Los trucos para hacer la crema fría de calabacín que lleva casi los mismos ingredientes que el gazpacho

En verano no hay nada como combatir el calor a través del estómago, tomando una buena sopa fría. En una temporada de temperaturas inclementes que parece no tener fin es posible encontrar un alivio con recetas refrescantes que, al menos, no contribuirán a que pasemos más calor. El gazpacho o el salmorejo son los platos fríos más populares, pero, en un verano tan largo como este, es posible que para muchos estén empezando a resultar repetitivos. Por suerte, es posible recurrir a un recetario más local, dejándose seducir por un ajoblanco o una mazamorra cordobesa; o experimentar con nuevas sopas frías. Para ello, el calabacín puede ser tu mejor aliado en una receta con unos ingredientes muy similares a los del gazpacho.

Esta receta es perfecta para un buen plato principal, aunque también puede constituir una comida ligera. Si lo prefieres, puedes guardarla en un termo y llevarlo contigo a la playa o la piscina, convirtiéndola en un práctico almuerzo.

El calabacín es una hortaliza interesante, pero de la que no se suele explotar todo su potencial. Por lo general, suele limitarse su elaboración a hervidos o se queda relegada en un segundo plano, tratando de competir sin éxito con otras verduras y hortalizas en un asado o sofrito. Pero debes saber que, tras el calabacín, se encuentra una sopa refrescante perfecta para el verano.

De acuerdo con la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el calabacín es una de las hortalizas con menor contenido calórico. A menudo se le compara nutricionalmente con la calabaza, por el hecho de pertenecer a la misma familiar botánica, pero presentan diferencias notables. El calabacín tiene una proporción superior de agua, pero una menor cantidad de fibra. Por su parte, mientras que la calabaza es rica en betacarótenos, un potente antioxidante, el calabacín presenta una proporción mucho menor. Pese a esto, se trata de una hortaliza con un gran aporte vitamínico, en concreto, de vitamina C. De hecho, una ración de calabacín puede cubrir el 74% de la ingesta diaria necesaria en hombres y mujeres de entre 20 y 39 años.

Esta sopa también contiene espárragos, un alimento muy energético y rico en inulina, una fibra soluble y prebiótica. Por si fuera poco, esta verdura es fuente de vitaminas C y E. En este caso, nos decantaremos por espárragos blancos, con menor cantidad de minerales que los verdes, pero con un valor nutricional que sigue siendo valioso. También contienen lignanos, compuestos polifenólicos de origen vegetal que actúan como potentes antioxidantes en el organismo.

Receta de sopa fría de calabacín

Aunque normalmente el calabacín se cuece, se asa o se prepara al vapor, pero para esta receta no será necesario. En esta sopa fría, el calabacín se prepara en crudo, por lo que no solo estará lista en minutos, sino que no tendrás que encender el fogón. Así, podrás preparar este plato sin tener que pasar calor en su cocina. Solo necesitarás la ayuda de una buena batidora de mano, la que normalmente empleas para preparar tus gazpachos. Si quieres preparar esta sopa fría de calabacín, necesitarás los siguientes ingredientes:

  • Dos calabacines
  • Media cebolla
  • Un pimiento verde
  • Medio pepino
  • Un diente de ajo
  • Ocho espárragos blancos en conserva
  • Dos tomates
  • Un pepino
  • Una ramita de albahaca
  • Una cucharada de vinagre de manzana
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Medio litro de agua
  • Sal

Como puedes observar, el calabacín no es el único ingrediente que se desvía del gazpacho original. También contiene espárragos, que usaremos como guarnición para este plato, y albahaca, que le aportará potencia de sabor al resultado final y acentuará el color verde del calabacín. Como alternativa, puedes adquirir espárragos verdes y prepararlos en la sartén, para que tu plato sea aún más intenso. Por otro lado, si buscas una mayor predominancia del tomate, te recomendamos que optes por tomates cherry. Aunque su pulpa suele ser más firme, su sabor es más potente, por lo que es ideal para aquellos que buscan incorporar el calabacín en su dieta sin tener que percibir su sabor. Deberás seguir los siguientes pasos para preparar esta receta:

  1. Antes de comenzar con el resto de la receta, si finalmente vas a utilizar espárragos frescos, este es el momento de prepararlos. Para ello, deberás retirarles la parte más dura del tallo, trocearlos, calentar un poco de aceite de oliva en una sartén. Salpiméntalos y ve dorándolos por todas sus caras, durante unos doce minutos o hasta que queden blandos. Después, reserva.
  2. Tras esto, deberás limpiar los calabacines. Para ello, lávalos y despúntalos. No será necesario que les retires la piel, ya que le aportará una tonalidad verde al plato. Después, trocéalos en piezas grandes. Haz lo propio con la cebolla, pelándola y cortándola en dados de gran tamaño.
  3. Añade al vaso de la batidora los calabacines, la cebolla, el ajo, la albahaca, el medio litro de agua, el aceite de oliva y el vinagre. Tritura hasta que la mezcla quede fina. Si ha quedado muy espeso, no dudes en ajustarle el agua a la mezcla.
  4. Corrige la sal en la sopa fría y cuélala en un colador fino.
  5. Tras esto, sirve la sopa fría en unos cuencos y corónala con los espárragos.