¿Son la energía nuclear y el gas inversiones sostenibles? Europa tiene la palabra

Paola Amigo

El día 6 de julio el Parlamento Europeo decide si la energía nuclear y el gas son consideradas inversiones sostenibles. Sería posible al aplicarse un mecanismo conocido como ‘reglamento de la taxonomía’, una guía para inversores que define si una fuente de energía es sostenible o no, y de ser aprobada, además de las consecuencias que tendría en la crisis climática, la medida repercutiría en los intereses energéticos y económicos de España. 59 eurodiputados españoles tomarán parte en esa votación y su decisión puede ser crucial tanto para el medioambiente como para el devenir financiero nacional. ¿Qué harán?

Que el Parlamento Europeo vete la propuesta de la Comisión Europea de considerar la energía nuclear y el gas inversiones sostenibles es una posibilidad. Para ello es necesario que una mayoría de 353 eurodiputados se decidan a votar en contra. Pero igual que puede ser rechazada también puede ser aprobada, y por eso es importante tener en cuenta las consecuencias de esta taxonomía que, además de agravar la crisis climática, iría contra los intereses económicos españoles. Para comprenderlo, es interesante desgranar el asunto y ver cada uno de sus detalles.

Desventajas para España, y para el planeta

Todo lo que lleve la etiqueta ‘sostenible’ es capaz de atraer miles de millones de inversión pública y privada, y si se aplica la taxonomía, la energía nuclear y el gas pasarían a ser consideradas inversiones sostenibles, por lo que quien tuviese en su mano esas fuentes energéticas vería cómo los inversores harían cola en su puerta con ofertas capaces de combatir en el mercado internacional. La energía nuclear y la procedente del gas natural estarían al mismo nivel que las renovables, y ese dinero dejaría de llegar a las energías realmente limpias, que son las que la Unión Europea defiende para evitar los efectos más dañinos de la creciente crisis climática. 

En la práctica, Francia es un potente productor de energía nuclear. Es el segundo país del mundo con mayor número de reactores nucleares, solo por detrás de Estados Unidos, y la política energética de Macron busca convertir Francia en el primer gran país independiente de energías fósiles, pero con las consecuencias reactivas que eso conlleva. Mientras que por su lado, Alemania es el mayor consumidor de gas natural de Europa, con la emisión de dióxido de carbono que eso supone, de manera que entre ambos países acaparan el 70% de los fondos destinados a taxonomía considerada verde.   

La inversión en España, potente en energías renovables como la eólica y la solar, sería escasa, y solo recibiría un 3%. Grandes países europeos saldrían reforzados mientras que España se debilitaría, por lo que la taxonomía complicaría que España adquiera en un futuro una soberanía energética. 

Qué es una energía sostenible y por qué la nuclear y el gas no lo son

Parece chocante que energías como la nuclear y el gas se puedan considerar sostenibles cuando su huella es mucho mayor que la de las renovables. La energía nuclear no se basa en un combustible fósil, pero la construcción de nuevas centrales nucleares que ayuden a reducir las emisiones en Europa no llegaría a tiempo, y además no existe una forma segura de eliminar los residuos nucleares. Por su lado, el gas natural es un combustible fósil cuya combustión agrava el cambio climático, y una inversión aún mayor en esta fuente de energía aumentaría los gases de efecto invernadero durante décadas. 

En contra a las características de la nuclear y el gas, una energía sostenible es aquella que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades, y que al mismo tiempo deja una huella prácticamente nula en el clima y el planeta. Ejemplos de energías renovables hay muchos, como la geotermia, la eólica, la solar o la energía oceánica, que aprovecha el movimiento de las mareas. Y ninguna saldría beneficiada si el Parlamento Europeo aprueba la taxonomía del gas y la energía nuclear.

Las renovables, la taxonomía y España

El uso y desarrollo de energías renovables ayuda a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que sufre el planeta. Y además, a día de hoy la producción de energía solar y eólica ya es más barata que la extracción de carbón o gas en la mayoría de los países. Por lo que una apuesta por las renovables, además de dejarnos menos emisiones, proporciona una energía más barata.

La taxonomía de la energía nuclear y el gas beneficiaría a los estados que más generan o consumen este tipo de fuentes, pero España ya recibe todo el gas que necesita y no tiene planes de desarrollar nuevas plantas nucleares, sino todo lo contrario: de las cinco que tiene, está previsto que todas dejen de funcionar de aquí a 2035. 

El próximo 6 de julio los grupos políticos españoles con representación en el Parlamento Europeo tendrán que decidir si votan a favor o en contra de la taxonomía, con las consecuencias climáticas y económicas, positivas o negativas, que conlleva para el clima y el sector financiero español.

El día 6 de julio el Parlamento Europeo decide si la energía nuclear y el gas son consideradas inversiones sostenibles. Sería posible al aplicarse un mecanismo conocido como ‘reglamento de la taxonomía’, una guía para inversores que define si una fuente de energía es sostenible o no, y de ser aprobada, además de las consecuencias que tendría en la crisis climática, la medida repercutiría en los intereses energéticos y económicos de España. 59 eurodiputados españoles tomarán parte en esa votación y su decisión puede ser crucial tanto para el medioambiente como para el devenir financiero nacional. ¿Qué harán?

