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Tras la dana… mucho más que un tranvía

València —
30 de septiembre de 2026 10:16 h

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Ximo es vecino de Benetússer. Vive allí desde hace veinte años, cuando reunió el dinero suficiente para ir pagándose un pisito en la avenida de la Reconstrucció o, como muchos la llaman aún, el Camí Nou.

Hoy se cumplen diecisiete años de las inundaciones que azotaron brutalmente Benetússer, pero también Massanassa –donde sus padres, veïns de tota la vida, siguen residiendo– y el resto de l’Horta Sud. A pesar del tiempo transcurrido, Ximo todavía recuerda con total claridad el día en el que la DANA devastó todo a su alrededor.

Aquella tarde salía de la farmacia en la que aún hoy trabaja, en el límite de Albal con Catarroja. Al principio trataba de ir y venir en bus. “Serán quince minutos”, pensaba. A la tercera semana, cansado de los retrasos, de los semáforos eternos del Camí Nou y de viajar como una sardina en lata, se compró un coche de segunda mano con el que circunvalar fácilmente todos los pueblos por la CV-400.

Ximo jamás olvidará aquel martes por la tarde en el puente sobre la rambla de Chiva. La carretera colapsada, las aguas saliendo del cauce y entrando a las primeras casas. La gente huyendo, dejando atrás sus vehículos. La noche sobre el tejado de una nave industrial y, al día siguiente, la dura travesía hasta casa. Apenas medio kilómetro, sí, pero a través de medio metro de barro putrefacto y montañas de coches, algunos con sus ocupantes aún dentro, inertes.

Diecisiete años han pasado y todo ha cambiado drásticamente. A los pocos días de la tragedia se inició la transformación. El President, ausente durante la catástrofe, dimitió, expresando que “nunca podré disculparme lo suficiente por mi negligencia”. Hoy continúa cumpliendo condena en Picassent. Se convocaron nuevas elecciones y los vecinos –entre ellos Ximo– se organizaron para exigir a las administraciones algo fundamental: tener voz y voto en la reconstrucción de su territorio y, especialmente, ver cumplidas sus reivindicaciones históricas. Algunas más necesarias que nunca tras la DANA, otras totalmente reformuladas tras las lecciones de catástrofe; pero todas ellas con un objetivo común: hacer de l’Horta Sud un lugar mejor, dejar de ser el extrarradio descuidado e improvisado de la gran València.

Los gobernantes electos, conscientes de sus nuevas responsabilidades (también las penales) y de las grandes aspiraciones vecinales, se pusieron manos a la obra junto a técnicos y ciudadanos, naciendo un plan integral de modernización con unas prioridades muy claras.

En apenas un año Picanya recuperó todos sus puentes. En Alfafar, los pocos niños que arrancaron el nuevo curso fuera del pueblo comieron el Roscón de Reyes felices de saber que al día siguiente regresarían a su colegio. Fue el caso del hijo de Ximo, ahora profesor en el centro que le acogió por varios meses.

Tampoco se olvida Ximo de que, en apenas tres semanas, su hermana ya regresaba en Cercanías a Xirivella desde el polígono de Loriguilla. O que días más tarde el metro ya llegaba a Picassent. En cambio, el AVE necesitó un año para recuperarse, al estar todos los esfuerzos volcados en restablecer cuanto antes el Cercanías a Buñol y a Camporrobles. Parecido fue el caso del aeropuerto, bajo mínimos durante meses para frenar la presión turística de València que amenazaba con ahogar también a la zona cero.

Más adelante llegaron otras medidas muy comentadas por la prensa que Ximo leía a diario. Destacó la creación de un área metropolitana para coordinar las actuaciones entre municipios, pero también el fin de las viviendas en planta baja, la reversión de apartamentos turísticos y la construcción de aparcamientos en altura. Asimismo, se dio carpetazo definitivo al PAI de la Font Baixa –que pretendía urbanizar los terrenos de huerta de Alfafar que frenaron el agua durante la DANA– y se construyó en Aldaia un viaducto ferroviario para dar salida por fin a la escorrentía de la Saleta.

Aunque para Ximo, las medidas más valientes y atrevidas fueron el desmantelamiento de la “intocable” autovía de Torrent –paralela al barranco de Chiva– y el derribo en Paiporta de los bungalows más próximos al peligro, reubicando a sus vecinos en edificios compactos que permitían ganar suelo para nuevas zonas verdes.

Ximo recuerda todos estos cambios en la contornà. Para los de su pueblo, en cambio, le basta con asomarse al balcón y contemplar la avenida de la Reconstrucció de Benetússer. El aire ya no huele a combustión, ya no hay ruidosos pitidos y acelerones que obliguen a cerrar las ventanas. Ni siquiera el suelo irradia el mismo calor por las noches. Desde arriba, Ximo ve pasar el tranvía que conecta con Silla. Es el que toma todos los días para ir a la farmacia. Salvo cuando se siente demasiado sedentario y coge una de las bicicletas públicas estacionadas en la calle de enfrente. El carril bici, como el tranvía al que va paralelo, tiene prioridad en los cruces y está resguardado por la sombra de los árboles. Un viaje al trabajo que, para Ximo, es más bien un agradable y conveniente paseo.

Aún desde el balcón, fija la vista en la panadería de la esquina y piensa en el centenar de tiendas que han ido apareciendo hasta hacer de la avenida un auténtico eje comercial. Ya ni recuerda la última vez que necesitó ir a la calle Colón de València a por algo que no pudiese encontrar en Bene, como llama a su pueblo con cariño. Sí se acuerda, en cambio, de todas las ocasiones en las que ha regresado a casa curioseando las tiendas de la avenida, charlando con los amigos que se iba encontrando o parando en un banco bajo la sombra a disfrutar de una horchata bien fría. Muchas cosas que, antes de la DANA, de la reconstrucción, no podía hacer, no así.

Mañana Ximo irá a Massanassa a visitar a su madre, recién dada de alta del Hospital de Torrent. Y Ximo irá en tranvía. Porque ese tranvía que recorre Benetússer por la avenida de la Reconstrucció y llega hasta Silla es mucho más que un tranvía: es un símbolo del cambio que l’Horta Sud pedía y merecía, aunque necesitara una catástrofe para que se lo concedieran.

Mai oblidar.

  • Sergio Millán es graduado en Geografía y Medio Ambiente por la Universitat de València.