La estoy mejorando
Un director de periódico -me contó una vez un veterano periodista estadounidense- es a veces como un chef que llega a última hora a la cocina de su restaurante, se sube a una silla frente a los fogones, se baja la cremallera de los pantalones y se mea en la olla de la sopa, en la que llevan trabajando todo el día sus ayudantes, al grito de «la estoy mejorando». Esa metafórica meada en el trabajo o en la dignidad ajenas no es solo común en algunas redacciones. Obran igual otros jefes en casi cualquier oficio. También en la política.
Me acordé de esta anécdota el otro día, cuando escuché a Mariano Rajoy anunciar que prorrogará la ayuda de los 400 euros para los parados de larga duración, pero que antes va a mejorarla.