Alcalá de Henares, lugar declarado Patrimonio de la Humanidad, no solo es recordada por ser la ciudad natal del famoso escritor español Miguel de Cervantes. Su costumbre repostera también forma parte de la ciudad y ha sido transmitida de generación en generación. Dentro de ese grupo, la Costrada ocupa un lugar importante en establecimientos y hogares locales.
Este dulce, hecho con varias capas de hojaldre, crema pastelera y merengue se ha mantenido en el tiempo gracias a su simpleza y su mezcla de texturas. El origen de la Costrada nace de la vinculación con los cocineros de la ciudad, que a partir de técnicas tradicionales lograron confeccionar tanto un postre para celebraciones como para la venta en confiterías. Aunque la receta pueda parecer complicada, su preparación requiere de pocos ingredientes y un método sencillo que recrearlo en cualquier lugar.
Preparación de la Costrada de Alcalá
Los ingredientes que se necesitan son pocos y fáciles de encontrar. Bastan dos láminas de hojaldre de mantequilla, cuatro huevos, medio litro de leche entera, 280 gramos de azúcar, 40 gramos de maicena, una cucharadita de vainilla y unos 50 gramos de almendra fileteada. Con esta lista breve se consigue elaborar la receta tradicional sin necesidad de añadir nada más.
- El primer paso es trabajar el hojaldre. Para inciar el proceso se precalienta el horno a 200 ºC, se cortan las láminas en tres rectángulos iguales y se pinchan con un tenedor para que no se inflen al cocerse. Una vez en la bandeja, forrada con papel vegetal, se hornean durante unos 25 o 30 minutos, hasta que la superficie quede dorada y crujiente. Después conviene dejarlas enfriar sobre una rejilla, de manera que mantengan su textura firme y no se reblandezcan.
- Mientras el hojaldre se enfría, se prepara la crema pastelera. Se baten las yemas con 100 gramos de azúcar y la maicena hasta formar una mezcla suave. En paralelo, se calienta la leche junto con la vainilla y, cuando esté tibia, se incorpora poco a poco sobre las yemas, sin dejar de remover. La mezcla se devuelve al fuego y se cocina a temperatura media hasta que espese y adquiera consistencia. Una vez lista, se cubre con film transparente y se deja enfriar antes de usarla.
- El siguiente paso es el merengue. Para conseguirlo, se baten las claras a punto de nieve y se añade el azúcar restante de manera gradual, en varias tandas, hasta obtener una textura firme y brillante. Este proceso asegura que el merengue mantenga su volumen durante el horneado y que aporte ligereza a la preparación final.
- Con todos los elementos listos, se procede al montaje. Se coloca una primera lámina de hojaldre como base, sobre ella se extiende la crema pastelera y se cubre con otra plancha de masa. Encima se reparte el merengue de manera uniforme y se cierra con la última lámina. Para terminar, se espolvorean almendras fileteadas sobre la superficie, que aportan aroma y un toque crujiente característico.
- El acabado se consigue con un horneado corto. A 200 °C, en unos diez o quince minutos, el merengue adquiere un tono dorado que contrasta con el resto de capas. Después basta con dejar reposar la Costrada unos minutos antes de cortarla. Lo más recomendable es emplear un cuchillo de sierra para evitar que se rompan las capas. Servida en porciones rectangulares o en unidades individuales, este postre mantiene intacta la tradición repostera de Alcalá de Henares y continúa presente tanto en celebraciones como en la vida cotidiana de la ciudad.