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Por qué cada vez más mujeres se lanzan a golpear el saco: “El boxeo te ayuda a liberar estrés y a ganar confianza”

El día cambia en cuanto te enfundas los guantes, piensan miles de mujeres en España antes de acudir a uno de sus entrenamientos de boxeo. Lo que a comienzos de siglo era totalmente residual hoy es un fenómeno imparable: el boxeo amateur, especialmente en su variante sin contacto, arrastra a un número creciente de público femenino. “El aumento es considerable: cada vez veo a más mujeres motivadas practicando boxeo”, explica Yomer Medrano, boxeador y entrenador en el club valenciano de boxeo Barrio Bravo. “Hoy en día se percibe como un deporte más accesible y que proporciona seguridad y empoderamiento, al margen del bienestar físico”.

Alba Ayuso tiene 22 años y es estudiante de Publicidad y Marketing. Estuvo un tiempo planteándose entrar en el gimnasio y pedir una clase de prueba. “Pasaba por delante y me daba respeto dar el paso”. Un día se animó y no paró de boxear hasta ahora. “Buscaba un deporte que me ayudara a sentirme más segura y mejor conmigo misma, y encontré mucho más”, apunta. “Te hace sentir fuerte, tanto física como mentalmente. Te da mucha seguridad, te ayuda a liberar estrés y a ganar confianza en ti misma. Además, cada vez hay más referentes y eso está rompiendo la idea de que el boxeo es solo para hombres”, señala.

Los datos dan buena fe de este auge: en compañías especializadas como Brooklyn Fitboxing —que cuenta con alrededor de 275 centros en España y cuyas clases combinan técnicas de boxeo, kickboxing y muay thai sin contacto físico con ejercicios funcionales— las mujeres constituyen entre el 70% y el 80% del alumnado.

Y a nivel de competición, la propia Federación Española de Boxeo apunta a un crecimiento exponencial desde 2010: las licencias federativas han pasado de ser una cifra marginal a acercarse a las 4.400 mujeres inscritas. A nivel profesional, existen 41 boxeadoras con licencia en activo, frente a 266 hombres. En las categorías infantiles ya existe prácticamente paridad, y las niñas tienen sus propios referentes: boxeadoras como Joana Pastrana —primera campeona de Europa del peso mínimo y varias veces ganadora mundial de la IBF; Jennifer Miranda “Tormenta”, campeona interina del peso pluma de la WBA o Sheila “Bulldog” Martínez, que cambió fútbol por boxeo y se convirtió en la primera campeona de Europa de peso pluma.

Te hace sentir fuerte, tanto física como mentalmente. Te da mucha seguridad, te ayuda a liberar estrés y a ganar confianza en ti misma. Además, cada vez hay más referentes y eso está rompiendo la idea de que el boxeo es solo para hombres

Mujeres de todas las edades

Noemí Filgueira García es técnica jurídica en la Administración Pública y va camino de cumplir 50. Siempre había sido deportista y le apetecía probar algo nuevo. “Ir al gimnasio se suele percibir como una obligación, pero entrenar boxeo lo vivo más como un juego, y lo disfruto más”. Cuenta que en cuanto te familiarizas, los estereotipos se caen. “La realidad está lejos de esa imagen violenta del boxeo que podemos tener por las películas y que no se corresponde con lo que se vive en los entrenamientos”.

Quienes lo practican reportan numerosos beneficios: “Me siento más fuerte y más ágil en general. También he notado que se ha fortalecido la zona abdominal, que mis articulaciones responden mejor y, que mi calidad del sueño ha mejorado”, cuenta Filgueira. También lo completo que resulta: “Trabajas fuerza, cardio, coordinación y concentración”. Yomer Medrano precisa que este ejercicio aeróbico permite “quemar grasa y tonificar el cuerpo” y como extra, “te dota de la capacidad para poder gestionar cualquier situación de estrés”.

Una gran mayoría se queda en el boxeo sin contacto, pero algunas, como Alba y Noemí, deciden pasar también a practicar sparring, término que engloba los combates de entrenamiento. Según datos de 2025 del Ministerio de Cultura y Deporte, el 1,4% de las mujeres en España practica algún tipo de arte marcial, una subida destacada respecto al 1% de 2019. “A nivel amateur, hay pocas chicas que den el paso al sparring porque siguen siendo más cautelosas que los hombres en ese aspecto”, precisa Yomer Medrano.

