origen Protegida (DOP) que se consiguió en 1986.
De las tierras hellineras sale anualmente el 40% del total de la producción de esta denominación que llega a los tres millones de kilos.
Predomina el cultivo de la variedad tradicional bomba, famosa por su capacidad de absorber líquido triplicando su tamaño sin romperse durante la cocción, por ello, este arroz castellanomanchego disfruta de un gran prestigio comercial, cotizándose por su escasa cosecha y extraordinaria calidad.
Ayudas
El Gobierno de Castilla-La Mancha ha puesto en marcha una nueva línea de ayudas públicas dirigida a los agricultores del coto arrocero de Hellín, porque además esta producción es sostenible ya que el enclave mantiene un ecosistema frágil con alta biodiversidad, que conserva prácticas agrícolas tradicionales y sostenibles y que mantiene la economía local y el empleo rural.
Además, en la PAC 2025, los arroceros reciben una ayuda para mantener una producción tradicional, sostenible y competitiva.
Estas ayudas permiten mantener una producción tradicional, sostenible y competitiva, que están ubicadas en zonas que cuentan con escasas alternativas de cultivo y que no consume prácticamente agua, solo la utiliza mientras fluye desde los canales y acequias hasta el río, lo que habla de su sostenibilidad.
Además de esta ayuda, el Gobierno de Castilla-La Mancha está cooperando para envasar en la región arroz con DOP Calasparra que pueda ser incluido en la marca de garantía Campo y Alma, pudiéndolo promocionar como alimento de calidad. “Este año estamos destinando 2,8 millones de euros para la promoción de los productos agroalimentarios de la región y nos gustaría que el arroz de Calasparra pudiera entrar en esas acciones para impulsar su conocimiento, comercialización y consumo”, señalaba el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural en su visita al coto arrocero de Hellín el pasado mes de junio.
Su huella en la gastronomía
El cultivo del arroz en esta zona albaceteña ha dejado también su huella en las recetas tradicionales. Aquí predomina el arroz meloso o caldoso, cocinado en barro y en muchas ocasiones acompañando a carnes de caza.
La receta más tradicional de la comarca es el arroz con conejo y caracoles donde se combina el conejo de campo y los caracoles serranos con el arroz hellinero y que tradicionalmente se cocinaba al fuego de leña.
Destaca también el arroz de ayuno, tradicional en la Cuaresma, que como su nombre indica no lleva carne, sino bacalao y verduras de la huerta de la comarca.
O el arroz de matanza que se cocinaba los días de matanza del cerdo con las partes menos nobles dando como resultado un arroz caldoso para acompañar los días fríos del invierno.