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La estación de la ESA de Cebreros llegó a temer por las llamas: el fuego del incendio de Ávila se quedó a menos 500 metros

EFE

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 El mismo día que se cumplen dos meses del inicio del devastador incendio de Burgohondo (Ávila), que arrasó cerca de 38.000 hectáreas en uno de los peores fuegos de la historia de España, las instalaciones de la Estación de Espacio Profundo de Cebreros (Ávila) han acogido un acto de reconocimiento a quienes contribuyeron a salvar de las llamas esta infraestructura.

Sin que el fuego haya sido dado aún por extinguido de manera oficial, el director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), Josef Aschbacher, ha agradecido el respaldo recibido en los momentos más complicados por los servicios de emergencia, organizaciones, voluntarios y administraciones, para impedir que las llamas afectaran a este complejo.

Un complejo que alberga una de las tres antenas que la ESA tiene en todo el mundo, junto con sus homólogas denominadas OSA 1, en New Norcia (Australia), y OSA 3, en Malargüe (Argentina), y que en la noche del pasado 24 de julio vivió el momento más crítico.

Según ha explicado a los periodistas el director de la Estación de Espacio Profundo de Cebreros, Jorge Fauste, ese día estuvo marcado por la “incertidumbre”, ya que llegaron a pensar que “se perdía la estación”, ante el avance de un fuego que se quedó a “400 o 500 metros” de las instalaciones.

Y es que, no solo el incendio de Burgohondo (Ávila) afectó al término municipal de Cebreros, sino también el que se declaró en la cercana localidad madrileña de San martín de Valdeiglesias, cuyas llamas también se introdujeron en la provincia de Ávila, llegándose prácticamente a unir en un solo incendio.

Pese a la gravedad de la situación, finalmente “se pudo mantener esta infraestructura crítica para la Agencia Espacial Europea”, según Fauste, quien ha recordado cómo en aquellos momentos “críticos” tuvieron que “inventar casi todo” para afrontar una situación inédita.

Tan inédita, que fue la primera vez, en sus 21 años de vida, que estas instalaciones se tuvieron que evacuar en su totalidad, dejando sus puertas abiertas para que “la UME -Unidad Militar de Emergencias- o quien fuera, pudiera ayudar a mitigar el fuego”.

Además, las tres cámaras fijas instaladas ayudaron a realizar un seguimiento de la situación “desde casa”, lo que hacía “más angustiosa la situación”, reconoce Jorge Fauste, que llegó a pensar que “se podía perder la estación”.

Finalmente, las instalaciones se convirtieron en una especie de centro de operaciones desde el que se intervino para actuar en las labores de extinción del incendio.

Punto de suministro de agua para futuros fuegos

Por ello, Jorge Fauste ha propuesto que la estación de Cebreros “pueda actuar oficialmente como punto de suministro de agua para los servicios de extinción y emergencias” en este tipo de tragedias: “Con ello aspiramos a que una infraestructura concebida para explorar el universo, pueda contribuir a la protección de personas y su territorio”.

Al final del acto, el director general de la ESA ha entregado varios certificados a las administraciones, entidades y fuerzas de seguridad que contribuyeron a salvaguardar estas instalaciones, entre las cuales se encontraban los representantes de tres de los veinte municipios afectados por el fuego: Cebreros, El tiemblo y El Hoyo de Pinares.

En su intervención, Josef Aschbacher, director general de la ESA, ha agradecido “la valentía y el trabajo” realizado por quienes lucharon contra las llamas, contribuyendo a mantener “este lugar muy especial y simbólico”, que contribuye a que España “tenga una posición tan sólida en el ámbito espacial en Europa”.

“Este verano ha quedado dolorosamente claro que la amenaza que supone el cambio climático ya no es algo lejano o abstracto. Aquí, en España, pero también en otras zonas de Europa, el calor extremo creó las condiciones para que los incendios se propagaran con una velocidad y una intensidad aterradoras”, ha destacado Aschbacher.E