Amnistía Internacional, sobre los audios de militares presumiendo de palizas a migrantes: “Puede ser claramente tortura”
Amnistía Internacional (AI) considera que los audios desvelados por elDiario.es, en los que un grupo de soldados presume de sus palizas a migrantes en Ceuta, revelan posibles actos de tortura u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes. La ONG se ha referido en estos términos a las grabaciones que recogen parte de una conversación entre al menos tres militares en servicio en Ceuta durante uno de sus turnos de vigilancia. En ellas describen agresiones a migrantes “sin que se lo esperen” y tratos vejatorios.
“Los audios confirman algo muy importante, que no es legítima defensa de los militares en casos de agresiones, que también se han producido, sino que simplemente son operaciones de castigo que buscan humillar a inmigrantes. Y en este caso puede ser claramente tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes”, ha denunciado el director de Amnistía Internacional España, Esteban Beltrán, en declaraciones a este medio.
La organización ha exigido una investigación transparente. Según ha explicado Beltrán, se han dirigido por carta a la ministra de Defensa y han pedido “una actualización de la investigación interna que anunció, es decir, si ha emprendido investigaciones, si son exhaustivas, si se ha suspendido o no cautelarmente a militares implicados en torturas, tratos crueles, inhumanos o degradantes”.
Defensa envía los audios al juzgado
Horas después, el Ministerio de Defensa ha informado de que ha remitido al juzgado de guardia de Ceuta y a la Fiscalía la investigación publicada por este medio sobre los audios. Esta información, según indica Defensa, se ha adjuntado a la documentación remitida a finales de septiembre por el mismo Ministerio, que trasladó por la vía judicial el informe de Amnistía Internacional que denunció prácticas como palizas, acoso, humillaciones y el robo de dinero y teléfonos móviles por parte de militares que patrullan la ciudad, recogiendo parte de los hallazgos previos de elDiario.es.
“El Ministerio de Defensa adjunta a la información ya remitida al juzgado de guardia de Ceuta y a la Fiscalía, la noticia publicada por elDiario.es, de la que se han hecho eco varios medios de comunicación, en la que se hace referencia a unos audios de supuestas conductas delictivas por parte de personal militar desplegado en Ceuta”, reza el escueto comunicado publicado este jueves por el departamento dirigido por Margarita Robles. “Se remite la información a los efectos oportunos y para preservar el buen nombre de las Fuerzas Armadas”.
Tras el comunicado de Defensa, Amnistía Internacional ha señalado que las autoridades estatales tienen la “obligación” de “investigar de oficio estos hechos y por lo tanto tiene que haber una colaboración entre Fiscalía y Defensa ante toda la información que hay”. “Fiscalía no tiene que esperar a que le lleguen los casos”, sostiene Virginia Álvarez, investigadora de Amnistía Internacional España.
“No se puede poner la responsabilidad de estas investigaciones sobre las víctimas, que además se encuentran en una situación muy vulnerable, ya que por su situación, corren el riesgo de poder sufrir represalias o ser expulsadas sin acceso a justicia”, señala la investigadora de la entidad especializada en derechos humanos. “Fiscalía debería hacer un trabajo proactivo para investigar y garantizar que las víctimas que así lo quieran, puedan realizar denuncias de manera segura”.
Este domingo, la víspera del 12 de octubre, Margarita Robles defendió el trabajo de los soldados destinados en Ceuta y calificó de “críticas injustas” las denuncias de agresiones a migrantes, muchas ya contrastadas, pese a que su propio departamento las ha enviado al juzgado. “Me siento profundamente orgullosa de la labor que realizan, una labor callada que ha sufrido alguna crítica injusta fruto del desconocimiento”, dijo la titular de Defensa a los soldados destinados en la ciudad autónoma.
De los primeros testimonios a los audios
Desde hace un mes, elDiario.es ha publicado distintas investigaciones sobre las denuncias de palizas de militares a migrantes en Ceuta. Sin embargo, este medio no ha recibido respuesta alguna por parte del Ministerio de Defensa, pese a las insistentes preguntas trasladadas a su departamento de prensa.
