Inteligencia artificial e inmobiliaria: Redpiso multiplica por treinta el uso de IA en dos años

La digitalización y la inteligencia artificial han cambiado radicalmente la manera de hacer negocios, también en el mercado de la vivienda. El Grupo Inmobiliario Redpiso, uno de los más importantes del sector, ha culminado en los últimos años una transformación profunda: lo que hace apenas una década era un esquema predominantemente tradicional, basado en la captación presencial y el contacto directo con los clientes, ha evolucionado hacia una estructura en la que la digitalización es un elemento central del día a día. Así lo reflejan los datos internos de la compañía: en 2015, solo el 26% de las operaciones de compra y venta incluían algún paso digital en la fase de captación; en la actualidad, ese porcentaje alcanza el 89%.

El salto no es únicamente cuantitativo. La incorporación sistemática de canales digitales ha permitido a la empresa optimizar la gestión de contactos, agilizar los tiempos de respuesta y ampliar el alcance de su oferta a públicos más diversos. Según la compañía, esta consolidación de la presencia online ha mejorado la eficiencia operativa y ha aportado mayor transparencia al proceso, tanto para compradores como para vendedores.

En paralelo a esa digitalización general, Redpiso ha intensificado el uso de la inteligencia artificial en tareas concretas vinculadas a la captación y al análisis de datos. Si hace dos años apenas el 0,7% de las operaciones incorporaba herramientas de IA en esa fase, el porcentaje ascendió al 7,8% el año pasado y se sitúa actualmente en el 23,8%. Se trata de un crecimiento exponencial que la empresa vincula a la necesidad de automatizar procesos, cualificar mejor los contactos iniciales y personalizar las interacciones con los clientes.

Una apuesta propia

La apuesta tecnológica no se apoya en plataformas externas concretas, sino en desarrollos propios. La compañía ha creado un departamento de innovación encargado de diseñar aplicaciones específicas bajo el paraguas de “Redpiso IA”, un modelo de aprendizaje adaptado a las necesidades diarias de su actividad. Entre sus usos destacados figuran los algoritmos de valoración, capaces de procesar datos de mercado para ofrecer precios de vivienda y estimaciones de reformas más ajustadas a la realidad.

La IA también se ha incorporado a la atención al cliente mediante chatbots y asistentes virtuales que operan las 24 horas, resolviendo dudas y facilitando información básica de forma inmediata a los clientes. En el ámbito financiero, la empresa ha desarrollado un asistente virtual hipotecario que responde a una pregunta recurrente entre los compradores: “¿Qué casa me puedo permitir?”. A ello se suma el análisis de tendencias y datos históricos para fundamentar decisiones de compra o alquiler, así como sistemas de validación documental que comprueban automáticamente certificados de titularidad bancaria y extraen información clave.

Otros desarrollos se centran en la experiencia del usuario. La compañía utiliza inteligencia artificial para mejorar contenidos visuales y propuestas de home staging virtual, con el objetivo de facilitar que los clientes imaginen el potencial de una vivienda. También ha implementado un sistema de interpretación automática de planos que convierte documentos técnicos en explicaciones comprensibles en las publicaciones web, y herramientas de búsqueda personalizada que analizan preferencias de zona, presupuesto o estilo para mostrar opciones más ajustadas.

El factor humano

Desde la dirección de la compañía se insiste en un elemento crucial: esta integración tecnológica no persigue sustituir al profesional inmobiliario, sino reforzar su papel. Manuel Fernández, CEO de Redpiso, sostiene que la digitalización y la inteligencia artificial son herramientas esenciales para ser “más rápidos, más eficientes y ofrecer un mejor servicio”, pero subraya que la compra o venta de una vivienda sigue siendo una de las decisiones más relevantes en la vida de una persona. A su juicio, ese proceso requiere empatía, confianza y asesoramiento experto, cualidades que no pueden delegarse en un algoritmo.

En el día a día de la compañía, el uso de la IA se traduce, según sus responsables, en una mayor capacidad de anticipación. El análisis de datos permite detectar tendencias y comprender mejor las necesidades de los clientes incluso antes de que las expresen. Asimismo, la automatización del primer contacto facilita respuestas más rápidas y ajustadas, lo que contribuye a una percepción de mayor profesionalidad y cercanía en entornos digitales.

La empresa sostiene que esta tecnología humaniza la marca en la medida en que fortalece a los trabajadores. Al liberar a los agentes de tareas repetitivas o de bajo valor añadido, pueden concentrarse de manera más eficaz en la negociación, el acompañamiento y la gestión emocional de la operación, con la mejor información estructurada y todos los análisis previos que respaldan sus recomendaciones.

No obstante, la integración de la inteligencia artificial también plantea riesgos. Redpiso advierte sobre la posible dependencia excesiva y la pérdida de juicio profesional. En el sector inmobiliario, aceptar sin revisión humana una valoración algorítmica puede conducir a errores si no se combina con la inspección física del inmueble y el conocimiento detallado de la zona. El criterio del agente debe prevalecer frente a cualquier resultado automatizado. Al fin y al cabo, la IA aún no puede mirar a los ojos ni sustituir la cercanía y la empatía que caracterizan el trato directo.