Un ‘Giulio Cesare’ antológico
El director de orquesta francés Marc Minkowski (París, 1962), fundador de Les Musiciens du Louvre y bien conocido del público valenciano, dirige estos días en el Palau de les Arts Giulio Cesare in Egitto. Se trata de la 11.ª ópera italiana del catálogo de Handel, que llegó a componer un total de 36, y procede de la tragedia de Corneille La mort de Pompée. Minkowski ya había dirigido en Les Arts Les contes d’Hoffmann de Offenbach en 2022, con gran éxito, y ha visitado al menos en ocho ocasiones el Palau de la Música. Tiene una grabación extraordinaria del Giulio Cesare de Handel en el sello Deutsche Grammophon (2003), con Les Musiciens du Louvre y Marjana Mijanovic, Magdalena Kozena y Anne Sofie von Otter en los papeles principales.
Este Giulio Cesare se complementa con Orlando, también de Handel, que ofrecerá Minkowski en versión de concierto y con sus Musiciens du Louvre, que utilizan instrumentos originales, el próximo día 22 en Les Arts. En el caso de Giulio Cesare tocaba la Orquestra de la Comunitat Valenciana, si bien Minkowski la condujo con articulación y expresión historicistas, en una interpretación flexible e inspirada. Los músicos estaban situados en el foso, pero en una plataforma más alta de lo habitual, lo que permitía una mayor presencia sonora en la sala. Se escuchó verdaderamente impresionante durante las tres horas y cuarenta minutos de la sesión, con extraordinaria afinación y muy bello sonido en todas las secciones. Magníficos los solos de trompa (Jorge Monte) en el aria de Cesare Va tacito e nascosto, del acto I, y de violín (Stéphane Rougier) en Se in fiorito ameno prato, del acto II, también de Cesare. Con un elenco vocal magnífico en su conjunto y una orquesta en estado de gracia, Minkowski fue el gran triunfador de la velada y recibió largas y entusiasmadas ovaciones.
La producción escénica, de la Ópera de Colonia, está dirigida por Vincent Broussard, con escenografía de Frank Philipp Schlössmann, vestuario de Christian Lacroix y vídeo de Nicolas Hurtevent. Utiliza profusamente las proyecciones de fondo y distribuye los espacios en encuadres negros móviles ribeteados de finas líneas luminosas, que ofrecieron una efectiva narración. El vestuario combinaba atuendos de siglo XVIII con otros actuales. La irrupción de instrumentistas y cantantes en el patio de butacas en el segundo acto contribuyó a amenizar la acción de manera decisiva, especialmente durante el aria Se in fiorito ameno prato, con Arey Nussbaum Cohen entre el público y el concertino Rougier en el escenario, que estuvieron insuperables.
Precisamente el contratenor Nussbaum Cohen (Nueva York, 1994) hizo gala de una extraordinaria maestría, con bellos y redondos agudos y dominio absoluto de las dinámicas. Este Giulio Cesare supone su debut en España. Por su parte, la soprano valenciana Marina Monzó, nacida en Valencia el mismo año que Nussbaum Cohen, debuta en el papel de Cleopatra, pero ha cantado en Les Arts en varias ocasiones (La bohème, Così fan tutte, Un ballo in maschera…) y cuenta con una importante carrera internacional. En su extenso papel hizo una exhibición de magnífica técnica vocal y exquisito gusto, con precisas agilidades y bien marcados trinos. Estuvo sencillamente magnífica en V’adoro pupille y en Se pietà di me non senti.
Excelente la desolada Cornelia de la veneciana Sara Mingardo, de amplia y brillante trayectoria, que fue cantada con profunda calidez. También el Sesto de la romana Arianna Venditelli. Un Tolomeo de ribetes cómicos fue encarnado con acierto por el canadiense Cameron Shahbazi. Todo el elenco vocal fue extraordinario, bajo la dirección detallista, brillante y profunda de Minkowski. Una velada memorable.