La guerra interna de Mägo de Oz: sentencias, indemnizaciones y un portazo a reunir al grupo original
Mägo de Oz puede presumir de ser el grupo que abrió de par en par las puertas del heavy metal español a las audiencias masivas y el gran público. La banda madrileña que mezcla violines y guitarras lleva casi cuatro décadas sobre los escenarios, aunque con una formación muy distinta con la que arrancó su historia. Varias sentencias judiciales revelan cómo los fundadores y actuales líderes del grupo, el batería Txus y el violinista Moha, han sido condenados a pagar 33.000 euros a los antiguos guitarristas de la banda, Carlitos y Frank, tal y como habían pactado tras su salida del grupo. Los documentos de la demanda muestran el cruce de acusaciones entre antiguos compañeros y cómo los propios líderes de la banda descartan que la formación original vuelva a reunirse.
Jesús María Hernández (Txus) y Carlos Prieto (Moha) fundaron el grupo Mägo de Oz en mayo de 1989 en el barrio madrileño de Begoña. Amigos desde la adolescencia, los primeros ensayos en un local de una asociación vecinal de Fuencarral dieron paso a un primer disco homónimo publicado en 1994. Un lanzamiento en el que Juan Carlos Marín (Carlitos) ya participó como guitarrista tras estrenarse dos años antes en un concierto en Sevilla. Francisco Javier Gómez de la Serna (Frank) se incorporó a la segunda guitarra antes del segundo disco de la banda, Jesús de Chamberí, publicado en 1996 ya con José Andrëa como vocalista.
Después de su discreto debut más pegado al rock y al blues, el segundo álbum del grupo dio paso a La Leyenda de la Mancha, Finisterra o las tres entregas de Gaia. Más de tres millones de discos vendidos tanto en España como en América, números inalcanzables para los pioneros del heavy metal español como Barón Rojo, Ángeles del Infierno, Panzer, Sangre Azul o Santa, además de una presencia inédita para el género en los medios de masas y emisoras comerciales. Los años dieron paso a las grietas y José Andrëa, la voz más reconocible de los años dorados del grupo, abandonó la banda en 2011. Los guitarristas Carlitos y Frank anunciaron su salida ya en febrero de 2020, formando el grupo Runa Llena.
Los documentos judiciales a los que ha accedido elDiario.es revelan que en ese mismo momento empezó una batalla judicial entre los fundadores del grupo que se mantenían al frente de Mägo de Oz, Txus y Moha, y los guitarristas que habían abandonado la formación. Su salida de la banda se había sellado con la firma de un contrato en la que ambas partes adquirían una serie de compromisos. Los guitarristas dejaban el grupo, renunciaban a sus derechos sobre la marca, se desprendían de su parte de la empresa 'Mago de Oz Espectáculos SL' y, a cambio, recibían una remuneración. Un total de 53.000 euros por cabeza para cada uno en varios pagos a lo largo de 2020.
Frank y Carlitos decidieron ir a los tribunales un año después para reclamar los 33.000 euros que sus antiguos compañeros les habían dejado sin pagar. Txus y Moha contestaron con una reconvención de la demanda en la que acusaban a los guitarristas de haber incumplido su parte del contrato: no habían ido al notario a renunciar a su parte de la empresa y, además, habían creado una nueva llamada 'Los Magos Entertainment'. Por encima de todo, añadían el batería y el violinista en sus alegaciones, ese año 2020 fue el año de la pandemia en que tuvieron que suspender una gira mundial y eso impidió cumplir con los compromisos económicos del contrato.
Primero un juzgado y ahora la Audiencia Provincial de Madrid han dado la razón a Frank y Carlitos frente a los dos fundadores del grupo y han reconocido su derecho a cobrar esos 33.000 euros cada uno además de los intereses que se han generado en los últimos seis años. Ambas sentencias, que han sido recurridas en casación ante la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo a la espera de la admisión a trámite, entienden que el contrato que firmaron en 2020 está plenamente vigente y que los efectos de la pandemia, tantos años después, no impiden que los líderes de Mägo de Oz paguen lo adeudado a sus antiguos compañeros.
“A nadie le interesa la reunificación del grupo”
El grupo Mägo de Oz está de gira después de sacar su último disco, Malicia, la noche de las brujas (2025, Warner Music), con el cantante Rafa Blas al micrófono y con Txus y Moha como únicos miembros originales del grupo, aunque algunos como el bajista Fernando Mainer llevan más de una década en la banda. Una de sus últimas polémicas tuvo lugar el verano pasado cuando uno de sus actuales guitarristas, Víctor de Andrés, insultó al presidente del Gobierno y después bromeó con la prostitución a cuenta del caso Koldo: “Dejad de robarnos, sobre todo la cocaína y las putas”. El Concello de Vilagarcía canceló su participación en las fiestas de San Roque y llamó, en su lugar, a los Toreros Muertos de Pablo Carbonell.
La relación de Mägo de Oz con algunos de sus antiguos miembros, al menos a nivel público, siempre ha sido conflictiva. Varios de ellos, como por ejemplo el cantante del primer disco Juanma Lobón, se agruparon hace una década bajo el proyecto Amigoz, capitaneado por el primer bajista del grupo, Salva García. En la actualidad, bajo el nombre de Kabrönes, antiguos miembros de la banda dan conciertos repasando los grandes éxitos de la primera etapa del grupo: José Andrëa, los guitarristas Frank y Carlitos y el bajista Salva, entre otros.
Las sentencias que ha podido examinar elDiario.es revelan que los propios Txus y Moha esgrimieron como argumento a su favor que no había ninguna intención de reunificar la formación original de la banda. “Es muy claro que a ninguna de las partes le interesa, casi cuatro años después de la ruptura, la reunificación del grupo musical ”Mägo de Oz“ en su formación anterior, dado el deterioro en lo personal y en lo artístico”.
Los jueces que han estudiado el pleito entienden que nada impide a los actuales miembros de Mägo de Oz pagar esos 33.000 euros a sus dos antiguos guitarristas. En primer lugar, dicen las sentencias, porque no incurrieron en ningún incumplimiento grave al poner en marcha una nueva empresa llamada “Los Magos Entertainment” o por no ir al notario a certificar su renuncia a la empresa anterior. Esas alegaciones “no tienen la relevancia o gravedad suficiente para impedirles exigir el pago”.
Tampoco prosperan las alegaciones sobre cómo la pandemia de 2020 provocó la suspensión de las giras musicales y eso impidió al grupo pagar a sus antiguos integrantes. Los jueces repasan las cuentas de la empresa que también es obligada al pago: números rojos el año de la pandemia pero vuelta a los beneficios en 2021. Mägo de Oz recibió, incluso, una “ayuda” de más de 155.000 euros en ese periodo de tiempo y se ofrecieron a hacer algunos pagos a sus antiguos guitarristas. La pandemia, dicen los jueces, fue algo “imprevisible e inevitable” pero sí pudieron afrontar el pago un año después: el grupo volvió a los escenarios con una importante gira por España y América.
El caso está ahora en manos de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo. Txus, Moha y la empresa que sustenta la banda ha llevado el caso en casación y ahora están pendientes de si el alto tribunal admite o no a trámite su reclamación y acepta estudiar el fondo del asunto.