Cómo saber qué apps están consumiendo más batería en tu móvil y qué puedes hacer para evitarlo

La duración de la batería sigue siendo uno de los aspectos que más condicionan el uso diario de un móvil. Cuantas más aplicaciones se instalan y más funciones permanecen disponibles, mayor es la cantidad de procesos que pueden seguir funcionando aunque el teléfono no se esté utilizando de forma directa. Cuando la autonomía empieza a reducirse sin una razón clara, comprobar qué programas están detrás de ese gasto permite actuar sobre el problema antes de modificar otros ajustes del dispositivo.

Tanto Android como iOS incorporan herramientas que muestran cómo se reparte el consumo entre las aplicaciones instaladas. Consultarlas permite saber cuáles están utilizando más energía y, sobre todo, comprobar si ese comportamiento corresponde al uso que se ha hecho de ellas. No es lo mismo que una plataforma aparezca en los primeros puestos después de varias horas abierta que encontrar allí una herramienta que apenas se ha utilizado y que, aun así, ha mantenido una actividad elevada fuera de pantalla.

En los móviles Android, una de las aplicaciones que puede aparecer en esa revisión es la de Google, presente en los dispositivos que utilizan los servicios de la compañía. Desde ella se concentran distintas funciones, como las búsquedas, la gestión de la cuenta, el asistente de voz o el contenido de Discover. Para mantener determinados datos actualizados, puede realizar tareas en segundo plano que activan de forma repetida tanto el procesador como la conexión del teléfono. Ese comportamiento puede resultar más perceptible en dispositivos con prestaciones más limitadas o con una batería que haya perdido capacidad con el paso del tiempo.

Cómo comprobar qué aplicaciones están consumiendo más

En Android, el primer paso consiste en entrar en los ajustes del teléfono y buscar el apartado dedicado a la batería. El sistema permite consultar desde ahí el uso realizado por cada aplicación, aunque la ruta concreta y el nombre de algunas opciones pueden variar dependiendo de la versión. Esta pantalla sirve para identificar qué programas están concentrando una parte importante del gasto y comprobar cuánto corresponde a su funcionamiento en segundo plano.

En un iPhone, la información está disponible en “Ajustes” y “Batería”. En este apartado se puede consultar el uso diario y ver cuáles son las aplicaciones o actividades del sistema que más han contribuido al gasto. Para ampliar los datos hay que pulsar en “Ver todo el uso de la batería”. Al tocar sobre una aplicación también se puede consultar con más detalle cuánto ha intervenido en el consumo durante ese periodo.

Apple diferencia además entre la actividad realizada con la aplicación visible en pantalla y la que continúa cuando está funcionando en segundo plano. Este dato ayuda a saber si un porcentaje elevado se corresponde con el tiempo que realmente se ha utilizado o si buena parte del gasto se está produciendo mientras no está abierta. El iPhone también puede indicar otros factores relacionados con el consumo, como las notificaciones que activan el dispositivo o el uso en lugares con una cobertura móvil baja.

En el caso de la aplicación de Google en Android, un consumo elevado puede estar relacionado con los procesos necesarios para actualizar sus distintos servicios. Esta aplicación sirve para gestionar, entre otras tareas, nuestra cuenta de Google o el asistente de voz, que puede mantenerse preparado para detectar determinados comandos del usuario. Todo ello implica tareas que continúan aunque la aplicación no esté abierta en ese momento.

Qué ajustes pueden ayudar a reducir el gasto

Una de las opciones consiste en desactivar completamente la aplicación de Google si no se utiliza, aunque también se puede limitar directamente su funcionamiento en segundo plano. En Android puede hacerse desde “Ajustes”, “Aplicaciones”, “Google” y “Batería”, aunque los nombres concretos pueden variar según el teléfono. Dependiendo del dispositivo, puede aparecer una opción para restringir la aplicación o reducir su actividad cuando no se está utilizando. Al hacerlo, el sistema limita los procesos que puede seguir ejecutando mientras permanece cerrada.

Otra posibilidad es revisar el asistente de voz. Si no se utiliza con frecuencia la activación mediante “Hey, Google” para acceder al asistente o a Gemini, deshabilitar esa detección evita mantener pendiente una función que necesita escuchar ese comando. No es un ajuste necesario en todos los casos, sino una opción cuando se ha comprobado que la aplicación tiene un consumo elevado y esa característica apenas se utiliza.

Un aumento puntual del gasto tampoco tiene por qué estar relacionado siempre con una configuración concreta. A veces una aplicación puede quedarse bloqueada durante un proceso y hacer que el teléfono se caliente o que la batería baje más rápido de lo habitual. En esos casos, puede forzarse el cierre desde los ajustes, borrar la memoria caché o comprobar si hay alguna actualización pendiente en la tienda de aplicaciones. Revisar primero el desglose de batería permite identificar mejor el origen del problema y aplicar una solución más concreta.