Carlota de piña colada: el postre cremoso y frío que además se puede hacer sin horno

Las mousses, los helados caseros o las tartas frías son algunas de las preparaciones estrella del verano para una merienda dulce o terminar una comida con un toque goloso pero sin renunciar a los bocados más refrescantes para combatir las altas temperaturas. Los postres fríos son los grandes protagonistas de esta época, cuando el calor nos invita a dar con opciones dulces y al mismo tiempo ligeras sin obligarnos a encender el horno.

En verano, más que nunca, nos gusta echar mano de preparaciones sencillas y prácticas, ideales para seguir disfrutando de las recetas más caseras pero sin pasar mucho tiempo en la cocina. Son opciones, además, que se pueden armar en poco tiempo pero siempre mejor con antelación, para reservarlas en la nevera y no hincarles el diente hasta que estén en su punto. Las carlotas son tartas frías a base de galletas o bizcocho de soletilla y rellenas de crema y frutas. Se tienen que servir muy frías, casi heladas.

Tenemos que buscar su origen en el siglo XVIII. Su nombre se debe a la reina Carlota de Mecklemburgo-Strelitz, esposa del rey Jorge III de Gran Bretaña; aunque en sus inicios se preparaba con compota de manzana y un molde de pan con mantequilla horneado. En 1808, en el recetario A New System of Domestic Cookery de Maria Rundell encontramos la primera receta escrita que hace referencia a este postre. Sin embargo, la forma más moderna parte del siglo XIX, de una adaptación del chef francés Marie-Antoine Carême, a quien se atribuye la sustitución del pan por bizcochos de soletilla, la forma de corona de este postre, el añadido de las cremas y la eliminación del horneado.

Podemos encontrar distintos tipos de carlotas: las clásicas, a base de vainilla, chocolate o frutas; las de limón (muy populares en países de América Latina) y algunas versiones más modernas con café soluble o bases con galletas de chocolate tipo sándwich rellenas de crema.

La receta de carlota de piña colada, paso a paso

Dentro de toda esta variedad, hay una carlota que concentra perfectamente el espíritu estival y festivo de esta época: la de piña colada, que evoca al cóctel que le da nombre pero en forma de tarta. Un bocado cremoso y tropical que combina la acidez de la piña con el dulzor del coco y el crujiente de las galletas. Y que, además, es muy sencilla y bastante rápida de preparar.

Una de las claves de este postre es el reposo en la nevera, permitiendo que las capas de la carlota se asienten y se realcen los sabores tropicales de esta combinación fundiéndose en una textura muy cremosa pero al mismo tiempo firme. Anota los ingredientes que necesitas para ponerte manos a la obra (para unos seis comensales):

  • 250 gramos de galletas, pueden ser tipo digestive
  • 400 ml de nata para montar, que esté muy fría
  • 250 g de queso crema
  • 100 ml de leche de coco
  • 1 lata de piña en su jugo
  • 100 gramos de azúcar
  • 6 hojas de gelatina
  • Para decorar (opcional): coco rallado y trocitos de piña

Para preparar una carlota no vamos a necesitar técnicas complejas. Es una preparación bastante sencilla, para la que tendrás que bloquear como máximo media hora de tiempo. Aunque sí que necesita algunas horas de reposo en la nevera para que se enfríe bien y se asienten los sabores, calcula al menos cuatro o cinco. Si pueden ser más, mejor. Sigue estos pasos para comenzar la preparación:

  1. Preparamos el molde: lo primero que vamos a hacer es forrar con papel vegetal un molde desmoldable. Trituramos las galletas hasta obtener una textura arenosa. Si quieres que se compacte mejor puedes mezclar las galletas trituradas con una cucharada de mantequilla derretida. Ahora, vamos a cubrir la base del molde con la galleta. Reservamos en la nevera.
  2. Hidratamos la gelatina: mientras, vamos hidratando las láminas de gelatina en un vaso con agua durante unos diez minutos. Iremos comprobando que se han ablandado.
  3. Vamos a montar la nata: con la nata bien fría, la montamos hasta conseguir una textura firme pero cremosa. La reservamos también en la nevera.
  4. A por la crema de piña colada: seguidamente, trituramos la piña en almíbar, puedes dejar algunos trocitos si te gusta esa textura. Y mezclamos el puré de piña con el queso crema, el azúcar y la leche de coco.
  5. Integramos la gelatina y la nata: calentamos la gelatina hidratada, pero sin dejar que hierva, la integramos a la mezcla anterior de piña colada removiendo de forma enérgica para que se integre todo bien. Adicionamos también la nata. Quedará una textura esponjosa.
  6. El montaje: coloca una capa de galletas, cubre con una de crema y así sucesivamente hasta llegar al final del molde, corona con una de crema. También, si así lo prefieres, puedes poner una capa de galletas alrededor del molde.
  7. A la nevera: es muy importante que reserves en la nevera la tarta entre cuatro y seis horas, toda la noche si fuera posible.
  8. Decorar y servir: vamos a desmoldar la tarta con mucho cuidado, para que no se rompa, y a decorar con coco rallado o con pedacitos de piña. Y ya estaría lista para llevar a la mesa y disfrutar de este bocado tropical y refrescante.