Un bálsamo para la salud mental

Pero las repercusiones del boxeo van mucho más allá de la forma física. “Lo que más he notado ha sido la gestión de la ansiedad”, apunta Alba Ayuso. “El boxeo me ayuda muchísimo a regularme, a desconectar y a liberar. Además, también me ha dado más confianza en mí misma y más disciplina en el día a día”, completa. Reconoce que a veces coger la mochila e ir a clase puede dar pereza, pero tiene en mente lo bien que se sentirá después. “Salgo del club con una sensación de calma increíble, como si hubiese soltado la tensión. Me quedo muy satisfecha”.

Para muchas, el boxeo ha cambiado totalmente su vida. “He notado un aumento de la confianza que va mucho más allá de lo físico. Es difícil de explicar, pero sientes una energía y una seguridad distinta que luego también se trasladan a otros aspectos del día a día”, señala por su parte Noemí Filgueira. “Además, ayuda mucho a desarrollar la disciplina”.

Muchos estudios ponen de manifiesto los beneficios del boxeo para la salud mental: un análisis publicado en The Lancet Psychiatry que examinó los hábitos de ejercicio y los datos de salud mental de 1,2 millones de estadounidenses a lo largo de tres años, concluyó que quienes practicaban boxeo tenían un 20% menos de carga mental negativa que los que no hacían ejercicio.

La realidad está lejos de esa imagen violenta del boxeo que podemos tener por las películas y que no se corresponde con lo que se vive en los entrenamientos

Otra revisión, publicada en el American Journal of Lifestyle Medicine por investigadores de la Universidad de Toronto y el Centro para la Adicción y la Salud Mental, examinó 16 estudios sobre el boxeo sin contacto como intervención para la salud mental. Entre las conclusiones, destaca que su eficacia reside en la combinación de dos elementos que por sí solos resultan beneficiosos: el entrenamiento de intervalos de alta intensidad (más conocido como HIIT, siglas de High Intensity Interval Training), y las prácticas de mindfulness o atención plena. Respiración profunda, conciencia corporal o propiocepción altamente desarrollada, concentración y coordinación ojo-mano se activan frente al saco, a la vez que el corazón bombea y la musculatura trabaja. Lo habitual es hacer dos o tres minutos de trabajo intenso y unos 30 o 60 segundos de descanso.

La citada revisión de estudios determinó que esta combinación de factores logró una reducción significativa en los síntomas de ansiedad, depresión, TEPT (trastorno de estrés postraumático) e incluso los síntomas negativos de la esquizofrenia. En Alemania, un ensayo de cuatro semanas (con tres sesiones de boxeo por semana) con pacientes psiquiátricos hospitalizados arrojó reducciones estadísticamente significativas en los síntomas de ansiedad y depresión.

El componente social: amiga, vente a boxear

“El componente social es muy importante”, señala Noemí Filgueira. “En el club coincides con otras personas que disfrutan haciendo lo mismo que tú y con las que puedes compartir consejos, sensaciones y enriquecer mucho tu experiencia. El ambiente es muy sano y se crea una comunidad inclusiva y acogedora”.

“Lo mejor que me llevo es la gente. La comunidad que me he encontrado en el club es algo que nunca me habría esperado. Toda la semana aguardo a que llegue el momento para ver a mis compañeros”, dice Alba Ayuso. “Enseguida te sientes parte del grupo”.

Vienen mujeres de todas las edades, que son el grueso de nuestro alumnado. A algunas les ha ayudado a salir de la depresión, a otras a encontrarse mejor durante la menopausia. Y muchas personas han hecho nuevos amigos o tienen una motivación para afrontar el día

Iván Bello, entrenador de boxeo en Brooklyn Fitboxing en Santiago de Compostela, coincide en que el espíritu comunitario es algo inherente a este deporte. “Aquí vienen mujeres de todas las edades, que son el grueso de nuestro alumnado. A algunas les ha ayudado a salir de la depresión, a otras a encontrarse mejor durante la menopausia. Y muchas personas han hecho nuevos amigos o tienen una motivación para afrontar el día”, destaca.

Todo apunta a que la pasión por el boxeo seguirá creciendo: el informe COEDPI del año pasado —que contabiliza un total de 188.000 licencias federativas, lideradas por el judo y el karate— señala que el boxeo en España se ha consolidado como un fenómeno de masas y salud, impulsado por una nueva oleada de gimnasios boutique especializados en estos deportes sin contacto y la alta participación femenina.