El grupo de punk Piperrak gana en los tribunales la batalla por los derechos de 'Kualkier día' y sus dos primeros discos
Los fundadores del extinto grupo de punk Piperrak han ganado la batalla judicial para que su antigua discográfica les pague más de 37.000 euros por el dinero que ha ganado con sus canciones y discos en Spotify y en las tiendas en la última década. Los tribunales han obligado al sello Hilargi a resarcir a los músicos, entre otras cosas, por los millones de reproducciones que atesoran canciones como Kualkier día y también por la inclusión de dos de sus temas en la serie Patria de HBO.
Piperrak (“pimientos” en euskera) fue fundado a principios de la década de los noventa en La Ribera navarra con un cuarteto que, después de dos maquetas, debutó en 1994 con Arde Ribera, dando paso a Los muertos de siempre dos años después y con Fernando Madina (Reincidentes) como productor. Dos discos puente entre los supervivientes del rock radical vasco y los grupos emergentes de un punk rock más melódico. El grupo, que publicó ambos trabajos con Hilargi (Discos Suicidas), se separó en 1998.
Los enfrentamientos con su antigua discográfica llegaron ya en 2022. Para entonces Piperrak había vivido una fugaz vuelta a los escenarios y su cantante Josetxu había lanzado su carrera en solitario con The Riber Rock Band. Kualkier día, uno de los cortes de su primer disco, se había convertido en un himno de rabia y apatía punk, viviendo una segunda juventud en 2004 tras ser versionado por Boikot en su disco Tus problemas crecen. Casi tres décadas después, Piperrak se dio cuenta de que su discográfica les debía miles y miles de euros por la explotación de sus canciones a lo largo de esos años de silencio.
La Audiencia Provincial de Bizkaia ha sellado la victoria de los fundadores de la banda de punk ribereño, aunque se ha solicitado una aclaración y todavía queda por delante un posible recurso antes de la hipotética fase de ejecución de la sentencia. Los jueces han condenado por la vía civil a Hilargi Ediciones Musicales a pagar algo más de 37.000 euros a los antiguos miembros de la banda tanto por vender una reedición de su primer disco como por las reproducciones que atesoran sus canciones en plataformas. En Spotify sus cinco canciones más escuchadas —todas de su debut— suman más de 36 millones de reproducciones. Dos de ellas sonaron de fondo en dos capítulos distintos de la serie Patria de HBO.
Los jueces han rebajado las cantidades establecidas en la primera sentencia del juzgado de lo mercantil hasta dejar en 16.800 la cantidad correspondiente a las reproducciones de Spotify y en 18.900 euros el dinero por la venta de las reediciones de sus discos en la última década, a lo que hay que sumar el dinero ganado en otras plataformas como YouTube y las ganancias derivadas de la presencia de dos canciones del grupo en sendos capítulos de Patria. Los jueces incluyen 1.210 euros más por los “gastos de investigación” en que incurrió el grupo para reunir las pruebas necesarias para la demanda.
Del casete a Spotify
La documentación judicial del caso, que ha podido examinar elDiario.es, revela el enfrentamiento entre los fundadores de Piperrak —uno de ellos, ya fallecido, representado por un familiar— y la discográfica Hilargi Ediciones Musicales, una de las sociedades que sostienen Discos Suicidas, disquera fundada en los años ochenta y cuyo sello está en trabajos de grupos como Eskorbuto, M.C.D., Reincidentes, Parabellum, los canarios Guerrilla Urbana o Doctor Deseo.
La discográfica presentó varias alegaciones y solo una es acogida por la sentencia, aunque es determinante para rebajar a menos de la mitad la factura final del caso: el primer juzgado calculó mal y al alza el dinero que debían pagar a los fundadores de Piperrak por las reproducciones de sus canciones en Spotify. También se quedan fuera de la cuenta cuatro canciones que no figuraban en los contratos. El resto de argumentos de Hilargi no han tenido tanta suerte. Ni los relativos a las distintas empresas que desarrollan la actividad discográfica ni las alegaciones sobre cómo el juzgado había “confundido” los derechos de autor de las canciones con los derechos de los intérpretes.
La empresa también alegó que intentó hacer varios de los pagos reclamados pero que algunos cheques les fueron devueltos con el sobre cerrado, lo que según su versión pasó con el dinero salido de Patria y “el resumen de royalties”. Otros pagos, añade, se hicieron “en tiempo y forma” y otros corresponde a la SGAE realizarlos.
El punto principal del debate jurídico del caso ha girado en torno a los contratos que Piperrak firmó con Hilargi en los años noventa para sus dos primeros discos y si algunas cláusulas son compatibles con la Ley de Propiedad Intelectual. En concreto la que cedía los derechos de explotación de sus temas más emblemáticos “por cualquier sistema conocido o que pueda inventarse”, algo que hoy aplica a plataformas como Spotify, YouTube o Amazon Music. La respuesta de los jueces es contundente y recuerdan que la Ley ya prohibía esto en esa época: “La transmisión de los derechos de explotación no alcanza a las modalidades de utilización o medios de difusión inexistentes o desconocidos al tiempo de la cesión”.
Un contrato de cesión de los años noventa, concluye por tanto la sentencia, no podía condicionar los derechos de las canciones en unas plataformas de reproducción que todavía no se habían inventado.