Defensa envía a la Justicia las denuncias de torturas y tratos degradantes de militares a migrantes en Ceuta
El Ministerio de Defensa ha remitido a la Fiscalía y el Juzgado de Guardia de Ceuta las denuncias de torturas y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes de militares a migrantes en Ceuta documentadas por Amnistía Internacional tras los hallazgos previos de las investigaciones publicadas por elDiario.es desde hace dos semanas. Asimismo, ha encargado una investigación interna para dilucidar “responsabilidades individuales”.
La organización internacional ha denunciado este miércoles en un informe “un patrón” de prácticas como “palizas, acoso, humillaciones y el robo de dinero y confiscación y rotura de teléfonos móviles a personas migrantes, sin importar su edad, condición o género” en particular por “unidades de Regulares y de la Legión” contra personas migrantes que permanecen en las calles de la ciudad o en asentamientos informales tras la entrada masiva desde Marruecos a finales de julio.
El departamento que dirige Margarita Robles ha informado de que ha remitido el informe a la Fiscalía y al Juzgado de Guardia de Ceuta. Además, ha trasladado que ha instado al Mando de Operaciones (MOPS) a investigar y dilucidar responsabilidades individuales “para preservar el buen hacer y nombre de las Fuerzas Armadas”.
La organización asegura haber recogido 22 testimonios directos que atribuyen a militares que patrullan la ciudad “palizas, acoso, humillaciones y el robo de dinero y confiscación y rotura de teléfonos móviles de personas migrantes sin importar su edad, condición o género”. Según sus conclusiones, apoyadas por vídeos y testimonios de los migrantes, algunos militares “han llegado a actuar de noche y encapuchados contra las personas migrantes —para evitar ser reconocidos— propinándoles golpes y palizas, o rociando la cara y el cuerpo con un espray irritante y procediendo a su expulsión sumaria a través de la valla del Tarajal.
Según los testimonios recabados por la organización, y tal como relataron decenas de migrantes a elDiario.es, las actuaciones de los militares incluyen “insultos y amenazas constantes” para que abandonen Ceuta, “impedirles dormir por la noche y transitar de día, obligar a los jóvenes a raparse el pelo, arrodillarse para besar una cruz cristiana a personas que son musulmanas, golpearles fuertemente y con brutalidad en la cabeza y la espalda con porras y botas y retirarles la comida si se niegan a cumplir una orden”.
elDiario.es publicó por primera vez el caso de más cinco personas que, en distintos puntos de la ciudad, denunciaron haber sido obligados por militares a raparse la cabeza, o incluso fueron los soldados quienes les cortaron a trasquilones parte del pelo que tanto tratan de cuidarse muchos jóvenes marroquíes.
A lo largo de sus investigaciones, este medio ha preguntado al Ministerio de Defensa repetidamente sobre estas actuaciones, sin obtener respuesta. Desde Moncloa se han ceñido a reiterar su intención de abrir una investigación interna.
A través de vídeos y fotografías, Amnistía Internacional ha documentado cuerpos magullados de migrantes con lesiones que “parecen compatibles con golpes” de las porras reglamentarias. En su investigación, la ONG menciona algunos casos concretos. Dos chicos marroquíes entrevistados por la organización presentaban ese tipo de lesiones en la cabeza, “una zona muy sensible por el alto riesgo de conmociones cerebrales y otros traumatismos craneales”. Según el testimonio recabado por la ONG, uno de ellos fue “obligado a arrodillarse antes de ser golpeado”.
Un hombre marroquí contó a la organización que llevaba 25 días sin poder caminar “tras haber sido empujado por un militar desde una altura elevada tras ser despertados y acosados por un grupo de militares mientras dormía a las puertas de la Ermita de San Antonio”, al este del puerto ceutí.
La ONG también destaca el caso de un chico marroquí y otro argelino “golpeados reiteradamente con porras y puñetazos mientras estaban inmovilizados con bridas de sujeción, cuyas marcas en las muñecas pudo constatar la organización”, según contaron los migrantes al equipo de Amnistía que visitó la ciudad del 10 al 15 de septiembre. “Me pusieron bridas y me metieron en el maletero. Cuando me sacaron, me amordazaron la boca y me pegaron la cara contra un árbol, y así me pegaron porrazos y puñetazos. Cuando terminaron, me tiraron por un terraplén”, contó uno de los jóvenes entrevistados por Amnistía Internacional.
Una veintena de testimonios recopilados de manera directa por elDiario.es a mediados de septiembre, a los que se suma un centenar de casos detectados por organizaciones sobre el terreno, describieron un patrón común por parte de determinados grupos de soldados españoles (especialmente por parte de regulares y legionarios) que actúan con violencia contra los marroquíes llegados a finales de julio a Ceuta, incluidos menores de edad.
Estos relatos pusieron de relieve que patrullas de militares han recorrido Ceuta en busca de migrantes a los que agredir y robar dinero y teléfonos móviles, además de prácticas humillantes, como obligar a raparse el pelo ante la amenaza de devolverles a Marruecos o golpearles en caso de negarse a hacer cualquier cosa que se les ordenase con la finalidad de denigrarlos.
Este medio también accedió y verificó varios vídeos de agresiones de militares uniformados contra personas migrantes en la ciudad autónoma ocurridos en las últimas semanas. En uno de esos sucesos, un joven que trataba de escapar por una vía próxima a uno de los campamentos de acogida del Gobierno es atrapado por un grupo de soldados que lo lanzan en la ladera de un pequeño cerro, junto a varios arbustos, y lo acaban apaleando. Las grabaciones muestran otros casos de estas palizas sistemáticas.
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