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Elixabete Etxanobe, del fiasco del “sí o sí” al Guggenheim de Urdaibai a la polémica reforma fiscal lanzada en Madrid

Su continuidad se daba por hecha en todas las quinielas, pero no repetirá en el cargo. Al menos ésa es la primera decisión del PNV. Ha optado por prescindir de Elixabete Etxanobe como diputada general y elegir a la vicelehendakari Ibone Bengoetxea para encabezar la candidatura a las elecciones forales de Bizkaia, salvo que las bases decidan no ratificar este plan. La actual diputada general dejará el puesto en el que ha permanecido una sola legislatura, lo que ya supone una rareza en un PNV, que tradicionalmente ha mantenido al menos dos legislaturas la misma opción.

Se da la circunstancia de que Etxanobe entró en la Diputación foral de Bizkaia en 2021, de la mano del entonces diputado general Unai Rementeria, ocupando el cargo de diputada foral de Administración Pública y Relaciones Institucionales, el que había dejado vacante Bengoetxea. Rementeria lo justificó entonces como una forma de “relanzar” la Diputación.

La salida de Etxanobe ha sido una sorpresa para todos, empezando por ella misma, como ha reconocido públicamente. “Sorpresa tremenda”, ha señalado. Se había postulado para presentarse a la reelección, aunque consciente de que la decisión final era del partido. Pero el 5 de marzo se le había propuesto continuar y había aceptado.

Pero es que el propio presidente del Euzkadi Buru Batzar, Aitor Esteban, este jueves por la mañana, apenas unas horas antes de que se hiciera público que Etxanobe no repetiría en las listas, defendía su labor en la Diputación afirmando que “está haciendo una legislatura excelente, con proyectos que se están cumpliendo y además con liderazgo”. Es cierto que se refería a Etxanobe y también a Eider Mendoza, la diputada general de Gipuzkoa, pero Iñigo Ansola, presidente del partido en Bizkaia, ha reconocido que en el momento de esas declaraciones Esteban no sabía cuál iba a ser la propuesta del Bizkai Buru Batzar. “Serán las bases las que decidan”, ha lanzado la actual diputada general dando a entender que todavía puede haber partido, aunque sin aclarar si ella quiere abanderar una corriente crítica.

Etxanobe, la primera mujer que ha dirigido la Diputación de Bizkaia, hacía balance de su labor hace apenas unos días en el pleno de política general y llamaba a la oposición a suscribir pactos de futuro para afrontar los retos de las próximas décadas, en un discurso que daba impresión de continuidad. Ahora puede ser que esos retos no los capitanee ya ella.

Recogió en 2023 el testigo de su mentor Rementeria, que había permanecido dos legislaturas en el cargo de diputado general. Y una de las banderas de su campaña electoral fue precisamente la que ha terminado siendo una de sus principales apuestas fallidas, el Guggenheim de Urdaibai. “El museo se hará sí o si” fue casi un eslogan repetido hasta la saciedad por Etxanobe durante la campaña de las forales y que mantuvo también después como diputada general, incluso cuando el entonces lehendakari, Iñigo Urkullu, le echó el freno de mano imponiendo un periodo de dos años de reflexión para determinar si había que seguir adelante o no.

Su apuesta por el museo en la reserva de la biosfera estuvo respaldada también por Imanol Pradales tras ser nombrado lehendakari. Pero, finalmente, el proyecto quedó definitivamente en un cajón en diciembre del año pasado. “No ha sido una decisión fácil”, dijo entonces la diputada general, que comunicó que se desechaba el ambicioso proyecto acompañada precisamente por la consejera de Cultura y vicelehendakari, Bengoetxea. “El camino sería muy largo, complejo y a pesar de ello sin todas las garantías. Por eso, las instituciones hemos concluido que poner fin al proyecto es la mejor decisión, la más responsable”, indicó.

Si Etxanobe empezó su andadura en la presidencia de la Diputación con el proyecto museístico fallido, casi llegará a al final de su mandato con otro que, al menos, no saldrá tal y como lo concibió. Se trata de la “revolución” fiscal para el arraigo empresarial y atracción de talento que está en estos momentos en tramitación en las Juntas Generales de Bizkaia. Es una apuesta que ha supuesto fuertes fricciones con su socio de Gobierno, el PSE-EE.

Etxanobe presentó el pasado mes de junio el proyecto a bombo y platillo ante la cúpula empresarial en Madrid, con los socialistas denunciando que no se había pactado con ellos, y con medidas que desde el PSE-EE han tachado de neoliberales y que contienen desgravaciones por seguros médicos privados o asistencia a gimnasios. Pese a que PNV y PSE-EE pactaron un documento de mínimos sobre fiscalidad que no incluía estas medidas, Etxanobe ha mantenido su propuesta y es la que se está tramitando en el Parlamento foral, tensando aún más la relación con sus socios de Gobierno. “Pondremos el empeño en que este proyecto de norma foral salga del trámite parlamentario con aquello que no ha entrado”, advertía el portavoz del grupo socialista en Bizkaia, dando por sentado que la norma que se aprobará no será que presentó Etxanobe a los empresarios.

Etxanobe también pasará a la historia de la Diputación por ser la que después de años de indefiniciones por parte de su antecesor, Rementeria, ha comprometido el apoyo vía financiación de la institución foral a una de las grandes infraestructuras de futuro para Bilbao, la estación para la llegada de la alta velocidad. Eso sí, sin que esté concretada todavía cuál será la participación de la institución foral del proyecto ni el porcentaje en el que se concretará dicha financiación. También ha cerrado el acuerdo con el Gobierno vasco para la financiación de la línea 3 del metro de Bilbao, que unirá Uribarri con el Rekalde, algo largamente demandado por los vecinos de este barrio de Bilbao, que han culpado a directamente a la diputación de dejarles al margen del desarrollo de las infraestructuras.

La diputada general ha puesto en marcha también grandes infraestructuras heredadas del equipo de Gobierno anterior. Es el caso de obras faraónicas como el túnel bajo la ría de Bilbao, contestado desde varias asociaciones por su impacto ambiental, o el bidegorri por el margen de la ría que unirá Bilbao con Getxo.