El Mundial de Fútbol dispara las ventas de Panini y agota sus cromos: “Fabricamos 24 horas al día, no lo esperábamos”
El próximo jueves 11 de junio comienza el Mundial de Fútbol de Estados Unidos, Canadá y México, pero, desde hace semanas, está en marcha otra competición: la de completar el álbum de cromos de las selecciones. Para la filial española de la empresa italiana Panini, el hecho de que haya Mundial no solo significa que vaya a ser un buen año en ventas, sino que, en esta ocasión, se han quedado sin stock de pegatinas. “Nunca había empezado de esta manera, sobre todo en España y en Portugal. En Brasil siempre ha sido una locura, pero, este año, hay falta de producto y estamos produciendo 24 horas al día. No lo esperábamos”, reconoce Lluís Torrent, director general de Panini en España. Una fiebre por los cromos que deja claro que el coleccionismo vive un momento dulce.
“Una única explicación no hay”, asume. “Una de las causas puede ser que este año hay más selecciones, 48; y más cromos, 980 en total. Al haber tantos, hay adultos que se han reenganchado. Hay hambre y se compran cajas enteras”, explica Torrent. “Es cierto, hay escasez de producto y estamos trabajando con todas las máquinas que podemos”. En España, Panini no cuenta con ningún centro de producción –aunque no lo descarta a futuro– y todas sus pegatinas se producen en Italia y Brasil.
En este Mundial de la FIFA, los cromos de Panini son más pequeños que en ocasiones anteriores. El objetivo, asegura Torrent, es que el álbum no sea mucho más grande que en otras citas deportivas. “Al haber más selecciones, hemos reducido el tamaño para que cada equipo quepa en dos páginas”, argumenta el directivo, que también niega una fuerte subida de precios, como indican algunos coleccionistas.
Panini, en cambio, defiende su política de precios que en el pasado ha sido criticada, como se indicó en este tema de elDiario.es, por comercializar sobres especiales a 10 euros, que aumentaban la probabilidad de obtener las figuras de Messi o de Ronaldo. Torrent señala que “los cromos, de esta colección del Mundial, se imprimen siempre en la misma proporción” y no “hay ni raros ni menos cantidad de impresos” de algún jugador en concreto. “En esta colección, el sobre de siete cromos se vende a 1,5 euros. Es decir, cada cromo sale a 0,21 euros. El anterior Mundial, el sobre contenía cinco y el precio era de un euro. Es decir a 0,20 euros cada cromo. El incremento en cuatro años me parece más que moderado”, afirma. La colección es de 980 cromos, lo que deja completar el álbum en unos 210 euros, según apunta el director general de Panini. “Es cierto que salen repetidos y se necesitan más sobres”, admite, “pero con el intercambio de cromos repetidos” se puede llegar a completar el álbum.
El tirón del Mundial va a disparar las ventas de Panini, que cerró 2025 con un volumen de ingresos de 93 millones de euros. “Vamos a mejorar sin lugar a dudas”, explica su responsable en España. “Este año, superaremos los 100 millones de facturación”.
Panini apunta que, cada año, lanza en España más de 60 colecciones y, aunque las vinculadas al fútbol, sea La Liga o el Mundial, concentran más atención mediática, el coleccionismo va más allá del deporte mayoritario y, además, es un factor intergeneracional. “Lo que suele pasar con el fútbol es que, a partir de cierta edad, los 13 o 14 años, se empiezan a dejar los cromos porque se ven como algo infantil, pero eso se pasa con los años. Se vuelve a contagiar el coleccionismo”.
“También es una forma de empezar a gestionar el dinero. Por ejemplo, si al niño o a la niña le dan cinco euros, pues tiene que administrarlos, ver cuántos paquetes compran y cuándo”, argumenta Torrent. “Los cromos también sirven de herramienta de socialización, hay que saber ordenarlos, intercambiarlos, tienen un aspecto positivo de convivencia y de sociabilidad”.
Una empresa de origen familiar
Como recuerda Torrent, el origen de Panini está en Módena, como empresa familiar. “Eran ocho hermanos y empezaron en la década de los 60. Una de las hermanas trabajaba limpiando en la casa de un abogado que tenía un quiosco cerca de la catedral. No tenían una lira, pero acabaron comprando el negocio prometiendo que pagarían cuando pudieran. Vieron que había interés por productos infantiles, pero no los hacía nadie. Supieron que en Milán había un editor de cromos y lo convencieron para hacer colecciones para niños”. Y hasta ahora.
Desde hace años, la compañía ya no está en manos de la familia que le dio nombre. Durante un tiempo, estuvo controlada por el grupo italiano De Agostini. Posteriormente, por el recientemente fallecido empresario italoargentino Aldo Hugo Sallustro, en una inversión conjunta con las hermanas Baroni. Y, según explica Il Sole 24 Ore, la compañía está ahora en el foco de varios fondos de inversión.
En el caso del negocio en España, la raíz de la filial data de hace medio siglo. “Conocí a todos los hermanos Panini”, indica Lluís Torrent. “Hace 47 años, yo me dedicaba al inmobiliario. Hubo un señor belga que nos quiso comprar una propiedad y resultó que era el segundo cliente histórico de Panini. El primero era un suizo. Me convenció de que teníamos que hacer cromos en España”.
Final al contrato con FIFA
En los próximos años se va a abrir una nueva etapa para Panini, porque la FIFA llegó hace meses a un acuerdo con un gigante estadounidense para la producción de los coleccionables ligados a sus competiciones de fútbol. Se trata de Fanatics, propietaria de los derechos de coleccionables de la NBA o la NFL, además de diversas plataformas digitales, con unos ingresos, solo en fútbol, que superan los 1.300 millones de dólares, según la información publicada por The New York Times.
“Como parte del acuerdo, y mientras esté en vigor, Fanatics acercará la magia del deporte rey a jóvenes de todos los rincones del mundo y ayudará a fomentar el fútbol juvenil a escala global mediante la distribución gratuita de coleccionables por un valor superior a 150 millones de dólares”, explicó la FIFA a través de un comunicado.
Al margen de los cromos, el negocio de Panini está en los cómics y en el manga. Esta última pata se desarrolló, explica su directivo, sobre todo, durante la pandemia; y en el caso de los cómics, con acuerdos para comercializar Marvel y DC Comics. En un momento donde los quioscos de prensa han dejado atrás sus mejores momentos, los cromos han buscado otras vías para su comercialización. “Tenemos 60.000 puntos de venta. Estamos en librerías, en grandes superficies, en el canal impulso”, enumera Torrent. “En Toledo, por ejemplo, ya no estamos en ningún quiosco”, concluye.