Que el Parlamento Europeo vete la propuesta de la Comisión Europea de considerar la energía nuclear y el gas inversiones sostenibles es una posibilidad. Para ello es necesario que una mayoría de 353 eurodiputados se decidan a votar en contra. Pero igual que puede ser rechazada también puede ser aprobada, y por eso es importante tener en cuenta las consecuencias de esta taxonomía que, además de agravar la crisis climática, iría contra los intereses económicos españoles. Para comprenderlo, es interesante desgranar el asunto y ver cada uno de sus detalles.

Desventajas para España, y para el planeta

Todo lo que lleve la etiqueta ‘sostenible’ es capaz de atraer miles de millones de inversión pública y privada, y si se aplica la taxonomía, la energía nuclear y el gas pasarían a ser consideradas inversiones sostenibles, por lo que quien tuviese en su mano esas fuentes energéticas vería cómo los inversores harían cola en su puerta con ofertas capaces de combatir en el mercado internacional. La energía nuclear y la procedente del gas natural estarían al mismo nivel que las renovables, y ese dinero dejaría de llegar a las energías realmente limpias, que son las que la Unión Europea defiende para evitar los efectos más dañinos de la creciente crisis climática. 

En la práctica, Francia es un potente productor de energía nuclear. Es el segundo país del mundo con mayor número de reactores nucleares, solo por detrás de Estados Unidos, y la política energética de Macron busca convertir Francia en el primer gran país independiente de energías fósiles, pero con las consecuencias reactivas que eso conlleva. Mientras que por su lado, Alemania es el mayor consumidor de gas natural de Europa, con la emisión de dióxido de carbono que eso supone, de manera que entre ambos países acaparan el 70% de los fondos destinados a taxonomía considerada verde.   

La inversión en España, potente en energías renovables como la eólica y la solar, sería escasa, y solo recibiría un 3%. Grandes países europeos saldrían reforzados mientras que España se debilitaría, por lo que la taxonomía complicaría que España adquiera en un futuro una soberanía energética. 

Qué es una energía sostenible y por qué la nuclear y el gas no lo son

Parece chocante que energías como la nuclear y el gas se puedan considerar sostenibles cuando su huella es mucho mayor que la de las renovables. La energía nuclear no se basa en un combustible fósil, pero la construcción de nuevas centrales nucleares que ayuden a reducir las emisiones en Europa no llegaría a tiempo, y además no existe una forma segura de eliminar los residuos nucleares. Por su lado, el gas natural es un combustible fósil cuya combustión agrava el cambio climático, y una inversión aún mayor en esta fuente de energía aumentaría los gases de efecto invernadero durante décadas. 

En contra a las características de la nuclear y el gas, una energía sostenible es aquella que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades, y que al mismo tiempo deja una huella prácticamente nula en el clima y el planeta. Ejemplos de energías renovables hay muchos, como la geotermia, la eólica, la solar o la energía oceánica, que aprovecha el movimiento de las mareas. Y ninguna saldría beneficiada si el Parlamento Europeo aprueba la taxonomía del gas y la energía nuclear.

Las renovables, la taxonomía y España

El uso y desarrollo de energías renovables ayuda a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que sufre el planeta. Y además, a día de hoy la producción de energía solar y eólica ya es más barata que la extracción de carbón o gas en la mayoría de los países. Por lo que una apuesta por las renovables, además de dejarnos menos emisiones, proporciona una energía más barata.

La taxonomía de la energía nuclear y el gas beneficiaría a los estados que más generan o consumen este tipo de fuentes, pero España ya recibe todo el gas que necesita y no tiene planes de desarrollar nuevas plantas nucleares, sino todo lo contrario: de las cinco que tiene, está previsto que todas dejen de funcionar de aquí a 2035. 

El próximo 6 de julio los grupos políticos españoles con representación en el Parlamento Europeo tendrán que decidir si votan a favor o en contra de la taxonomía, con las consecuencias climáticas y económicas, positivas o negativas, que conlleva para el clima y el sector financiero español.

El día 6 de julio el Parlamento Europeo decide si la energía nuclear y el gas son consideradas inversiones sostenibles. Sería posible al aplicarse un mecanismo conocido como ‘reglamento de la taxonomía’, una guía para inversores que define si una fuente de energía es sostenible o no, y de ser aprobada, además de las consecuencias que tendría en la crisis climática, la medida repercutiría en los intereses energéticos y económicos de España. 59 eurodiputados españoles tomarán parte en esa votación y su decisión puede ser crucial tanto para el medioambiente como para el devenir financiero nacional. ¿Qué harán?

Que el Parlamento Europeo vete la propuesta de la Comisión Europea de considerar la energía nuclear y el gas inversiones sostenibles es una posibilidad. Para ello es necesario que una mayoría de 353 eurodiputados se decidan a votar en contra. Pero igual que puede ser rechazada también puede ser aprobada, y por eso es importante tener en cuenta las consecuencias de esta taxonomía que, además de agravar la crisis climática, iría contra los intereses económicos españoles. Para comprenderlo, es interesante desgranar el asunto y ver cada uno de sus detalles.