Primero llegaron los testimonios de más de una veintena de migrantes, acompañadas de fotos e informes médicos. Este medio también publicó varios casos de menores rociados con gas pimienta por efectivos de las Fuerzas Armadas, mientras los chavales realizaban actividades cotidianas, como volver de comprar comida o dirigirse a su campamento. Después, varios vídeos publicados y verificados por este medio confirmaron parte de la violencia que describen los migrantes.
Más adelante, las primeras denuncias de palizas fueron presentadas en comisaría y el informe de Amnistía Internacional que hablaba de “torturas” por parte de efectivos de las Fuerzas Armadas fue enviado al juzgado. La ONG documentó, a través de 22 testimonios directos, palizas, vejaciones, robo de dinero y teléfonos móviles por parte de militares que patrullan Ceuta, en particular por “unidades de Regulares y de la Legión” en lo que “parece ser un patrón” contra los migrantes en la ciudad autónoma.
Pese a contar con la información, Defensa no trasladó las denuncias a la Justicia hasta que se publicó dicho informe, el pasado 30 de septiembre. El departamento encabezado por Robles remitió entonces a la Fiscalía y el Juzgado de Guardia de Ceuta las denuncias y encargó una investigación interna para dilucidar “responsabilidades individuales”. Según ha informado la Agencia EFE, la Comandancia General de Ceuta del Ejército de Tierra está investigando las supuestas torturas y vejaciones por parte de algunos miembros de las Fuerzas Armadas a migrantes que permanecen en la ciudad autónoma.
Fiscalía debería hacer un trabajo proactivo para investigar y garantizar que las víctimas que así lo quieran, puedan realizar denuncias de manera segura
Por último, en los nuevos audios revelados por elDiario.es se puede escuchar cómo un grupo de militares españoles en servicio en la ciudad autónoma confirma y describe entre risas detalles de algunas de estas prácticas abusivas en una conversación durante una de sus misiones.
La charla se produjo la noche del 21 al 22 de septiembre. Un grupo de militares de servicio en Ceuta cumplía uno de sus turnos de vigilancia en un punto fijo de la ciudad. En concreto, se encontraba en la carretera que colinda con el Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI), próximo a uno de los bosques de la ciudad autónoma.
Alrededor de la medianoche, junto a su vehículo oficial, el batallón permaneció posicionado durante al menos 50 minutos en este punto y, sin apenas movimiento en la zona, los soldados se relajaron y empezaron a describir algunas de las actuaciones que realizan en el marco de la crisis migratoria en la ciudad autónoma tras la entrada de decenas de miles de personas a finales de julio desde Marruecos.
Entre las actuaciones comentadas, los al menos tres militares participantes en la conversación relatan palizas aparentemente injustificadas, posibles técnicas de engaño para atrapar a personas marroquíes antes de golpearlos o “pruebas” realizadas a los migrantes que podrían ser constitutivas de un delito de torturas. En general, el tono de los soldados traslada una normalización de estas prácticas, aunque a su vez los efectivos reconocen evitar “escuchar” o hablar con los agredidos porque, dicen, les puede llegar a “dar pena”.
En los audios, al menos tres militares en servicio admiten haber participado de manera directa o indirecta en agresiones contra personas migrantes que, según trasladan, no suponían una amenaza para la patrulla.
Los miembros de las Fuerzas Armadas también describen las sensaciones que les provocan este tipo de agresiones. “Lo que pasa es que [pegar] sin guantes mola más. Sin guantes se escucha el 'plas'”, dice uno de los militares, imitando con énfasis el sonido de un tortazo. Sus compañeros rompen a reír: “Sin guantes suena; con guantes, duele”, matiza otro de ellos, mientras las risas continúan en los audios a los que ha accedido este medio. “Con guantes suena también”, apunta un tercero antes de que otra voz remate en medio del jolgorio: “Hay que ser buenas personas; hay que usar guantes”.