El reciclaje también pasa por los comités de empresas

Azahara García

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La economía circular comienza en casa; es allí donde se separan los envases, donde se debate sobre en qué cubo va cada uno antes de llevarlos al contenedor correcto. Sin embargo, una persona pasa normalmente unas ocho horas diarias en el trabajo, por lo que esos entornos se vuelven fundamentales para fomentar la sostenibilidad y apostar por la economía circular. Teniendo en cuenta esto, Ecoembes y UGT mantienen un convenio desde hace años que les permite trabajar unidos para llevar la cultura del reciclaje a los centros de trabajo.

“Trabajar con UGT nos da una versión distinta. Son muy importantes las voces que vienen de fuera, y nos aportan el conocimiento que tienen de los puestos de trabajo de sectores completamente distintos unos de otros”, explica Roberto Ruiz, especialista en Asuntos Públicos, Regulatorios y Europeos (APRE) en Ecoembes. Por su parte, Ángel Rubio, coordinador del Área de Acción Climática y Transición Ecológica Justa de UGT, destaca de Ecoembes “su bagaje, su conocimiento y el poder decir in situ a nuestras delegadas y delegados cuál es su proceso, cuál es el trabajo que realizan en el reciclado y la importancia que tiene en la economía y todo lo que es el sistema de circularidad”. Ambas organizaciones impulsan actividades formativas y de sensibilización centradas en economía circular, legislación de residuos y buenas prácticas ambientales para que puedan trasladarlos posteriormente a sus centros de trabajo. 

Esta colaboración forma parte de una estrategia más amplia de Ecoembes, que apuesta por las alianzas con administraciones, empresas, entidades sociales y organizaciones representativas de los trabajadores para avanzar hacia un modelo más circular. En este caso, y durante 2025, se han desarrollado numerosas iniciativas dentro del programa de Centros de Trabajo Sostenibles, incluyendo jornadas, talleres y encuentros celebrados en diferentes territorios. Estas acciones buscaban sensibilizar a los representantes sindicales sobre la cultura del reciclaje, fomentar la participación de los trabajadores en modelos más circulares de producción y consumo, y avanzar en la conexión entre sostenibilidad, empleo y transición ecológica. 

Formar para multiplicar el mensaje

Estas actividades formativas y de sensibilización tienen como destinatarios los delegados sindicales, técnicos, miembros de comités de empresa y responsables de medio ambiente de distintos sectores productivos que, a su vez, transmiten el mensaje a las plantillas y conocen de primera mano cómo funciona cada centro para que puedan trasladar herramientas y conocimientos a su empresa de forma más directa que una campaña genérica. “Nosotros fundamentalmente no dejamos de ser agentes sociales de cambio; somos agentes posibilitadores”, resume Rubio.  

Y es que ambas organizaciones destacan la elevada participación en las acciones, algo fundamental, ya que el verdadero indicador del éxito se encuentra en que lo aprendido acabe cambiando rutinas en el puesto de trabajo, desde cómo se gestionan los envases en una planta hasta cómo se plantea la sostenibilidad en la negociación con la empresa. “Siempre vinculamos todo esto, el reciclado, al microsistema, a nuestro sistema familiar, pero luego dentro de los centros de trabajo también hay un aspecto posibilitador social muy importante”, insiste Rubio. 

La mayoría de las empresas no se han quedado atrás. “La economía circular ya no se está viendo solo como algo ambiental, las empresas lo están viendo como un tema económico y también social. No hay recursos infinitos,y, si las empresas no se adaptan a los temas ambientales de sostenibilidad van a tener un problema en los próximos años. Yo creo que Europa lo ha detectado desde hace unos años”, resume Ruiz, que resalta que está habiendo cambios importantes en las últimas décadas pero insiste en que “hay que seguir avanzando”. 

Además, como señala Ruiz, estamos ante unos años clave también en cuanto a normativa. “Es importante trasladar la información de todo lo que viene, de los cambios legislativos, que son muchísimos”. Aquí, Rubio incide en la necesidad de dar toda la información necesaria y explicar qué hay detrás de todas estas cuestiones. “Creo que en los primeros años como organizaciones fallamos porque implementamos o quisimos implementar muchísimas acciones de sostenibilidad dentro de nuestros centros de trabajo que la gente no acabó de entender”, señala el portavoz de UGT, que insiste en lo necesaria que es esa labor de información. Esto, a su vez, encadena con otro punto: el de la formación a trabajadores, ya que la transición ambiental afecta de una forma directa al mundo laboral. “Los puestos de trabajo cambian también, se necesitan nuevas habilidades y nuevas formas de trabajar”, señala Ruiz.