La Junta de Castilla y León quiere declarar el dialecto cantalejano de la gacería como Bien de Interés Cultural
La Consejería de Cultura de Castilla y León ha iniciado el expediente para declarar la gacería como Bien de Interés Cultural inmaterial, según ha publicado este jueves el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl).
La gacería es un dialecto que conserva el municipio segoviano de Cantalejo en el pueblo, Valdesimonte y Aldeosancho y que está vinculado inicialmente al mundo del trillo, principal actividad económica en esa población. La gacería, que cuenta con más de trescientos vocablos, es una jerga gremial de los trilleros y ganaderos de Cantalejo y un argot, puesto que nació para permitir la comunicación exclusivamente entre las personas que conocían el código: en transacciones comerciales para impedir que los compradores no pudieran entenderlos mientras discutían el precio que debían poner a la mercancía.
La gacería se consolidó como jerga profesional vinculada a la fabricación y comercialización de trillos, cribas, arados y otros aperos de labranza, la compraventa de ganado en los siglos XIX y XX. Este dialecto cantalejano constituye “un testimonio de formas de vida pasadas, vinculadas a la historia social y económica de Cantalejo, que forma parte del patrimonio lingüístico de Castilla y León como jerga histórica” que habla “de oficios tradicionales y de identidad cultural”.
Un origen incierto
Existen dos teorías sobre el origen de la gacería: una atribuye su origen a la jerga profesional de los trilleros, criberos o -briqueros- y tratantes de ganado, con influencias del euskera, castellano antiguo, gallego, francés, árabe y caló; y otra que atribuye el dialecto a la presencia de trilleros franceses que llegaron a Cantalejo desde el siglo XVII, aunque esta última es “menos plausible”, según la Junta de Castilla y León.
La resolución de la Junta defiende que se ha conservado este patrimonio cultural a lo largo de la historia y cómo su comunidad ha sabido revitalizarlo en los últimos años.
Ya se tiene constancia del uso de la gacería en el siglo XVI para hacer referencia a los 'chiflos y chiflones', palabras procedentes del árabe que significan 'trillo' en gacería. A finales del siglo XX, solo quedaban una decena de trilleros en Cantalejo, pero seguían fabricando cribas o 'bricas', en gacería. A partir de esta palabra se creó el término 'briquero', testimonio de la gacería y uno de los gentilicios de los cantalejanos.
El Ayuntamiento de Cantalejo apoya activamente la tranmisión de la gacería a través de la publicación de estudios o del uso de este dialecto en el pregón de las fiestas y en la nomenclatura de las calles. También se le da visibilidad en el Museo del Trillo y en la educación infantil, y existen iniciativas particulares como blogs o aplicaciones para dispositivos móviles que permiten acceder a diccionarios sobre esta jerga